Pestañas

lunes, mayo 30, 2016

La tercera

Me he pensado bastante si escribir esta entrada. No sabía si este egoblog, a punto de celebrar su punto y final, debería tener una penúltima entrada dedicada a un partido de fútbol. A ese partido de fútbol. Desde luego, si el Atlético hubiese celebrado su primera y deseada Copa de Europa, eso habría sido un excelente cierre para una de las etiquetas recurrentes a los largo de los diez años que ha durado este egoblog de mierda. Pero no ha podido ser. Tal vez porque no debería ser. Al final, después de pensarlo un poco, he decido escribir esto, más que nada por cerrar este capítulo.

En orden cronológico: el Atleti consiguió llegar a una final Champions de tal forma que parecía que ahora tocaba ganarla. Eliminó, aunque no sin grandes esfuerzos, a los campeones de las ligas de Holanda, de España y de Alemania (nada que ver con los casi sospechosos emparejamientos de su rival en la final). Después de eliminar al Bayern, se saldó la cuenta de la primera final, la del 74. La final contra el Real Madrid era el momento de cerrar el trauma de Lisboa, el de "la segunda". 

Forges dando en el clavo, visto aquí.

Como llegar a la final, e incluso ganarla, parecía factible, reservé hace unos meses alojamiento en Milán. La intención era ir con mi padre, para que viésemos juntos a nuestro Atleti campeón de Europa. Sin embargo, a última hora este decidió que no podía ir por motivos de salud, así que se vino @juliverX, que se apunta a un bombardeo con tal de salir de la rutina familiar (y poder dormir por las noches sin AK irredento). Las entradas no fueron difíciles de conseguir por la antigüedad siendo socio del Atlético. No entraré en lo que ha costado el viaje a Milán porque ha sido una pasta, nunca mejor dicho.

El viaje hacia Milán fue bastante cansado. La ciudad es enorme y el calor era bochornoso y húmedo, algo a lo que no estamos acostumbrados los madrileños. Llegamos el viernes por la tarde, pudimos descansar algo y cenar bien cerca del hotel. Cayó la prometida "cotoletta alla milanese", que Julia bautizó como un "fernandotorres", con la esperanza de que nuestro Niño Torres hiciese un buen partido y marcase un gol (nada más lejos de la realidad, por cierto).  

El día siguiente era el día del partido. Todo el centro de Milán estaba plagado de referencias a la final. La Catedral fue imposible de visitar por dentro con tanta gente. 


Dimos una vuelta por lo que había montado por allí, con muy buen ambiente entre todos  los asistentes (claramente más gente del Real Madrid que del Atleti, recuérdese lo que he dicho antes del esfuerzo económico). En un stand de productos madrileños nos invitaron a un vino y a queso. Intentamos comer en un par de restaurantes que tenía apuntados pero, supongo que con buen criterio, estos cerraron el día del partido. Al final entramos en una pizzería de esas rápidas que había cerca del hotel, donde el camarero nos dio su apoyo para la final. Este es un tema curioso, porque parece que los milaneses iban con el Atleti. Simeone jugó en el Inter de Milán un par de temporadas y dejó huella en el club. Es decir, los del Inter iban con el Atleti porque iban con Simeone. Los del Milan no querían ir con el equipo al que apoyaba el Inter, pero tampoco querían que el Real Madrid ganase otra Copa de Europa. El resultado es que la gente del lugar era favorable al Atlético.

Fuimos al hotel a descansar otro rato (qué calor) y luego al partido. Hay que hacer mención a las cutres medidas de seguridad en Italia. Esto ya lo comenté cuando estuvimos en un partido en Roma. La experiencia fue similar: mucha policía que no hacía gran cosa. Hay que añadir que el estadio de San Siro, uno de los más afamados del mundo, es una ratonera. No hay salidas suficientemente anchas, los pasillos son muy estrechos y no hay apenas espacio entre asientos. Y el calor ya era poco menos que insoportable. Un vaso medio grande de cerveza aguada costaba la friolera de 6 euros, si es que lo conseguías. Eso sí, las vistas desde la grada no estaban nada mal:


Vamos con el partido en sí. Por resumirlo rápidamente y con algo de sentido del humor (que nunca falte):
Visto aquí
El gol de Sergio Ramos (otra vez) fue fuera de juego. Griezmann falló un penalti. Pepe hizo el ridículo. El Real Madrid, haciendo muy poco, ganó la final en la tanda de penaltis. Mi cabreo al principio fue con el Atlético, porque su inicio de encuentro fue muy malo, muy fuera del partido, sin intensidad, cometiendo fallos impropios de este equipo (como la falta que llevó al primer gol del Madrid). Luego el equipo mejoró poco a poco, aunque el partido no era el que le gusta al Atleti. Debería haber presionado con muchas ganas al principio para marcar un gol rápido y luego jugar al contragolpe, como le hizo al Barça o al Bayern. Pero no. Aun así, su partido fue más digno que el de Lisboa y mereció más. Pero no. No podía ser.

Las consecuencias de la derrota todavía están por ver. El choque emocional del aficionado ha sido tremendo. San Siro en la parte rojiblanca era una tragedia. Los niños llorando abrazados a sus padres. Un señor sin camiseta, de unos 60 años, de ojos enormes, muy parecido a mi padre, llorando desconsolado en una esquina. Todos lloramos, la gente se abrazaba sin conocerse. En mi caso, estoy bastante tocado y he tenido una crisis de identidad considerable. Me planteo sinceramente si esto merece la pena, y lo que es más, si quiero que mi propio hijo tenga que pasar por algo así.  Tal es el golpe que hasta el propio Simeone, el de creer y luchar, ha expresado dudas sobre su continuidad en el equipo.

