Pestañas

jueves, febrero 08, 2007

En bici por Madrid (prólogo)

En este post inauguro una nueva etiqueta llamada "bicicleta" donde voy a contar o describir mis viajecillos en bicicleta por Madrid (capital). La afición por hacer un poco de deporte con la bici, sobre todo en la Casa de Campo, me viene de antiguo, a partir de los 16 años o algo así, cuando conseguí convencer (con mucho esfuerzo) a mis padres para que me regalasen una bici de montaña para poderme ir a pedalear con un buen compañero del instituto (que llamaremos VV), del cual, por cierto, no sé ya nada de nada. Aquella bicicleta era una Orbea, no muy mala, pero tampoco muy buena, que les costó a mis señores padres 70.000 pesetas de la época (hay que decir que la compraron en El Corte Inglés, que no es el sitio más barato del mundo). VV y yo solíamos ir a la Casa de Campo a pegarnos la paliza los domingos a las 10 de la mañana. Por lo general, yo no salía mucho por las noches, con lo que no era un problema lo de quedar a esa hora, ya que "sabado, sabadete,.." nada de nada. Sin embargo, VV era un juerguista empedernido, sobre todo a partir de los 18, cuando empezó a trabajar de relaciones públicas en discotecas. No es que fuese un ligón, ni nada, pero si que era un tipo bien dicharachero. En más de una ocasión, "empalmó" del curro en la discoteca hasta nuestras sesiones bicicleteras.


Nos solíamos meter muy buenas palizas, nos conocíamos la Casa de Campo al dedillo. Por lo general recorríamos unos 45 km (unos 30 dentro de la Casa de Campo) con una media de 25 km/h, que para ir en bicicleta de montaña no estaba nada mal. De hecho, VV solía decir que la mejor terapia de adelgazamiento era "ir con el eulez a montar en bici". Él perdió bastantes kilos durante aquellas sesiones, ni que decir tiene que yo estaba en muy buena forma. Todavía recuerdo aquel día en donde me creí que se había matado. Estábamos bajando por una carretera (la que va desde Lago hasta la salida de Príncipe Pío) cuando VV se distrajo, miró hacia otro lado, y se fue directo contra la separación metálica de la calzada. La bicicleta se quedó incrustada en la misma y VV salió disparado por encima para dar a caer contra una señal de tráfico con brazos y piernas extendidos (en plan humor amarillo, como en la prueba del velcro) y rebotar finalmente en el suelo, boca arriba y con la boca abierta. Recuerdo perfectamente como me asusté y como se asustó otro ciclista que iba junto con nosotros (que llevaba una camiseta del Betis, aquello se me ha quedado grabado). Nos acercamos acojonados, pensando que se había matado, cuando el VV empieza a tocarse el cuerpo, palpándose con las manos, sin moverse, para a continuación afirmar: "¡no ha sido nada!" y levantarse de golpe. Finalmente, si que fue algo, creo que se hizo algún esguince (no muy grave) y desde luego tuvo que comprarse otra bicicleta. Aquel accidente confirmó una cosa: los trastazos con medios de locomoción se suelen producir cuando uno se confía, no cuando está haciendo algo a priori peligroso. Hace mucho tiempo que no veo a VV. Seguí montando en bici con él, al menos desde mis 16 hasta mis 19 ó 20. Después empecé a ir solo, debido a los estudios y a otros temas de los que prefiero no acordarme; para finalmente dejarlo, en parte porque la bicicleta estaba muy vieja y desgastada. Recuerdo que alguno de los momentos en los que me he sentido más relajado, vivo y feliz ha sido durante aquellos paseos por la Casa de Campo. Siempre fue algo que me gustaba especialmente.


El año pasado recuperé esta vieja afición, algo que llevaba bastante tiempo queriendo hacer, casi 10 años después de haberlo dejado. Compré una bicicleta japonesa de marca Nishiki que me recomendaron en Calmera, buena y bonita (sale en ambas fotos), pero no demasiado barata (400 €). En este caso, debido a la edad y al peso, he preferido dejar las bicicletas de montaña y me he pasado a las híbridas, mucho más cómodas y grandes, ideales para ir por ciudad, a la vez que perfectas para utilizar caminos de tierra (no muy escarpados) sin problema alguno. Este tipo de bicicletas es muy poco popular en España, no sé porque motivo, y resulta difícil encontrar donde comprarlas. Durante estos años, desde que dejé de ir en bicicleta, han cambiado bastantes cosas en la ciudad, la más importante es la aparición de los carriles bici. Podéis consultar un mapa de los carriles bici que hay en la ciudad en esta página. Siguen siendo insuficientes y mal comunicados, pero al menos alguno hay y siguen construyendo más. Durante estos posts iré colocando fotos de los parques, lugares y carriles bici, por los que paso con la bicicleta en mis paseos dominicales. Espero que os guste.

1 comentario :

Dabidovich! dijo...

Por mi barrio, Moratalaz, pasa el carril bici que va hasta la Peineta. Al menos este tramo está bastante bien y se ve bastante gente con bici, sobre todo cuando viene el buen tiempo.

Yo lo recorro durante un par de kilómetros cuando salgo a correr.

Lo peor que tiene es que hay tramos que no están iluminados de noche, que los cruces con calles son frecuentes en algunos tramos y que los alegres paseantes invaden el espacio de las bicis.

Los Chinos, para su desgracia están perdiendo el uso de la bici: lo pagarán caro. De las ciudades en las que estuve, según el grado de malentendida modernidad, su utilización iba descendiendo. Muchísimas en Xian, bastante en Beijing y poquitas ya en Shanghai.