Pestañas

martes, diciembre 05, 2006

Artículo de Pérez Reverte

Totalmente de acuerdo con este hombre... de hecho todo lo que dice yo lo ampliaría a otros sectores de la sociedad española, no solo a los políticos.

Nuestros nuevos amos

A los españoles nos destrozaron la vida reyes, aristócratas, curas y generales. Bajo su dominio discurrimos dando bandazos, de miseria en miseria y de navajazo en navajazo, a causa de la incultura y la brutalidad que impusieron unos y otros. Para ellos sólo fuimos carne de cañón, rebaño listo para el matadero o el paredón según las necesidades de cada momento. Situación a la que en absoluto fuimos ajenos, pues aquí nunca hubo inocentes. Nuestros reyes, nuestros curas y nuestros generales eran de la misma madre que nos parió. Españoles, a fin de cuentas, con corona, sotana o espada. Y todos, incluso los peores, murieron en la cama. Cada pueblo merece la historia y los gobernantes que tiene.

Ciertas cosas no han cambiado. Pasó el tiempo en que los reyes nos esquilmaban, los curas regían la vida familiar y social, y los generales nos hacían marcar el paso. Ahora vivimos en democracia. Pero sigue siendo el nuestro un esperpento fiel a las tradiciones. Contaminada de nosotros mismos, la democracia española es incompleta y sectaria. Ignora el respeto por el adversario; y la incultura, la ruindad insolidaria, la demagogia y la estupidez envenenan cuanto de noble hay en la vieja palabra. Seguimos siendo tan fieles a lo que somos, que a falta de reyes que nos desgobiernen, de curas que nos quemen o rijan nuestra vida, de generales que prohíban libros y nos fusilen al amanecer, hemos sabido dotarnos de una nueva casta que, acomodándola al tiempo en que vivimos, mantiene viva la vieja costumbre de chuparnos la sangre. Nos muerden los mismos perros infames, aunque con distintos nombres y collares. Si antes eran otros quienes fabricaban a su medida una España donde medrar y gobernar, hoy es la clase política la que ha ido organizándose el cortijo, transformándolo a su imagen y semejanza, según sus necesidades, sus ambiciones, sus bellacos pasteleos. Ésa es la nueva aristocracia española, encantada, además, de haberse conocido. No hay más que verlos con sus corbatas fosforito y su sonriente desvergüenza a mano derecha, con su inane gravedad de tontos solemnes a mano izquierda, con su ruin y bajuno descaro los nacionalistas, con su alelado vaivén mercenario los demás, siempre a ver cómo ponen la mano y lo que cae. Sin rubor y sin tasa.

En España, la de político debe de ser una de las escasas profesiones para la que no hace falta tener el bachillerato. Se pone de manifiesto en el continuo rizar el rizo, legislatura tras legislatura, de la mala educación, la ausencia de maneras y el desconocimiento de los principios elementales de la gramática, la sintaxis, los ciudadanos y ciudadanas, el lenguaje sexista o no sexista, la memoria histórica, la economía, el derecho, la ciencia, la diplomacia. Y encima de cantamañas, chulos. Osan pedir cuentas a la Justicia, a la Real Academia Española o a la de la Historia, a cualquier institución sabia, respetable y necesaria, por no plegarse a sus oportunismos, enjuagues y demagogias. Vivimos en pleno disparate. Cualquier paleto mierdecilla, cualquier leguleyo marrullero, son capaces de llevárselo todo por delante por un voto o una legislatura. Saben que nadie pide cuentas. Se atreven a todo porque todo lo ignoran, y porque le han cogido el tranquillo a la impunidad en este país miserable, cobarde, que nada exige a sus políticos pues nada se exige a sí mismo.

Nos han tomado perfectas las medidas, porque la incultura, la cobardía y la estupidez no están reñidas con la astucia. Hay imbéciles analfabetos con disposición natural a medrar y a sobrevivir, para quienes esta torpe y acomplejada España es el paraíso. Y así, tras la añada de políticos admirables que tanta esperanza nos dieron, ha tomado el relevo esta generación de trileros profesionales que no vivieron el franquismo, la clandestinidad ni la Transición, mediocres funcionarios de partido que tampoco han trabajado en su vida, ni tienen intención de hacerlo. Gente sin el menor vínculo con el mundo real que hay más allá de las siglas que los cobijan, autistas profesionales que sólo frecuentan a compadres y cómplices, nutriéndose de ellos y entre ellos. Salvo algunas escasas y dignísimas excepciones, la democracia española está infestada de una gentuza que en otros países o circunstancias jamás habría puesto sus sucias manos en el manejo de presupuestos o en la redacción de un estatuto. Pero ahí están ellos: oportunistas aupados por el negocio del pelotazo autonómico, poceros de la política. Los nuevos amos de España.