La historia es que no hay medias tintas en el Atlético: solo es posible la gloria o la tragedia. Y la mayor parte de las veces es lo segundo, porque la gloria, salvo en estos últimos años, va con cuentagotas y muy espaciada en el tiempo. Lo de las finales de la Copa de Europa del Atlético reafirma la leyenda del pupas, que últimamente andaba descarriada: ninguna de las tres finales se perdieron en los 90 minutos que dura un partido.

Hay una reflexión importante aquí, porque necesariamente (al menos en mi caso) tienes que pensar cómo algo así te puede afectar tanto. Al fin y al cabo, solo es fútbol. Solo es un equipo y una afición. Llevo unos días en plan autoanálisis intentando entender por qué me siento tan mal. No es un sentimiento como el de la enfermedad o muerte de un ser querido, no es esa desesperación. Está, por supuesto, a otro nivel, pero sí hay un sentimiento de pérdida. De alguna forma sientes que te han quitado algo que te pertenecía. Algo que querías y que no estás seguro que vayas a tener en toda tu vida. Y es ahí, justo ahí, donde está el dolor punzante, el que te hace llorar. El dolor existencial de saber que tu vida a lo mejor no dura lo suficiente como para poder disfrutar de esa alegría deseada, de algo que quieres que pase antes de morirte. Y es eso lo que duele de verdad, sentir la realidad de que el tiempo pasa. De que mi padre, o yo mismo, nos vamos a morir sin ver algo así. 

Si alguien está interesado en profundizar en la idea, no soy el único que le ha dado vueltas a estos sentimientos. Otros lo han descrito y explicado mucho mejor. Creo que esos enlaces son lecturas que merecen la pena, también para los que no les guste el fútbol, a lo mejor les sirve para entender mejor algunas cosas.

La buena noticia es que Julia ha vivido la tragedia, y ha entendido perfectamente de qué va esto. De qué va que quieras algo y no lo consigas, porque eso no es para ti. Porque las grandes cosas son para los privilegiados, los bien posicionados, los de la actitud adecuada. Hemos perdido la final, pero ya hay una persona más que no volverá a hablar de los atléticos en tercera persona (no es la única).  

Y este egoblog ha cumplido aquí su última función: la de servir para entender lo propio y lo ajeno al describirlo.

martes, mayo 03, 2016

Manifiesto Egoblogofecal


Esto lo dibujé hace mucho tiempo.

Un espectro se cierne sobre las señales eléctricas del mundo: el espectro de la egoblogoirrelevancia. Contra este espectro se han conjurado las diferentes fuentes de poder presentes en Internet: los gurús, los creadores de opinión, los pseudoprofesionales, los vendedores de humo, la cancamusa, los mal llamados Bloggers. No hay ni un solo autor de egoblog al que los guruses no tachen de irrelevante, ni un solo cancamusero que no lance sobre los parias de la red la estigmatizante acusación de ser egoblogomierda. De este hecho se desprenden dos consecuencias:

La primera es que el egoblogomierdismo se halla reconocido por los principales guruses de Internet.

La segunda, que es ya hora de que los egoblogomierdas expresen a la luz del día y ante el mundo entero sus ideas, sus tendencias, sus aspiraciones, saliendo así al paso de esa leyenda del espectro egoblogoirrelevante con un manifiesto.

Con este fin se han congregado en Google Drive a K. Eulez y, a ratos, a F. Copépodo, egoblogomierderos en absoluto relevantes (al menos el primero, el segundo está en duda, que da conferencias en Harvard), para redactar el siguiente Manifiesto, que aparecerá muy mal traducido en diferentes lenguas usando Google Translate (si quieren traducciones decentes, se contratan ustedes a juliacgs).

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Toda la historia de Internet, hasta la actualidad, está cimentada en la lucha de egoblogoclases.

Tuiteros y seguidores, egoblogueros y comentaristas, fanboys y trolls, meneados e ignorados por la fuerza del karma; empeñados en una lucha ininterrumpida, velada unas veces, y otras franca y abierta, que sólo puede conducir a procesos egorevolucionarios o al exterminio de las egoblogoclases beligerantes.  

Esa dualidad no hace sino demostrar que no existe otra razón de ser en Internet que superar egos, atacar al contrario, imponer las ideas y pugnar continuamente por promover el ego propio por encima del contrario.

Visto aquí
En nuestra época, en la época del Internet 2.0, de la comunicación instantánea de las masas a través de las denominadas redes sociales, se caracteriza por haber simplificado los antagonismos de egoblogoclase.  Hoy, toda la sociedad tiende a separarse, cada vez más abiertamente, en dos grandes tipos de egos antagónicos: el gurusismo y el egoblogomierdismo.

