domingo, abril 10, 2016

38


 

Otros cumples «celebrados» en este egoblog de mierda: 37, 36, 35, 34, 33 y 32. Para el que haya leído el 37, parece que el AK ya no tiene que ir a urgencias cada mes.

Por lo demás, crisis de los 40 en ciernes y yo sin haber publicado nada cientificoide con un FI > 3.5. Eso sí, el Manifiesto Egoblogofecal ya está terminado y saldrá publicado en breve. 

domingo, enero 24, 2016

PILFs II: señoras juiciosas y de Gran Hermano

Pues sí, queridos, en el crepúsculo de este egoblog de mierda, aquí estamos en un nuevo episodio recopilatorio de las PILFs favoritas de niños y mayores. Sin duda, un intento de cosificar al género femenino, en particular a aquellas miembras del mismo que más lo merecen. Empecemos rápido, que la nueva política y el caos bolivariano del Congreso ingobernable nos han dejado unos cuantos especímenes a diseccionar.

jueves, diciembre 31, 2015

#ResumeTuAñoEnUnDecadentePostDeMierda

La gentecilla está resumiendo su año en el tuiter usando solo tres palabras o con un gif. Por llevar la contraria, voy a hacer algo parecido pero en con una entrada en este decadente egoblog de mierda.

De la primera parte del año no recuerdo mucho. Y no tengo mucho que mencionar salvo que el Clauderas empezó a andar en algún momento (aquí todavía no andaba) y que seguía sin dormir bien. El chaval sigue a lo suyo, con sus habituales laringitis, faringitis y demás. Por lo demás, alto, delgado y destacando, según dicen, en «inteligencia» lógico-matemática (uf, en fin). Ya ha dejado de comer solo papillas y parece que empieza a dormir más de seguido.

Sobre este 2015, en el egoblog escribí alguna cosa más en la entrada del noveno aniversario. A estas alturas sigo pensando que el próximo aniversario será el último. Este año caerá el Manifiesto Egoblogofecal sí o sí (todavía incompleto y no miro a nadie).

En verano hubo vacaciones, las primeras en muchos años. Aunque las vacaciones con niños pequeños tienen poco de descanso, por lo menos cambiamos de paisaje. Dos fotos de recuerdo:



Con el propósito de alcanzar el objetivo vital de ser por fin un auténtico paria social (véase gif), este año retomé los estudios de Informática. Me matriculé por primera en esto hace diez años, cuando no existían los grados, pero lo aparqué porque lo primero era terminar la tesis y estabilizarme). La idea es sacarse un par de asignaturas cada curso en los ratos libres. O sea, nunca. Lo bueno es que ahora se estudia mucho Java, que es lo que suelo utilizar para programar casi cualquier cosa. Para cuando vuelva a intentar sacar alguna asignatura a saber cuál es el lenguaje de moda (voto por Julia).

vía Mojarrison

Los últimos meses del año ha sido muy jodidos por una enfermedad bastante jodida detectada a mi padre. Esto es como muy personal, demasiado para el egoblog de mierda, aunque todavía habría mucho que contar, especialmente acerca de las virtudes (muchas) y defectos (muchos) del sistema sanitario público español. Dependerá de cómo vayan las cosas. Básicamente, la sensación de fondo que uno tiene con todo esto es algo tal que así:


En fin, que al final ha terminado siendo un año jodido. Tal vez el mejor resumen posible sea este:


A ver si 2016 da buenas noticias o al menos nos deja un poco en paz. Salud para todos.

miércoles, diciembre 23, 2015

Las elecciones y un recuerdo

Hace cuatro años ocurrió algo de lo que se habló mucho en su momento (y que en este egoblog de mierda marcó un antes y un después). Sí, me refiero al 15M y a aquella semana que supuso el despertar político de buena parte de la sociedad española. Sin embargo, aquel gesto democrático, que vino especialmente por parte de los jóvenes, no se cristalizó en un cambio electoral en las elecciones de 2011, en el sentido del fin de bipartidismo. En las recientes elecciones generales de 2015 tampoco se ha producido el vuelco brutal que muchos pretendían. 