Artículo copiado de aquí
Visto en Aula21

11 comentarios :

juliacgs dijo...

Hoy no tengo mucha verborrea (o verbo-diarrea, como prefiráis), así que sólo diré:

AMÉN a este artículo de Pérez Reverte.

Da pena ver los telediarios y los programas del corazón de este país (que de un tiempo a esta parte, ambas cosas vienen a ser lo mismo), pero da gusto leer a Pérez Reverte...

Qué país.

eulez dijo...

¡Qué bien que escribe este hombre! Ya nos gustaría a muchos escribir igual... bueno, todo es practicar (mentira) y para eso pueden servir los blogs, no?

¡Comentad, malditos, comentad!

Franwerst dijo...

Como consuelo de tonto diré que desde que vivo en Italia no es que las cosas aquí tengan un color muy diferente... es más, incluso hasta diría que a veces echo de menos España donde al menos, los políticos tienen la "cortesía" de guardar las formas de vez en cuando.

No estoy del todo de acuerdo en que un país merezca la historia y el gobierno que tiene. En ocasiones se toman decisiones con las que el grueso de la gente no tiene por qué estar de acuerdo. Y si esa gente no está bien educada/informada para tomar las decisiones que les beneficien es en buena responsabilidad suya (no lo niego), pero no al 100%... Cada vez se tiene más libertad de "expresión" pero menos de acción y de decisión... de ésto último una vez cada cuatro años... y no se elige lo que a uno le gustaría como cuando uno abre un catálogo de ropa y compra LO QUE MÁS LE GUSTA... (para comprar siempre existen catálogos inmeeeeensos) elige entre lo que esos pocos zafios de los que va el artículo de Pérez Reverte dicen que quieren ofrecer... y lo dicen con una campaña de marketing cuyo objetivo es reducir a la mínima expresión el cerebro de los votantes... una campaña que seguramente cuesta el dinero con el que se resolvería más de un problema de esos gordos que sí que importan y que ellos proclaman que resolverán porque saben que en medio año la gente se habrá olvidado (aunque a veces no se haya hecho).

No sé si es un problema de inmoralidad, de cobardía o pasotismo de la gente... lo que sí tengo claro es que sobrepasa con mucho las fronteras de nuestro país...

PS. Busco parcela de terreno en Marte a precio razonable, con aire acondicionado y calefacción.

Ruth dijo...

Estoy de acuerdo con Reverte y no lo estoy.
No creo que realmente el poder económico en España haya cambiado. Como dice Franwerst nuestro poder de decisión es casi nulo, votar cada 4 años no es poder de decisión ni es ná.

La iglesia sigue mandando mucho, mucho más de lo que nos pensamos, y la pasta sigue estando donde está. Han cambiado las formas, los instrumentos con los que se hace política, ahora el sistema es un pelín más participativo (básicamente porque antes no se participaba nada), pero detrás del poder estan las mismas personas de siempre.

No creo que hoy en día los políticos chulos sean más chulos que los de antes, simplemente ahora chirria más, antes como se jugaban la vida todo el mundo se tenía que callar.

juliacgs dijo...

Pues yo estoy completamente de acuerdo con lo de que cada cual tiene los políticos que se merece, ya sea por idiosincrasia nacional, o por coyuntura histórica... ¿Has visto a los americanos? Pues ahí está Bush. ¿Y los rusos -pobres-? Pues tienen a Putin. ¿Y los ingleses? Pues lo menos malo que tienen se llama Tony Blair. ¿Y los franceses? Pues tienen a Sarcozy (aunque también tienen a Segolène Royal), los italianos tienen a Berlusconi (aunque, por suerte pa ellos, ya no lo tienen hasta en la sopa)… Y nosotros, pues nosotros tenemos a los que tenemos, que no hace falta nombrarlos… Yo creo que la cosa va más en el sentido de que ellos son la personificación de todo lo peor nuestro, como nación (y si no, que se lo digan a los catalanes).