Desde el principio de los tiempos, incluso en la llamada “web 1.0” sobre cuyas cenizas se levantó la red en su configuración actual, el ego ya jugaba un papel vital en el desarrollo del Internet embrionario. Este fenómeno global, ya nació desde el inicio rodeado de un halo de expectación frustrada. Muchos empleaban los minutos (a precios astronómicos) robados en los escasos momentos en los que su hermana no usaba el teléfono en mirar la predicción del tiempo en Terra y descargar treinta y cuatro píxeles de un jpg pornográfico. Pero ya en aquella época el típico espabilado que había aprendido html en dos tardes te mandaba un emilio con un enlace a su página web en la que había colgado siete fotos de cuando hizo el Camino de Santiago en 1997. Con una animación gif de un bebé bailando. La carrera de los egos había empezado.

En el ansia por la satisfacción del ego, el tomar una buena posición de partida hizo que del supuesto sustrato homogéneo y democratizante, algunas anormalidades de relevancia despuntaron en los albores de los tiempos. Gente que creía conocer la fecha exacta y los motivos por los que cerraría el mésenyer, gente que se hacía imprescindible en el P2P por tener las cosas más rarunas. Gente que se enzarzaba en conversaciones interminables en los foros y los canales de IRC. Gente capaz de perder el sueño porque “alguien estaba equivocado en Internet”. Se cree que los ppts primigenios de gatitos fueron generados en esta misma fase.

La opinión se convirtió en el eje central sobre el que se vertebró el gradiente de relevancia en la red. Los usuarios más veteranos de los foros, los que siempre regañaban a los novatos, los que siempre tenían algo que decir, los que de todo sabían, vieron imposible contener sus egos en proyectos colectivos y decidieron dar el siguiente paso: iniciar un blog propio. Un entorno controlado y controlable desde el que alimentar el ego. Los irrelevantes, inconscientes o no de la clase a la que pertenecían, rodearon a los guruses con comentarios zalameros y buenrrollistas (o bien un simple “¡prime!” si se era suficientemente rápido) aspirando a caer en gracia y recibir algún comentario o, incluso, la mayor de las glorias: aparecer en el blogroll.

En un proceso interminable de la consecución de la autocomplacencia, las ostentación de la opinión y el aposematismo del ego, nuevas formas de buscar la relevancia surgieron en sus formas más oscuras y parasíticas: supuestos agregadores de noticias basados en el karma, que permitían un submundo de relevancia incluso sin ser capaces de generar contenidos originales; redes sociales diversas, donde ser uno mismo se convirtió en el arte de hacerse retratos en el espejo del baño; microblogging donde buscar los 140 caracteres más ingeniosos del momento... todo ello no son más que variaciones sobre el mismo tema: la inflación de la búsqueda de la relevancia en una clase que rechaza su propia egoblogofecalidad.

Una gurú diciéndote en Tuiter que compres su libro.
Vemos, pues, que los modernos guruses, en su rechazo de la egoblogofecalidad, son, como lo fueron en su tiempo las anteriores clases sociales, el producto de un largo proceso histórico.

A cada etapa de avance del gurusismo corresponde una nueva etapa del progreso de la comunicación en Internet. El gurú, perteneciente a una clase oprimida bajo el dominio de los tradicionales medios de comunicación de masas, forma un tipo de comunicación en Internet diseñado para la defensa de sus intereses; el moderno dospuntocerismo no es más que una plataforma de lanzamiento para personas con claros objetivos profesionales y de autobombo, que no tienen nada que los recomiende, donde solamente se escuchan sus voces, condenando a todas aquellas personas anónimas que tienen algo que decir, pero que no están dispuestos a participar en la cancamusa reinante, a la más pura irrelevancia.

El gurusismo ha desempeñado, en el transcurso de la historia de Internet, un papel verdaderamente revolucionario.

El gurusismo enterró la dignidad personal bajo el afán profesional, el de ganar dinero usando publicidad en los sitios web. Redujo todas aquellas innumerables libertades del egobloguero, las de decir cualquier cosa, las de contar lo que sea, las de follarse su puto egoblog como le parezca, a una única libertad: mantener su influencia y ganar dinero. Sustituyó, para decirlo de una vez, un régimen de explotación de las ideas y vivencias personales, por un régimen escueto y de explotación económica.

El gurusismo despojó de su halo de frescura a todo lo que antes se tenía por valioso, entretenido y sin pretensiones. El gurú transformo una actividad lúdica, personal y valiosa en un mero objetivo comercial: autobombo disfrazado de divulgación profesional, egoblogs transformados en puras revistas online, venta de mi-libros de supuesto gran interés social, o cualquier actividad que repercuta en presente o futuro beneficio económico directo o indirecto a través de la denominada visibilidad en las redes sociales. Como consecuencia, convirtió en meros comentaristas y observadores a aquellos eboblogomierderos que antes simplemente contaban sus cosas.

La necesidad de encontrar influencia espolea al gurisismo de una punta o otra del planeta. Por todas partes anida, en todas partes construye, por doquier establece relaciones.

El gurusismo destruye los cimientos personales de la egoblogoirrelevancia. Los viejos eboblogs personales se vienen a tierra, arrollados por las páginas web profesionales, cuya instauración es vital para todos los internautas; por lectores que ya no pretenden compartir y comentar las experiencias de sus pares egoblogueros como antes se hacía, sino que pretenden ser meros observadores pasivos de lo que dicen los nuevos supuestos expertos de la red, los creadores de opinión política, los escritores de mi-libros, los divulgadores de conocimientos imprescindibles, los muy visibles. Ya no reina aquel Internet local donde las experiencias personales se compartían y se comentaban con libertad. Ahora, la red de los Blogs y los Bloggers es universal, y en ella entran, unidos por vínculos de interdependencia, todos los guruses.