Para todos aquellos decepcionados con los resultados electorales, miren este mapa (no lo pego que me queda feo). A la izquierda tenemos la distribución de voto en las elecciones norteamericanas de 2012, mientras que en la derecha dibuja los estados que eran esclavistas a mediados del siglo XIX. El parecido es evidente. Sí, lo más seguro es que no haya correlación entre una cosa y la otra, pero hay más datos, como la proporción de graduados en cada estado. Si se ha visitado EEUU, sabrán que nada tienen que ver los estados del sur (el blog de Julia de Arizona ahí sigue) con los que se encuentran en las costas (podría estudiarse cobertura social, radicalidad religiosa, etc). Es decir, la comparación que se da en el mapa tiene sentido y viene a explicar las diferencias brutales que existen entre los lugares de un mismo país, o lo que es más importante, la resistencia que tienen los países a cambiar su cultura y su forma de ver las cosas, incluida la tendencia política.

Si aceptamos que la mentalidad histórico-cultural de una región no puede cambiar tan fácilmente, nos encontraremos con que los resultados electorales en España no son ni mucho menos revolucionarios, pero sí que marcan un cambio considerable en la tendencia general de voto. No es fácil que un partido con mayoría absoluta la pierda por completo, aunque gane las elecciones. La tendencia de la población a aceptar el bipartidismo sin más ya ha cambiado. Los resultados indican, siendo cauto, un punto de inflexión claro. Y si pensamos que las inercias, una vez iniciadas, son difíciles de redirigir, es de esperar que la avalancha continué en próximas elecciones. Esto se confirma si pensamos que el núcleo duro del votante del PP son los mayores de 65 años y que el PSOE lleva décadas en constante caída. Sobre esto último, ya decíamos por aquí, allá por 2011, que en 2015 el PSOE obtendría el 25% de los votos (ha sido el 22%, aun peor de lo esperado).

Los resultados electorales han sido tan extraños que no sabemos quién será el próximo Presidente del Gobierno. Puede decirse que el único triunfador, el que ha superado sus expectativas previas, ha sido Podemos, el único partido de los cuatro con más intención de voto que algo tiene que ver con lo que se dijo y se protestó durante aquella semana de mayo de hace cuatro años. No puedo evitar acordarme ahora del comando egobloguero con el que disfrutamos y compartimos muchos de esos días. Muchos han tenido que emigrar y algunos seguramente ya no volverán. Va por ellos.

Un clásico de todo esto.

sábado, noviembre 28, 2015

Dell XPS 13 (2015) + Ubuntu + Windows 10 (preinstalado)

Dell XPS 13. Nombre familiar para el trasto: Feanor.

Veamos, la historia es más o menos como sigue: el año pasado me concedieron un dinero en mi universidad para gastar en material informático. Ese dinero te lo conceden pero no se sabe cuándo lo tienes disponible para gastarlo. Para cuando me enteré de que se abría la veda,  había que gastarlo o se perdía (sí, esto es algo propio de lo público español: si no lo gastas es que no lo necesitas, nada de ahorrarlo para una compra mayor), tuve que esforzarme por buscar material informático no inventariable que pudiese serme útil. En fin, me prometí que al año siguiente esto no me pasaría y gastaría ese dinero en algo que mereciese la pena, aunque fuese juntando ese dinero con el dinero de otras partidas (proyecto, departamento).

Tenía echado el ojo desde hace tiempo a los portátiles Dell XPS 13, que se consideran un como serios competidores para los MacBook Pro/Air, especialmente teniendo en cuenta su precio considerando las prestaciones que tienen. Una de las cosas que más me atraían del portátil, es que lo vendían con Ubuntu preinstalado, en una versión que se llamaba "Developer Edition". Desgraciadamente, esa versión ya no está disponible y parece que no la volverán a sacar hasta los nuevos modelos de 2016.