Por lo demás, si no, acordaos de la elección de delegado de clase cuando estábais en el cole o en el instituto. ¿Qué ocurría cuando obligaban a presentarse a alguien? Pues que salía siempre alguien al que le fastidiaba profundamente ser delegado, porque era consciente de los dolores de cabeza que daba... Pero... ¿¿qué pasaba cuando pedían voluntarios?? Pues que se presentaba lo peor de lo peor, a saber: los matones que querían aprovecharse de la situación, los acomplejados a los que nadie hacía caso y buscaban con eso que la gente les hablase, o las niñas bobas, que si estuvieran en EEUU pertenecerían al equipo de animadoras, cuya una ambición en esta vida es que todo el mundo les mire el culo...

¿Qué pasa en las elecciones de verdad? Pues lo mismo. No tenemos a una clase política de hombres y mujeres inteligentes que velen por los intereses de los ciudadanos que les votan (¿es que acaso eso existe en algún sitio?). No, lo que tenemos es a acomplejados, a gente que se siente inferior a los demás y necesitan suplir sus carencias, a gente que quiere chupar del bote de los otros, a mujeres florero que se aburren de planchar en su casa, etc.

Sobre lo que dices Ruth, yo no estoy de acuerdo contigo en que los políticos de ahora sean igual que los de antes. Está claro que, en cualquier caso, para ser político, hace falta una carencia total de escrúpulos; pero yo creo que los políticos de hace tiempo en este país (en particular, de un tiempo antes de la dictadura que asoló cultural y socialmente este país) sí eran de otra madera (Pérez Reverte habla de los de la transición… Es cuestión de gustos). Por lo menos tenían cualidades que los de ahora ni huelen, por ejemplo, la capacidad de hablar bien, el “saber estar”…

Hombre, lo que es innegable es que el fenómeno Marbella es algo que se ha extendido como la pólvora por toda España...

Saludos a todos,

Julia

Ruth dijo...

Por eso he dicho que también estoy de acuerdo con Perez Reverte, ayer no me dio tiempo a explicar todo lo que quería.
De acuerdo en que cada pueblo tiene los políticos que se merece, lo cual no se contradice con lo dicho anteriormente, somos un país de chulos acomplejados, bastante mangantes y desde luego oportunistas, lo ves allí por donde vas, a nadie le interesa nada que vaya más allá de su propio trasero.

Con respecto al delegado de clase, yo me presentaba a delegada de clase voluntariamente, y al consejo escolar y no me incluyo en ninguna de las categorías que presentas, por supuesto! mi abuela opinaría lo mismo.

Como dice Perez Reverte y desde mi punto de vista hay honrosas excepciones, pero en general la clase política no ha cambiado mucho desde el 36 a esta parte. Me gustaría saber a quien salvaría cada uno si tuvieramos que nombrar sólo a 5 políticos.

Tengo que pensarlo, prometo hacer la lista en otro comentario.

Saludillos

eulez dijo...

Bueno Ruth, gracias por compartir con todos nosotros tus traumas de adolescencia. Sin embargo, el hecho de que alguna vez te presentases voluntariamente (por iniciativa propia, esto es importante, había gente a las que les obligaban) a delegado de clase es todo un manchón en tu vida personal, emocional y profesional. Te aconsejo que no lo vayas diciendo por ahí. No es por tí, ni nada, lo siento, pero en la cultura institutil-colegial, el que se presentaba a ese tipo de cosas era el "pringao". Lamento revelarte ahora esta realidad y no haber podido estar allí en su momento y haberte convencido de que no lo hicieras ¡no lo hagas, Ruth! ¡nooooooo!. Ese era un puesto de nula utilidad, era una patochada disfrazada de democracia orgánica o similar, no tenías ningún poder y lo único que hacías era pringar, de ahí que se denominase "pringao" a su ocupante.

Lo siento, de verdad. Sinceramente, deseo que algún día superes este trauma tan hondo. Todos te apoyamos y te queremos, Ruth. Si nos necesitas para cualquier cosa, y digo cualquier cosa, aquí estamos.

Jejejeeejejeje.

eulez dijo...

Volviendo a lo del artículo de Pérez-reverte, estoy bastante de acuerdo con todo lo que dice todo el mundo por aquí. Sin embargo yo me centraría en una de las cosas que viene a decir ¿por que la profesión de político es una de las pocas en las que no hace falta ni siquiera el bachiller?