El gurusismo, con el rápido perfeccionamiento de todos los medios de comunicación dospuntoceristas, con las facilidades increíbles que proporcionan los móviles, las tabletas y demás inventos de comunicación, lleva su mensaje hasta al egobloguero más irrelevante. La rapidez de su mensaje, lleva al egoblogomierdismo a capitular. Obliga a todos los egoblogueros a abrazar la intención de convertirse en gurús o a capitular; obliga a implantar en su propio seno el gurusismo. Crea un Internet hecho a su imagen y semejanza.

Visto aquí.
En los pocos años en que el gurusismo lleva de existencia como egoclase soberana en Internet, ha creado estructuras de influencia más grandiosas y colosales que todo aquello que los periódicos y los medios tradicionales pudieron imaginar. Basta pensar en los millones de seguidores en Twitter, Instagram, Facebook o en Linkedit. ¿Quién, en los pasados años, pudo sospechar que alguien que no saliese en un programa basura de Telecinco podría tener millones de seguidores en algún tipo de canal de comunicación?

Hemos visto que los medios sobre los cuales se desarrolló el gurusismo de Internet brotaron en el seno de los medios analógicos del periodismo tradicional. Cuando estos medios alcanzaron una determinada fase en su desarrollo, resultó que la organización tradicional de ciertas personas influyentes, cuya opinión tenía que ser obligatoriamente escuchada, no correspondía ya al estado progresivo de la influencia gurusística. Obstruían la influencia en lugar de fomentarla. Se habían convertido en otras tantas trabas para su desenvolvimiento. Era menester hacerlas saltar, y saltaron.

Pues bien: ante nuestros ojos se desarrolla hoy un espectáculo semejante. El moderno gurusismo, que ha sabido aprovechar tan fabulosos medios de comunicación, recuerda al brujo impotente para dominar los espíritus subterráneos que conjuró. Desde hace algunos años, la historia del gurusismo no más que la historia de los egoblogoirrelevantes que se rebelan contra el régimen vigente de comunicación, contra el régimen del karma meneante, donde residen las condiciones de vida y de predominio internetil del gurisismo. Pero los guruses no sólo forjan las armas que han de darle la muerte, sino que, además, pone en pie a los llamados a manejarlas: los egoblogoirrelevantes.

En la misma proporción en que se desarrolló el gurusismo, es decir, la relevancia, desarrollase también la egoblogoirrelevancia, esa clase bloguera que sólo se dedica a contar (sus) chorradas y que solo vive Internet en la medida que alimenta el gurusismo. El egoblogoirrelevante, obligado a hacer RT, menear y referenciar, es una mercancia como otra cualquiera sujeta, por tanto, a todos los cambios y modalidades de la concurrencia, a todas las fluctuaciones de los egos.

El egoblogomierdero recorre diversas etapas antes de fortificarse y consolidarse. Pero su lucha contra el gurusismo data del instante mismo de su existencia.

Las colisiones producidas entre las fuerzas del Internet 1.0 imprimen nuevos impulsos al egoblogomierdero. El gurusismo lucha incesantemente: primero, contra los medios de comunicacion de masas; luego, contra aquellos guruses que se les opongan. Para librar estos combates no tiene más remedio que apelar a los irrelevantes, reclamar su auxilio, que les voten en Menéame y en los Premios Bitácoras. Y de este modo, le suministra elementos de fuerza, es decir, armas contra sí misma.

De todas las clases que hoy se enfrentan con el gurusismo no hay más que una verdaderamente revolucionaria: el egoblogoirrelevante.  Las demás perecen y desaparecen con los medios de comunicación y con el moderno Internet; el egobloguero común, en cambio, es su producto genuino y peculiar.

¡Viva!
El movimiento egoblogoirrelevante es el movimiento autónomo de una inmensa mayoría en interés de una mayoría inmensa.  El egoblogoirrelevante, la capa más baja y oprimida del Internet actual, no puede levantarse, incorporarse, sin hacer saltar, hecho añicos desde los cimientos hasta el remate, todo ese edificio que forma el Internet oficial.

La existencia y el predominio de la clase gurusística tienen por condición esencial la concentración de la relevancia en manos de unos cuantos individuos, la formación e incremento constante del protagonismo; y éste, a su vez, no puede existir sin el trabajo gratuito de las masas irrelevantes. Este trabajo presupone, inevitablemente, la concurrencia de los egoblogomierderos entre sí.  Los progresos de la relevancia, que tienen por cauce automático y espontáneo a los guruses, imponen, en vez del aislamiento de los egoblogueros por la concurrencia, su unión revolucionaria por la organización.  Y así, al desarrollarse el gran gurusismo internetil, la gurusía ve tambalearse bajo sus pies las bases sobre que produce y se apropia lo producido. Y a la par que avanza, se cava su fosa y cría a sus propios enterradores.  

Su muerte y el triunfo de la egoblogoirrelevancia son igualmente inevitables.
 
La clase egoblogomierdera no tiene por qué guardar encubiertas sus ideas e intenciones. Abiertamente declaran que sus objetivos sólo pueden alcanzarse derrocando mediante ataques DDoS todo el orden gurusístico existente. Tiemblen, si quieren, los medios de comunicación oficiales, ante la perspectiva de una revolución egoblogoirrelevante.  Los egoblogueros, con ella, no tienen nada que perder, como no sea sus cadenas.  Tienen, en cambio, un Internet entero que ganar.

