lunes, marzo 05, 2007

Una verdad incómoda (con retraso).

Por fin he visto, gracias a la tienda gratuita (que bien ha hecho a la cultura), la película documental Una Verdad Incómoda, ganadora de un Oscar este año, de la que ya se habló en este blog en su momento, con cierta polémica. La película me ha sorprendido gratamente, sobre todo por el énfasis que hace Al Gore en explicar las pruebas científicas que muestran claramente y sin lugar a dudas los cambios drásticos y brutales del clima en los últimos 60 años. De la película no me gusta mucho el rollo patriotero yanki, aunque entiendo que es un recurso necesario para que los norteamericanos, principales culpables del cambio climático, se pongan las pilas. Creo que la película tiene un punto científico-intelectual bastante elevadillo para el americano medio.

En cuanto a la polémica que causó este post en su momento, la postura de Gore no es la de un cambio brutal, ni siquiera mínimo en las políticas de los gobiernos (salvo tal vez ratificar Kyoto). Su postura es que el cambio debe proceder de los propios ciudadanos: comprar coches eficientes, consumir energías más limpias, utilizar el coche lo menos posible, bombillas de bajo consumo, etc. No me gusta esta postura y no me parece justa con el ciudadano, porque está basada en la visión idílica qure tienen muchos políticos de que la sociedad y su evolución, incluyendo la política del país de turno, depende exclusivamente de los ciudadanos. Y en estos tiempos de manipulación mediática, eso no es del todo cierto o al menos, no tan fácil.


En este sentido me parece que la postura de Bush padre (la que sale en la película y la que comentamos en este blog, diciendo que Gore es un radical que quiere llenar el país de buhos y de parados) es más "real", ya que en realidad son necesarios muchos más cambios de los que dice Gore para solucionar el problema. Estoy seguro de que Gore lo sabe y de que Bush también. Gore no quiere hablar de cambios porque a los demócratas les interesa una política de centro-derecha y Bush padre no quería hablar de cambios porque esa es la postura de los grandes lobbys del petróleo norteamericanos y de la mayoría de los yankis cerriles y mononeuróticos, que todavía creen en el diseño inteligente. No se si esta vez me he explicado correctamente, supongo que nadie en su sano juicio considerará esta opinión de ultraderecha, salvo que este loco o desquiciado, algo que en este país últimamente es muy habitual. Si cuesta entenderlo, podemos intentarlo de forma gráfica con el chiste de la izquierda que resume muy bien lo que estoy intentando decir. En resumen, es una película muy aconsejable, se aprende mucho con ella, aunque ya digo que pienso que falla en la propuesta de soluciones: Gore no las propone, es como un predicador del cambio climático, solo quiere que la gente se concience; sobre todo, la gente de los Estados Juntitos, objetivo nada trivial de ninguna de las maneras y desde luego, muy meritorio.