Pestañas

martes, junio 05, 2007

Se acabó lo que se daba.

Con el anuncio del fin (oficial) de la tregua por parte de ETA, se terminó la gran esperanza de Zapatero por conseguir el final de la banda terrorista por la vía de la negociación. No voy a criticar el intento del Presidente del Gobierno, algo que había que hacer, pero después del atentado de Barajas se demostraron varias cosas:
  • ETA no es una organización terrorista, es una organización mafiosa. No tiene jerarquía, no hay cabecillas, es una serie de grupos descabezados, de diferente radicalidad, que se dedica básicamente a extorsionar a empresarios y a asesinar a aquellos que considera molestos. Esto es más parecido a la mafia siciliana que al IRA. Muchas veces se compara el conflicto vasco con el de Irlanda; sin embargo, en Irlanda el problema es (era) más de guerra civil, de tradicional conflicto europeo de religiones. El IRA es (era) un ejército en toda regla, el que se saliera de las órdenes, era ejecutado. Con una organización así se puede hablar (tiene cabeza), con ETA no.
  • El PP no ha ayudado en lo más mínimo. Su radical postura con este tema ha impedido al gobierno ciertas concesiones sencillas, como podría haber sido la excarcelación o acercamiento de presos. Desgraciadamente, el PP ha conseguido lo que pretendía: exacerbar con este tema al nacionalismo español y a una parte importante de la opinión pública, e impedir de esta forma una solución al problema, algo que siempre le favorecerá electoralmente. No es posible este tipo de diálogo sin el apoyo de la oposición, no es posible mantener un país con el miedo de que una parte de la población te monte un cirio todos los fines de semana o que el ejército se levante en armas. En definitiva, el PP ha demostrado su fuerza, su capacidad de convocatoria y, sobre todo, su capacidad de manipulación de masas.
Además, lo más probable es que los nuevos atentados de ETA se produzcan en Madrid, debido a los resultados electorales. Sí, ya se que es una gilipollez, pero los etarras piensan así, oiga.