¡Egoblogomierderos de todo Internet, uníos!  

domingo, abril 10, 2016

38


 

Otros cumples «celebrados» en este egoblog de mierda: 37, 36, 35, 34, 33 y 32. Para el que haya leído el 37, parece que el AK ya no tiene que ir a urgencias cada mes.

Por lo demás, crisis de los 40 en ciernes y yo sin haber publicado nada cientificoide con un FI > 3.5. Eso sí, el Manifiesto Egoblogofecal ya está terminado y saldrá publicado en breve. 

domingo, enero 24, 2016

PILFs II: señoras juiciosas y de Gran Hermano

Pues sí, queridos, en el crepúsculo de este egoblog de mierda, aquí estamos en un nuevo episodio recopilatorio de las PILFs favoritas de niños y mayores. Sin duda, un intento de cosificar al género femenino, en particular a aquellas miembras del mismo que más lo merecen. Empecemos rápido, que la nueva política y el caos bolivariano del Congreso ingobernable nos han dejado unos cuantos especímenes a diseccionar.

jueves, diciembre 31, 2015

#ResumeTuAñoEnUnDecadentePostDeMierda

La gentecilla está resumiendo su año en el tuiter usando solo tres palabras o con un gif. Por llevar la contraria, voy a hacer algo parecido pero en con una entrada en este decadente egoblog de mierda.

De la primera parte del año no recuerdo mucho. Y no tengo mucho que mencionar salvo que el Clauderas empezó a andar en algún momento (aquí todavía no andaba) y que seguía sin dormir bien. El chaval sigue a lo suyo, con sus habituales laringitis, faringitis y demás. Por lo demás, alto, delgado y destacando, según dicen, en «inteligencia» lógico-matemática (uf, en fin). Ya ha dejado de comer solo papillas y parece que empieza a dormir más de seguido.

Sobre este 2015, en el egoblog escribí alguna cosa más en la entrada del noveno aniversario. A estas alturas sigo pensando que el próximo aniversario será el último. Este año caerá el Manifiesto Egoblogofecal sí o sí (todavía incompleto y no miro a nadie).

En verano hubo vacaciones, las primeras en muchos años. Aunque las vacaciones con niños pequeños tienen poco de descanso, por lo menos cambiamos de paisaje. Dos fotos de recuerdo:



Con el propósito de alcanzar el objetivo vital de ser por fin un auténtico paria social (véase gif), este año retomé los estudios de Informática. Me matriculé por primera en esto hace diez años, cuando no existían los grados, pero lo aparqué porque lo primero era terminar la tesis y estabilizarme). La idea es sacarse un par de asignaturas cada curso en los ratos libres. O sea, nunca. Lo bueno es que ahora se estudia mucho Java, que es lo que suelo utilizar para programar casi cualquier cosa. Para cuando vuelva a intentar sacar alguna asignatura a saber cuál es el lenguaje de moda (voto por Julia).

vía Mojarrison

Los últimos meses del año ha sido muy jodidos por una enfermedad bastante jodida detectada a mi padre. Esto es como muy personal, demasiado para el egoblog de mierda, aunque todavía habría mucho que contar, especialmente acerca de las virtudes (muchas) y defectos (muchos) del sistema sanitario público español. Dependerá de cómo vayan las cosas. Básicamente, la sensación de fondo que uno tiene con todo esto es algo tal que así:


En fin, que al final ha terminado siendo un año jodido. Tal vez el mejor resumen posible sea este:


A ver si 2016 da buenas noticias o al menos nos deja un poco en paz. Salud para todos.

miércoles, diciembre 23, 2015

Las elecciones y un recuerdo

Hace cuatro años ocurrió algo de lo que se habló mucho en su momento (y que en este egoblog de mierda marcó un antes y un después). Sí, me refiero al 15M y a aquella semana que supuso el despertar político de buena parte de la sociedad española. Sin embargo, aquel gesto democrático, que vino especialmente por parte de los jóvenes, no se cristalizó en un cambio electoral en las elecciones de 2011, en el sentido del fin de bipartidismo. En las recientes elecciones generales de 2015 tampoco se ha producido el vuelco brutal que muchos pretendían. 

Para todos aquellos decepcionados con los resultados electorales, miren este mapa (no lo pego que me queda feo). A la izquierda tenemos la distribución de voto en las elecciones norteamericanas de 2012, mientras que en la derecha dibuja los estados que eran esclavistas a mediados del siglo XIX. El parecido es evidente. Sí, lo más seguro es que no haya correlación entre una cosa y la otra, pero hay más datos, como la proporción de graduados en cada estado. Si se ha visitado EEUU, sabrán que nada tienen que ver los estados del sur (el blog de Julia de Arizona ahí sigue) con los que se encuentran en las costas (podría estudiarse cobertura social, radicalidad religiosa, etc). Es decir, la comparación que se da en el mapa tiene sentido y viene a explicar las diferencias brutales que existen entre los lugares de un mismo país, o lo que es más importante, la resistencia que tienen los países a cambiar su cultura y su forma de ver las cosas, incluida la tendencia política.