Pues nada, a por ello. Empiezo a mover los papeles para comprar el portátil en primavera de este año, para ir con tiempo. Cuando el dinero está disponible, hago un informe para justificar el gasto, que tiene que pasar por una comisión, que luego tiene que ser autorizado por... en fin. Una odisea burocrática a la que luego añadir que Dell tuvo problemas técnicos para emitir facturas. En medio de todo esto me enteré que el portátil con Ubuntu no estaba disponible, pero si cancelaba el pedido perdía el dinero para gastar. En fin, que para adelante y que me manden lo que sea aunque tenga Windows. Habría que instalarle el Ubuntu, a ver qué pasa...

Pues nada, una vez que llega el portátil (¡por fin!), vamos al tajo. Lo primero es seguir lo que se dice aquí acerca de cosas que hacer en Windows 10 antes de nada. Básicamente hay que actualizar la BIOS si no es la última versión, hacer copia de seguridad de Windows en un USB (¡esto es imprescindible!), hacer un "shrink" del disco con Disk Management para generar espacio para instalar Ubuntu y quitar el "fast start up", que es algo que recomiendan todas las guías.

Una vez hecho esto, vamos a instalar Ubuntu (la última versión, volveré a esto después). Instalamos la imagen de Ubuntu en un USB y al lío. Para arrancar el Live USB tenemos que decirlo desde la BIOS (F12 muchas veces) aunque puede dar problemas. El Live USB lo iniciamos en modo UEFI (en la BIOS pondrá "UFI flashdrive" o similar). Aunque nos va a dar igual porque no vamos a poder hacer boot con W10, como ahora veremos.

De inicio, puede que no se tiene acceso al disco SSD desde la instalación de Ubuntu. El problema es que W10 solo funciona con RAID On (Intel Rapid Restore Technology). Ubuntu solo detecta el disco SSD cuando ponemos la opción AHCI en la BIOS. Es decir, no parece posible hacer un arranque con los dos sistemas. Para recuperar W10 hay que irse a la BIOS y activar RAID. Si se hace no se puede acceder a Ubuntu.

Imagen de la BIOS con la opción para arrancar Ubuntu.

Acepto con todo el dolor de mi corazón (en realidad no) que tener un arranque dual al estilo clásico no es posible, así que nos centramos en Ubuntu. Si queremos ir a W10 por algún tipo de razón (que las hay), hay que tocar la BIOS en la opción que se ve en el pantallazo anterior. En la instalación de Ubuntu hay que andarse con ojo, porque el cargador de arranque hay que ponerlo en la partición "eli". Creamos una "swap" y una partición ext4 para "/" con el espacio libre que hemos generado anteriormente en W10 e instalamos. Estas particiones las he creado como "lógicas" y las he puesto al final del particionado (no tengo claro por qué, pero creo que eso ahorra problemas).

Cuando reiniciemos no saltará a Ubuntu y dará un error porque se va a W10, pero no puede arrancarlo por lo que hemos hecho antes. Para que salga el grub, en la BIOS hay que cargar un arranque del grub y ponerlo en cabeza, buscando un archivo llamado "\EFI\ubuntu\grubx64.efi" y desactivado el "Windows Bot Manager". Un par de pantallazos sobre este tema:

Cargar el grub en la BIOS.

Poner el grub que hemos cargado en cabeza.

Esto esconde el W10 de forma que no se puede acceder a él. Si se quiere volver a usarlo, hay que deshacer estos pasos: poner "Windows Boot Loader" arriba y activar Raid On. Y con esto ¡zas! Ya tenemos Ubuntu 15.10 instalado. Ahora los problemas con el Ubuntu en sí.