Se me ocurrió ayer que esta profesión, dada su importancia, responsabilidad, ect, debería tener asociada una ACREDITACIÓN. ¿Por qué a los profesores universitarios se les exige acreditarse a través de una agencia externa y no a los políticos? ¿por qué hay tanta gente que tiene que superar una oposición para ser funcionario y no los políticos? Todo el mundo tiene pruebas y evaluaciones para avanzar en su campo profesional ¿por qué no los políticos?

Esto, lo mismo que los profes de uni, acreditaciones distintas para alcalde de pueblo, para concejal, para congrsista, para presidente del Congreso o Senado, para ministro o presidente.

Otia, mecago entoloquesemena.

Ruth dijo...

Siento no compartir tu criterio, no tengo ningún complejo ni trauma, en el consejo escolar conseguimos algunas cosas que vienieron bien años después como que no cerraran las puertas que tenían quitamiedos con cadenas (cosa que años después en un pequeño susto que hubo en el instituto vino muy bien) o que los alumnos mayores de edad se pudieran firmar su propias faltas, creo que eso se quitó con la siguiente dirección pero durante tres años duró.
Desde luego en mi instituto, "Centro Piloto" no era como en el vuestro, o en el resto de Madrid, no sé que será lo más comun.

Por si alguno no lo sabe un "Centro Piloto" era aquel centro público en el que probaban nuevas formas pedagógicas, cuando en otros institutos no tenían ordenadores nosotros ya teníamos un aula con un ordenador por alumno, en el 50% de las clases había video y proyectores, los temarios estaban distribuidos de otra formay teníamos un montón de asignaturas optativas, desde mitología (griega y romana) hasta historia del cine y la televisión, los profesores eran bastante jóvenes. Había algún viejales pero eran los menos.

eulez dijo...

Ruth, felicidades por tu experiencia como representante en el "Centro Piloto". Desde luego, era muy "piloto" porque este tipo de participación tan productiva por parte del alumnado de cualquier centro en cualquier nivel educativo, es una cosa rarísima, al menos en este país. En serio, felicidades, ojala todos los "centros" fueran así.

De todas formas, menudo chasco al meterte en la UNED, después de haber estado en un sitio tan participativo, no? Porque es que la UNED es todo lo contrario a un "Centro Piloto", supongo que eso no lo negarás.

Ruth dijo...

Desde luego cuando entré en la carrera mi idea no era que fuera a ser nada parecido al instituro, a estas alturas había que dejarse de tonterías, sobretodo porque como tu decías si que te robaba bastante tiempo tanta participación, pero por lo menos conseguias cosas.
Ahora me parece que mi comentario ha quedado un poco repelente pero es que es verdad, a mi me gustaba lo que hacía y creo que las cosas se movían gracias a la participación de los alumnos pero también de los profes.
A lo mejor me hubiera ido mejor si hubiera dedicado más a estudiar
para poder entrar en la carrera en una universidad presencial en vez de perder tanto tiempo con ese tipo de cosas.

El choque al entrar en la UNED fue brutal, no sólo por la falta de participación, sino porque no conocías a nadie, en general no te relacionabas con nadie, la gente no compartía nada...
Hasta que conseguí hacer un grupillo de "conocidos" yo lo pasé bastante mal porque no sólo tienes que lidiar con las asignaturas si ayuda de los profesores, sino sin ningún tipo de apoyo por parte de tus compañeros. Para mi fue un cambio radical en mi forma de plantearme el estudio.

Mis antiguos compañeros de instituto estaban en las universidades presenciales conociendo gente nueva, cuando quedabamos todos contaban anecdotas de clases, de compañeros de clase, y yo sólo podía contar que ME había hecho los apuntes de Química General en un cuaderno y me habían quedado muy bien. Era muy deprimente estar tan sola.
Bueno, basta ya de llorar, muchos hemos pasado por la UNED y en general parece que hemos sobrevivido, aunque el porcentaje de abandono de la carrera en la UNED es bestial en comparación con otras universidades. Fue un cambio bastante duro, pero...aquí estamos, ahora puedo decir que me he licenciado por la UNED en Físicas. Creo que somos unos 150 en toda la historia de la UNED, casi 30 años.