Si aceptamos que la mentalidad histórico-cultural de una región no puede cambiar tan fácilmente, nos encontraremos con que los resultados electorales en España no son ni mucho menos revolucionarios, pero sí que marcan un cambio considerable en la tendencia general de voto. No es fácil que un partido con mayoría absoluta la pierda por completo, aunque gane las elecciones. La tendencia de la población a aceptar el bipartidismo sin más ya ha cambiado. Los resultados indican, siendo cauto, un punto de inflexión claro. Y si pensamos que las inercias, una vez iniciadas, son difíciles de redirigir, es de esperar que la avalancha continué en próximas elecciones. Esto se confirma si pensamos que el núcleo duro del votante del PP son los mayores de 65 años y que el PSOE lleva décadas en constante caída. Sobre esto último, ya decíamos por aquí, allá por 2011, que en 2015 el PSOE obtendría el 25% de los votos (ha sido el 22%, aun peor de lo esperado).

Los resultados electorales han sido tan extraños que no sabemos quién será el próximo Presidente del Gobierno. Puede decirse que el único triunfador, el que ha superado sus expectativas previas, ha sido Podemos, el único partido de los cuatro con más intención de voto que algo tiene que ver con lo que se dijo y se protestó durante aquella semana de mayo de hace cuatro años. No puedo evitar acordarme ahora del comando egobloguero con el que disfrutamos y compartimos muchos de esos días. Muchos han tenido que emigrar y algunos seguramente ya no volverán. Va por ellos.

Un clásico de todo esto.

sábado, noviembre 28, 2015

Dell XPS 13 (2015) + Ubuntu + Windows 10 (preinstalado)

Dell XPS 13. Nombre familiar para el trasto: Feanor.

Veamos, la historia es más o menos como sigue: el año pasado me concedieron un dinero en mi universidad para gastar en material informático. Ese dinero te lo conceden pero no se sabe cuándo lo tienes disponible para gastarlo. Para cuando me enteré de que se abría la veda,  había que gastarlo o se perdía (sí, esto es algo propio de lo público español: si no lo gastas es que no lo necesitas, nada de ahorrarlo para una compra mayor), tuve que esforzarme por buscar material informático no inventariable que pudiese serme útil. En fin, me prometí que al año siguiente esto no me pasaría y gastaría ese dinero en algo que mereciese la pena, aunque fuese juntando ese dinero con el dinero de otras partidas (proyecto, departamento).

Tenía echado el ojo desde hace tiempo a los portátiles Dell XPS 13, que se consideran un como serios competidores para los MacBook Pro/Air, especialmente teniendo en cuenta su precio considerando las prestaciones que tienen. Una de las cosas que más me atraían del portátil, es que lo vendían con Ubuntu preinstalado, en una versión que se llamaba "Developer Edition". Desgraciadamente, esa versión ya no está disponible y parece que no la volverán a sacar hasta los nuevos modelos de 2016.

Pues nada, a por ello. Empiezo a mover los papeles para comprar el portátil en primavera de este año, para ir con tiempo. Cuando el dinero está disponible, hago un informe para justificar el gasto, que tiene que pasar por una comisión, que luego tiene que ser autorizado por... en fin. Una odisea burocrática a la que luego añadir que Dell tuvo problemas técnicos para emitir facturas. En medio de todo esto me enteré que el portátil con Ubuntu no estaba disponible, pero si cancelaba el pedido perdía el dinero para gastar. En fin, que para adelante y que me manden lo que sea aunque tenga Windows. Habría que instalarle el Ubuntu, a ver qué pasa...

Pues nada, una vez que llega el portátil (¡por fin!), vamos al tajo. Lo primero es seguir lo que se dice aquí acerca de cosas que hacer en Windows 10 antes de nada. Básicamente hay que actualizar la BIOS si no es la última versión, hacer copia de seguridad de Windows en un USB (¡esto es imprescindible!), hacer un "shrink" del disco con Disk Management para generar espacio para instalar Ubuntu y quitar el "fast start up", que es algo que recomiendan todas las guías.

Una vez hecho esto, vamos a instalar Ubuntu (la última versión, volveré a esto después). Instalamos la imagen de Ubuntu en un USB y al lío. Para arrancar el Live USB tenemos que decirlo desde la BIOS (F12 muchas veces) aunque puede dar problemas. El Live USB lo iniciamos en modo UEFI (en la BIOS pondrá "UFI flashdrive" o similar). Aunque nos va a dar igual porque no vamos a poder hacer boot con W10, como ahora veremos.

De inicio, puede que no se tiene acceso al disco SSD desde la instalación de Ubuntu. El problema es que W10 solo funciona con RAID On (Intel Rapid Restore Technology). Ubuntu solo detecta el disco SSD cuando ponemos la opción AHCI en la BIOS. Es decir, no parece posible hacer un arranque con los dos sistemas. Para recuperar W10 hay que irse a la BIOS y activar RAID. Si se hace no se puede acceder a Ubuntu.

Imagen de la BIOS con la opción para arrancar Ubuntu.

Acepto con todo el dolor de mi corazón (en realidad no) que tener un arranque dual al estilo clásico no es posible, así que nos centramos en Ubuntu. Si queremos ir a W10 por algún tipo de razón (que las hay), hay que tocar la BIOS en la opción que se ve en el pantallazo anterior. En la instalación de Ubuntu hay que andarse con ojo, porque el cargador de arranque hay que ponerlo en la partición "eli". Creamos una "swap" y una partición ext4 para "/" con el espacio libre que hemos generado anteriormente en W10 e instalamos. Estas particiones las he creado como "lógicas" y las he puesto al final del particionado (no tengo claro por qué, pero creo que eso ahorra problemas).