Lo más importante, el Wifi no funciona. Usando este comando en terminal:

lspci -vnn -d 14e4:

deducimos que el chip es el 14e4:43a3, que según esto, es el chip BCM4350, que está en espera para poder implementarse para kernel 4.4. Y efectivamente no funciona en 15.10 (kernel 4.2). Una solución radical es cambiar el chip por uno de Intel que funcione con este kernel (ni de coña me meto en ese lío). Se supone que este kernel debería estar disponible en la versión 16.04, pero finalmente no es cierto, porque esta versión sólo va a llegar a kernel 4.3. Por comprobarlo, he instalado la versión en desarrollo, que funciona bien, pero sigue sin funcionar el Wifi. En fin, podemos usar un adaptador USB a Ethernet si queremos usar un cable o un USB Wifi. Es lo que hay. Por lo demás el portátil funciona perfectamente con Ubuntu, y es un cacho de máquina.

Actualización: La actualización al kernel 4.3 no solamente no consigue que funcione el Wifi, sino que la pantalla se queda en negro. Una forma de conseguir que se encienda es poner el portátil en modo suspensión y luego encenderlo otra vez. Esto se puede hacer bajando la pantalla y subiéndola, si lo tenemos así configurado. El problema no se da con el kernel 4.2, que en cualquier caso también podemos arrancar desde grub. La versión 4.4-rc7 del kernel no deja acceder al modo gráfico (instalar así, para borrarla usar lo que pone aquí). La nueva versión 4.4 no deja ni siquiera entrar en el sistema. Última actualización: Con la versión 4.4.01 del kernel en repositorios desaparece tanto el problema con Wifi como el de la pantalla.

Extras (se irá actualizando):  Instalar Java 8 Oracle, Spotify for Linux, conecta un Android a Ubuntu, instalar Julia, configurar control remoto con Remmina, cómo crear accesos directos, error de librerías al ejecutar Spotify, instalar Variety para cambiar automáticamente de fondo de escritorio, indicadores para el panel superior.

lunes, septiembre 14, 2015

El duende cabrón

El duende cabrón podría ser tal que así. Añádase un "ja-ja" estilo Nelson.
Una camiseta del Atleti también sería apropiada.

Desgraciadamente, y tal y como le pasa a mucha gente, especialmente si se dedican a algo que suponga trabajar con unos patrones de raciocinio más o menos elaborados, no tengo creencias religiosas.  Digo "desgraciadamente" porque es bien sabido de toda la vida que las personas religiosas son más felices y confiadas. Tiene que ser todo un consuelo creer en un ser superior que te observa, te protege y, si eres malo, te perdona si te arrepientes.

No es el caso. Estoy incapacitado mentalmente para aceptar dogmas porque sí. Por eso supongo que acabé trabajando de científico. Aunque todo hay que decirlo, si me metí a estudiar Física fue por dudas teológico-filosóficas en la adolescencia. Luego, las cosas cambian y te caes un poco del guindo (la ciencia no es lo que yo pensaba por entonces), pero volvamos al tema, que estoy desvariando.

Por mucho que uno no crea en fantasmas, nuestro cerebro tiene tendencia a creer en este tipo de cosas, más si te han criado en un entorno medianamente católico (España, años 80, imposible evitarlo). Así que combinando defecto profesional, educación infantil y sesgo cognitivo, tal vez lo más parecido a Dios en lo que creo es en la existencia de una deidad, a la que llamo el "duende cabrón". Se trata de una entidad que observa y retoca lo que viene a ser la vida de alguien, en concreto la mía. Es una especie de granuja que, en mi caso, maneja mi destino en plan troll benevolente. Básicamente, su comportamiento se suele regir por las siguientes normas:

1 - Si quieres algo, no lo vas a tener, pero pondré algo posiblemente mejor, tal vez parecido, para ti a tu alcance, aunque tú no lo sepas. 

2 - En caso de que te emperres con algo y a mí me parezca bien, no lo vas a tener nada fácil. Lo que quieras te lo curras. 

3 - Plagaré tu vida de pequeñas señales para que sepas que estoy ahí.