Cuando reiniciemos no saltará a Ubuntu y dará un error porque se va a W10, pero no puede arrancarlo por lo que hemos hecho antes. Para que salga el grub, en la BIOS hay que cargar un arranque del grub y ponerlo en cabeza, buscando un archivo llamado "\EFI\ubuntu\grubx64.efi" y desactivado el "Windows Bot Manager". Un par de pantallazos sobre este tema:

Cargar el grub en la BIOS.

Poner el grub que hemos cargado en cabeza.

Esto esconde el W10 de forma que no se puede acceder a él. Si se quiere volver a usarlo, hay que deshacer estos pasos: poner "Windows Boot Loader" arriba y activar Raid On. Y con esto ¡zas! Ya tenemos Ubuntu 15.10 instalado. Ahora los problemas con el Ubuntu en sí.

Lo más importante, el Wifi no funciona. Usando este comando en terminal:

lspci -vnn -d 14e4:

deducimos que el chip es el 14e4:43a3, que según esto, es el chip BCM4350, que está en espera para poder implementarse para kernel 4.4. Y efectivamente no funciona en 15.10 (kernel 4.2). Una solución radical es cambiar el chip por uno de Intel que funcione con este kernel (ni de coña me meto en ese lío). Se supone que este kernel debería estar disponible en la versión 16.04, pero finalmente no es cierto, porque esta versión sólo va a llegar a kernel 4.3. Por comprobarlo, he instalado la versión en desarrollo, que funciona bien, pero sigue sin funcionar el Wifi. En fin, podemos usar un adaptador USB a Ethernet si queremos usar un cable o un USB Wifi. Es lo que hay. Por lo demás el portátil funciona perfectamente con Ubuntu, y es un cacho de máquina.

Actualización: La actualización al kernel 4.3 no solamente no consigue que funcione el Wifi, sino que la pantalla se queda en negro. Una forma de conseguir que se encienda es poner el portátil en modo suspensión y luego encenderlo otra vez. Esto se puede hacer bajando la pantalla y subiéndola, si lo tenemos así configurado. El problema no se da con el kernel 4.2, que en cualquier caso también podemos arrancar desde grub. La versión 4.4-rc7 del kernel no deja acceder al modo gráfico (instalar así, para borrarla usar lo que pone aquí). La nueva versión 4.4 no deja ni siquiera entrar en el sistema. Última actualización: Con la versión 4.4.01 del kernel en repositorios desaparece tanto el problema con Wifi como el de la pantalla.

Extras (se irá actualizando):  Instalar Java 8 Oracle, Spotify for Linux, conecta un Android a Ubuntu, instalar Julia, configurar control remoto con Remmina, cómo crear accesos directos, error de librerías al ejecutar Spotify, instalar Variety para cambiar automáticamente de fondo de escritorio, indicadores para el panel superior.

lunes, septiembre 14, 2015

El duende cabrón

El duende cabrón podría ser tal que así. Añádase un "ja-ja" estilo Nelson.
Una camiseta del Atleti también sería apropiada.

Desgraciadamente, y tal y como le pasa a mucha gente, especialmente si se dedican a algo que suponga trabajar con unos patrones de raciocinio más o menos elaborados, no tengo creencias religiosas.  Digo "desgraciadamente" porque es bien sabido de toda la vida que las personas religiosas son más felices y confiadas. Tiene que ser todo un consuelo creer en un ser superior que te observa, te protege y, si eres malo, te perdona si te arrepientes.

No es el caso. Estoy incapacitado mentalmente para aceptar dogmas porque sí. Por eso supongo que acabé trabajando de científico. Aunque todo hay que decirlo, si me metí a estudiar Física fue por dudas teológico-filosóficas en la adolescencia. Luego, las cosas cambian y te caes un poco del guindo (la ciencia no es lo que yo pensaba por entonces), pero volvamos al tema, que estoy desvariando.

Por mucho que uno no crea en fantasmas, nuestro cerebro tiene tendencia a creer en este tipo de cosas, más si te han criado en un entorno medianamente católico (España, años 80, imposible evitarlo). Así que combinando defecto profesional, educación infantil y sesgo cognitivo, tal vez lo más parecido a Dios en lo que creo es en la existencia de una deidad, a la que llamo el "duende cabrón". Se trata de una entidad que observa y retoca lo que viene a ser la vida de alguien, en concreto la mía. Es una especie de granuja que, en mi caso, maneja mi destino en plan troll benevolente. Básicamente, su comportamiento se suele regir por las siguientes normas:

1 - Si quieres algo, no lo vas a tener, pero pondré algo posiblemente mejor, tal vez parecido, para ti a tu alcance, aunque tú no lo sepas. 

2 - En caso de que te emperres con algo y a mí me parezca bien, no lo vas a tener nada fácil. Lo que quieras te lo curras. 

3 - Plagaré tu vida de pequeñas señales para que sepas que estoy ahí.


Supongo que este duende solamente me molesta a mí. Cada cual tendrá su pequeño duende cabrón y cada cual tendrá un carácter distinto. Unos serán tan cabrones que te joderán la vida hagas lo que hagas, otros te colocarán una flor en el culo a poco que te levantes del asiento, etc.

Descubrir cómo es tu duende cabrón es posiblemente una de las cosas más importantes que hacer en tu vida. En mi caso, sé cómo me van a ir ciertos asuntos sin más que inferir lo que opinaría mi duende cabrón acerca del asunto. Si intento algo que me apetece hacer, lo más probable es que no salga, salvo que me deje los cuernos en el intento. Pero eso sí, si no sale sé que (en algún momento) surgirá una alternativa, posiblemente mejor para mí que mi elección inicial. Sé que nada importante que haga va a resultar fácil y si sale fácil es que no era importante. 

Y luego está lo del tercer punto. Lo de las señales, los pequeños detalles. Casualidades, tonterías, pequeñas cosas sin importancia. Esas cosillas que te pasan en las que dices: ¡qué curioso, oye tú! 

Pues bien, el que haya leído habitualmente algo de este sitio en decadencia sabrá que mi máximo referente cultural (musical e ideológicamente) es Roger Waters, letrista, bajista y compositor de Pink Floyd. Esto viene de lejos, no es algo en lo que haya cambiado de opinión. Hace unos años estuvimos en su memorable concierto de The Wall y en este blog hicimos un repaso canción a canción del disco. En 1992 publicó un disco en solitario llamado 'Amused to Death' (que ahora se ha reeditado nuevamente) tiene unas letras que a mí me parecen una obra maestra (salvo algún patinazo de mal carácter), con claras y evidentes referencias orwellianas (el disco de Pink Floyd, 'Animals', está inspirado en 'Rebelión en la Granja'), plagadas de irónicas reflexiones sobre los excesos y la hipocresía del capitalismo, la religión, etc, etc. Vaya, que el tipo es un referente.

Pues mira qué casualidad. Me acabo de enterar de que aquí el amigo nació el mismo día que otro que no me deja dormir por las noches y que tampoco come bien y que tiene rabietas y que no para quieto y que se pone enfermo a la de tres (o sea que, por supuesto, no podía ser fácil).

Así que ya sabéis, buscad a vuestro duende cabrón, seguro que anda por ahí esperando que le digáis algo.

lunes, julio 27, 2015

Noveno aniversario

Pues es 27 de julio otra vez. En tal día como hoy se se celebra el aniversario de este egoblog de mierda (anteriores: uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete y ocho). Esta entrada es más o menos obligada, y hasta me he puesto una alerta en el correo para recordarme que tengo que hacerla. Digo esto porque el egoblog continua con el declive ya iniciado hace unos años en cuanto a número de entradas, véase esta gráfica:

Ya lo dijo el filósofo: 'Twitter killed the blog star', pero también acabó con el egoblogomierdero que lo único que hace es contar sus chorradas. Las chorradas se comparten mucho mejor en el momento, pones un tuit y listo, no tienes que pasar un par de horas montando una entrada que ya habrá sido escrita, muy seguramente, por otra persona. En la sociedad de lo instantáneo en la que vivimos, hasta las entradas de un blog se quedan antiguas, porque lo que se busca es lo que sucede ahora, lo que ocurrió durante las dos horas que has empleado en terminar esa entrada que tanto te has currado.

También es cierto que la aparición de Tuiter hace que lo que se escribe en el egoblog requiera un poco de más elaboración. Ya no se ponen vídeos, enlaces o chorradas en el egoblog. Si te molestas en abrir esto es para leer o escribir algo con una pizca de desarrollo. O que, al menos, sea una recopilación de tuits que se han quedado desperdigados por aquí y por allá.

Tampoco tengo tiempo para contar cosas que tal vez me gustaría escribir. Cuando tengo tiempo libre para mí (muy preciado por escaso) y fuerzas suficientes (seguimos sin dormir) no lo quiero dedicar a esto. Prefiero hacer cualquier otra cosa, desde trabajar (investigar, mejor dicho) a jugar a videojuegos. Si me da por escribir algo en el egoblog siempre es porque creo que hay algo que me gustaría recordar y que si no lo escribo, se pierde. Por ejemplo, este curso pasado estuve en una decepcionante manifestación por la ciencia, comenté el último disco de Pink Floyd, conté alguna cosilla personal, me alegré de la victoria electoral de Syriza y de la goleada del Atleti al Real Madrid, me quejé de la situación social de la paternidad/maternidad, vi de forma positiva el resultado electoral de las muncipales y finalmente critiqué un poco la política de investigación científica. Y ya está, eso es todo lo que ha dado de sí esto.

Volviendo a la gráfica de arriba, parece claro que el egoblog no tiene repunte posible y que el año que viene estaré cerca del número de entradas igual a cero. Es decir, salvo que algo cambie, que no creo, puedo anunciar que después de 2015 este egoblog cerrará. El culpable no es solamente Tuiter, es que no tengo nada más que decir. Me parece más interesante ahora mismo "Alquilo Piso de Abuela Muerta" o el Catedrático Bellotas que esto. Creo que todo lo que podría contar desde un punto de vista más o menos anónimo, como es el que siempre me he planteado desde el perfil de eulez, ya está dicho. Además, hay cosas que tal vez me gustaría escribir y que una cuenta anónima no me permite. Me hago viejo para la revolución egoblogomierdera.

Por supuesto, y al igual que todos los años anteriores, el Manifiesto Egoblogofecal está atascado. Supongo que el año que viene, cuando despida este sitio (tal vez en el décimo aniversario), publicaré lo que tenga escrito. Al fin y al cabo, encaja perfectamente en la filosofía general del egoblogomierdismo que el Manifiesto quede sin finalizar ¡que lo continúen las nuevas generaciones de egoblogomierderos!