Supongo que este duende solamente me molesta a mí. Cada cual tendrá su pequeño duende cabrón y cada cual tendrá un carácter distinto. Unos serán tan cabrones que te joderán la vida hagas lo que hagas, otros te colocarán una flor en el culo a poco que te levantes del asiento, etc.

Descubrir cómo es tu duende cabrón es posiblemente una de las cosas más importantes que hacer en tu vida. En mi caso, sé cómo me van a ir ciertos asuntos sin más que inferir lo que opinaría mi duende cabrón acerca del asunto. Si intento algo que me apetece hacer, lo más probable es que no salga, salvo que me deje los cuernos en el intento. Pero eso sí, si no sale sé que (en algún momento) surgirá una alternativa, posiblemente mejor para mí que mi elección inicial. Sé que nada importante que haga va a resultar fácil y si sale fácil es que no era importante. 

Y luego está lo del tercer punto. Lo de las señales, los pequeños detalles. Casualidades, tonterías, pequeñas cosas sin importancia. Esas cosillas que te pasan en las que dices: ¡qué curioso, oye tú! 

Pues bien, el que haya leído habitualmente algo de este sitio en decadencia sabrá que mi máximo referente cultural (musical e ideológicamente) es Roger Waters, letrista, bajista y compositor de Pink Floyd. Esto viene de lejos, no es algo en lo que haya cambiado de opinión. Hace unos años estuvimos en su memorable concierto de The Wall y en este blog hicimos un repaso canción a canción del disco. En 1992 publicó un disco en solitario llamado 'Amused to Death' (que ahora se ha reeditado nuevamente) tiene unas letras que a mí me parecen una obra maestra (salvo algún patinazo de mal carácter), con claras y evidentes referencias orwellianas (el disco de Pink Floyd, 'Animals', está inspirado en 'Rebelión en la Granja'), plagadas de irónicas reflexiones sobre los excesos y la hipocresía del capitalismo, la religión, etc, etc. Vaya, que el tipo es un referente.

Pues mira qué casualidad. Me acabo de enterar de que aquí el amigo nació el mismo día que otro que no me deja dormir por las noches y que tampoco come bien y que tiene rabietas y que no para quieto y que se pone enfermo a la de tres (o sea que, por supuesto, no podía ser fácil).

Así que ya sabéis, buscad a vuestro duende cabrón, seguro que anda por ahí esperando que le digáis algo.

lunes, julio 27, 2015

Noveno aniversario

Pues es 27 de julio otra vez. En tal día como hoy se se celebra el aniversario de este egoblog de mierda (anteriores: uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete y ocho). Esta entrada es más o menos obligada, y hasta me he puesto una alerta en el correo para recordarme que tengo que hacerla. Digo esto porque el egoblog continua con el declive ya iniciado hace unos años en cuanto a número de entradas, véase esta gráfica:

Ya lo dijo el filósofo: 'Twitter killed the blog star', pero también acabó con el egoblogomierdero que lo único que hace es contar sus chorradas. Las chorradas se comparten mucho mejor en el momento, pones un tuit y listo, no tienes que pasar un par de horas montando una entrada que ya habrá sido escrita, muy seguramente, por otra persona. En la sociedad de lo instantáneo en la que vivimos, hasta las entradas de un blog se quedan antiguas, porque lo que se busca es lo que sucede ahora, lo que ocurrió durante las dos horas que has empleado en terminar esa entrada que tanto te has currado.

También es cierto que la aparición de Tuiter hace que lo que se escribe en el egoblog requiera un poco de más elaboración. Ya no se ponen vídeos, enlaces o chorradas en el egoblog. Si te molestas en abrir esto es para leer o escribir algo con una pizca de desarrollo. O que, al menos, sea una recopilación de tuits que se han quedado desperdigados por aquí y por allá.

Tampoco tengo tiempo para contar cosas que tal vez me gustaría escribir. Cuando tengo tiempo libre para mí (muy preciado por escaso) y fuerzas suficientes (seguimos sin dormir) no lo quiero dedicar a esto. Prefiero hacer cualquier otra cosa, desde trabajar (investigar, mejor dicho) a jugar a videojuegos. Si me da por escribir algo en el egoblog siempre es porque creo que hay algo que me gustaría recordar y que si no lo escribo, se pierde. Por ejemplo, este curso pasado estuve en una decepcionante manifestación por la ciencia, comenté el último disco de Pink Floyd, conté alguna cosilla personal, me alegré de la victoria electoral de Syriza y de la goleada del Atleti al Real Madrid, me quejé de la situación social de la paternidad/maternidad, vi de forma positiva el resultado electoral de las muncipales y finalmente critiqué un poco la política de investigación científica. Y ya está, eso es todo lo que ha dado de sí esto.

Volviendo a la gráfica de arriba, parece claro que el egoblog no tiene repunte posible y que el año que viene estaré cerca del número de entradas igual a cero. Es decir, salvo que algo cambie, que no creo, puedo anunciar que después de 2015 este egoblog cerrará. El culpable no es solamente Tuiter, es que no tengo nada más que decir. Me parece más interesante ahora mismo "Alquilo Piso de Abuela Muerta" o el Catedrático Bellotas que esto. Creo que todo lo que podría contar desde un punto de vista más o menos anónimo, como es el que siempre me he planteado desde el perfil de eulez, ya está dicho. Además, hay cosas que tal vez me gustaría escribir y que una cuenta anónima no me permite. Me hago viejo para la revolución egoblogomierdera.

Por supuesto, y al igual que todos los años anteriores, el Manifiesto Egoblogofecal está atascado. Supongo que el año que viene, cuando despida este sitio (tal vez en el décimo aniversario), publicaré lo que tenga escrito. Al fin y al cabo, encaja perfectamente en la filosofía general del egoblogomierdismo que el Manifiesto quede sin finalizar ¡que lo continúen las nuevas generaciones de egoblogomierderos!

miércoles, julio 01, 2015

Una crítica a los sexenios de investigación

Uno puede perder la cabeza con estas cosas.

Es de suponer que la mayor parte de la gente que lea esto sabrá de lo que estoy hablando cuando me refiero a los «sexenios de investigación», pero es cierto que el mundillo científico es extenso y diverso y no todos viven la misma situación ni de lejos. Tal vez aquellos que investiguen en el extranjero o lo que no sean profesores universitarios no sabrán de lo que estoy hablando. 

Una pequeña explicación podría ser la siguiente: Los llamados sexenios de investigación son una evaluación externa que se hace a la investigación que han hecho los profesores universitarios (no todos) en un periodo de seis años. Esta evaluación, realizada por la CNAI (Comisión Nacional de Actividad Investigadora) se convoca cada año (durante 15 días de diciembre, ejem) y permite a los profesores funcionarios y a los indefinidos laborales (contratados doctores, si el convenio lo permite; no todos, como decía) obtener una remuneración extra cada mes (poco más de 100€). 

La evaluación positiva de la actividad durante esos seis años depende de la rama de conocimiento de cada cual. En Física se suele pedir al menos 5 artículos, donde 3 de ellos tienen que estar en primer cuartil (Q1) y dos en el segundo (Q2). Los cuartiles se calculan ordenando las revistas de un determinado tema por factor de impacto. El primer cuarto es el primer cuartil, el segundo cuarto el segundo cuartil, etc. Suele considerarse que es importante publicar siempre en el primer cuartil. Esto es más o menos fácil o difícil dependiendo de la rama en cuestión.

La importancia de tener estos sexenios no es tanto por el dinero como por el prestigio que suponen. Muchas de las evaluaciones de departamentos o universidades en cuanto a actividad investigadora se hacen contando los sexenios del personal. A la hora de promocionar a plazas superiores se suele mirar cuántos sexenios se tienen, si son consecutivos, etc. Y lo que es más importante, está muy mal visto ser un profesor estabilizado de cierta edad y no tener sexenios. En general, se le da una importancia a los sexenios que roza lo religioso.

Este sistema se introdujo en 1994 después de los cambios realizados en la década de 1980 para fomentar la investigación a nivel internacional. Y se consiguió, ya que España pasó de la nada (la dictadura) a ser la décima potencia mundial (2013) en número de publicaciones. 

Por supuesto, todo esto es dentro de España. Fuera de nuestras fronteras se la pela todas estas chorradas de españoles. Por otro lado, el sistema está tan establecido en España que genera, en la actualidad y en mi opinión, una serie de vicios que no son nada aconsejables.

Tal vez el más importante de esos vicios es que la evaluación por actividad investigadora tiende a condicionar la investigación. Es decir, uno no hace su investigación y al cabo de seis años pide el sexenio, sino que uno piensa en cómo debe hacer su investigación para obtener el sexenio al cabo de seis años. Esto es algo parecido a lo que pasa con los artículos científicos. Uno no hace su investigación y entonces la publica en un paper, lo que muchas veces se hace es pensar en qué paper quiere publicar y entonces planifica una investigación. 

El condicionamiento es tal que a veces resulta conveniente retrasar artículos para que entren en el siguiente sexenio.  O adelantarlos por la misma razón, con el perjuicio que eso pueda suponer para terceros. Es decir, si, querido doctorando, no acabas de entender por qué tu director de tesis se empeña en retrasar una y otra vez esa publicación que has escrito, tal vez deberías enterarte de si por alguna casualidad le toca pedir sexenio.

Pero es más, no está claro si es rentable, en términos de esta evaluación, molestarse en intentar publicar en revistas de muy alto factor de impacto (léase Nature, Science, etc). Estas revistas publican a muy poca gente y el esfuerzo necesario para intentar pasar incluso el primer filtro hace que no esté claro si merece la pena en términos de sexenios, ya que basta con publicar en una revista en Q1 (que ya es suficientemente buena). Por supuesto, cualquier científico siempre quiere publicar en la revistas buenísimas, pero no parece que el sistema de sexenios premie precisamente eso.

Hace divulgación en Naukas y en los ratos libres publica en Nature.

Esto lleva a un par de reflexiones. La primera: ¿por qué las universidades españolas no están en los puestos superiores de rankings como el de Shanghai? En parte es  porque no se generan suficientes publicaciones (o investigaciones, ya me entendéis) de muy alto nivel. Tampoco patentes. ¿Y por qué? No voy a echar la culpa a los sexenios, que sería algo muy simplista; pero lo que parece claro es que este sistema no fomenta una investigación de alto nivel. Lo que fomenta es un nivel medio-alto. Esta era una iniciativa muy adecuada para un momento determinado, hace veinte o treinta años, pero posiblemente ya haya quedado desfasada. Tal vez sería necesaria una segunda convocatoria de sexenios donde se premiara a aquellos con contribuciones realmente de muy alto factor de impacto (una reflexión similar pero aplicada a la transferencia puede leerse aquí). 

Cuando se critica a la universidad española por cosas como los rankings, tal vez sería más útil detectar una deficiencia e intentar mejorarla que dedicarse a atacar porque sí, sin tener en cuenta de donde venimos, cuales son nuestros recursos y cual es la situación actual. Aunque, por supuesto, sin apoyo institucional, sin acabar con los recortes (de todo tipo) y sin recuperar a los científicos exiliados, va a ser complicado mejorar por muchas medidas originales que se adopten (que tampoco es el caso).

La segunda reflexión es marca de la casa y supongo que ya se intuye a partir de los dicho en el anterior párrafo: ¿por qué nos cuesta tanto entender que lo que se hizo en un determinado momento, hace unas décadas, estuvo bien y funcionó pero que ya no sirve o incluso puede resultar estar viciado (o corrupto)? Ahí lo dejo.


martes, junio 23, 2015

Que sí, que pudimos

Que pague el cordero (imagen vista aquí)

Hace más de un año hice una apuesta con mi padre. El que la perdiese invitaría a cordero asado en un buen restaurante. La apuesta consistía en si las elecciones municipales de este año expulsarían o no al PP de los gobiernos de Comunidad y Ayuntamiento de Madrid y Valencia, bastiones de la derecha y de la corrupción en España desde hace no sé cuantos lustros. Yo aposté que sí, que iba a ocurrir, y mi padre que no (típica estrategia güin-güin suya: contento si no paga el cordero, contento si el PP pierde). 

Todo esto fue antes de que Ciudadanos apareciese repentinamente (en Cataluña les conocen bien y es un partido que ya tiene 10 años) para ofrecer una alternativa al votante del PP descontento. También fue antes de que Rajoy decidiese no presentar a las elecciones a los segundones que ocupaban el sillón en la Comunidad de Madrid y en la alcaldía. Antes de todo eso se preveía un batacazo monumental, así que me las prometía felices para comerme un cordero (gratis).

Bien, pues he perdido la apuesta, pero por muy poco. Valencia ha sido una alegría por partida doble, al igual que la ciudad de Madrid. Expulsar del cotarro a Esperanza Aguirre (con pataleta de «niña caprichosa» incluida) y a Rita Barberá no tiene precio (¡Y a Cospedal, que tanto decía aquello de «pues que se presenten a las elecciones», pues toma dos tazas). Solamente ha faltado la Comunidad de Madrid, en donde Cifuentes (la que reprimió las Marchas) ha sido hoy investida Presidenta gracias a Ciudadanos. Y gracias indirectamente a los votos perdidos por Izquierda Unida que no ha logrado ninguna representación ni en Comunidad ni Ayuntamiento. El poetiso de Almudena Grandes, apoyado por otros individuos de su generación, la ha liado bien parda.

La derecha no solo ha perdido la ciudades de Madrid y Valencia, sino que candidaturas de unidad popular han conseguido el gobierno de varias ciudades, en especial Barcelona. Estas elecciones han sido la primera consecuencia electoral de lo que empezó en aquel mes de mayo de 2011 y que continuó con las Marchas por la Dignidad. Hay gente que ve el vaso medio vacío, que no ve la importancia de lo conseguido. Para darse cuenta solo hay que mirar con perspectiva: si hace tres años alguien me dice que, en 2015 una activista antideshaucios iba a ser alcaldesa de Barcelona, o que el alcalde de Valencia iba a entrar en bicicleta en el Ayuntamiento, lo habría tachado de loco. 

Algunos dicen también que, a pesar de todo, el bipartidismo no ha muerto. Que sí, que los dos partidos mayoritarios siguen ahí, pero ¿en cuantas partes, después de estas elecciones locales, gobiernan el PP o el PSOE sin el apoyo o consentimiento de Podemos o Ciudadanos? Eso, al menos, es el fin de la impunidad para estos dos partidos que se repartían los gobiernos como les venía en gana. Además, no solo hay que ver estas elecciones con perspectiva temporal sino también espacial: ¿qué países de nuestro entorno son capaces de un cambio semejante? En gran parte de los países europeos lo que ocurre es que sube la ultraderecha. Pero en España no, aquí los "indignados" consiguen las alcaldías de las dos ciudades más importantes del Estado.

No diré nada aquí acerca del paso siguiente, que es cómo van a afrontar las candidaturas populares la tarea de gobernar, cómo van a pasar de la reivindicación al pragmatismo del que gobierna, y sobre todo, cómo van a aguantar los ataques mediáticos y políticos de todo tipo y condición. No voy a mezclar una cosa con otra. El éxito electoral, impensable en otros países, e incluso en este hace unos  años, merece por si solo una felicitación colectiva. Pudimos. Y seguro que se puede más. Que pago el cordero con gusto, oigan.

Guapa la una, guapa la otra.