Pestañas

viernes, octubre 05, 2007

París: qué no me ha gustado (IV)

¡No dejan usar las tarjetas de crédito! (Alquiler de bicicletas)

Todo empezó porque Julia y yo quisimos usar el magnífico sistema de alquiler de bicicletas que acaban de implantar el París. El sistema es más o menos sencillo: Se paga el servicio al darte de alta (unos poco euros) y luego pagas por el uso. Hay una serie de bicicletas en aparcamientos (ver foto de la izquierda), te llevas una bicicleta y no pagas nada si la devuelves en otro aparcamiento antes de media hora. Si tardas una hora te cobran 1 €, si tardas 2 h, 2 €, etc. En los aparcamientos hay unos terminales donde se puede pasar la tarjeta de crédito (si no devuelves la bicicleta te carga 150 €) y aquí viene el problema. Las tarjetas francesas tienen un sistema (con un chip de color naranja) que no tienen las tarjetas extranjeras, de forma que estas no funcionan.

Lo normal sería que en las oficinas de turismo se pudiese comprar una tarjeta o algo para poder usar el servicio, de forma que Julia y yo fuimos a preguntar a una. El parisino de turno (este y un camarero fueron los únicos capullos que nos encontramos en una semana, a pesar de que ahora hasta las autoridades francesas reconocen que son antipáticos con los extranjeros) nos dijo que ese servicio estaba pensado para los parisinos, no para los turistas. La tontería es grande, porque el resto de franceses, no parisinos, sí que podían utilizar el servicio de alquiler de bicicletas. En realidad es un servicio pensado para cierto tipo de tarjetas electrónicas (¿endogamia bancaria?, probablemente.)

El mismo tipo de tarjetas se usa en las cabinas de teléfono y en el Louvre. Esto sí que es flipante. ¿Cómo es posible que el museo más visitado del mundo no tenga un sistema de pago compatible con cualquier tarjeta de crédito? En definitiva, que nos quedamos sin bicicletas (que envidia...). Más adelante nos enteramos de que la implantación de los carriles bus-bici y el alquiler de bicicletas llevaba en funcionamiento ¡mes y medio! Bien, esperemos que los medios de pago evolucionen un poco, porque desde luego aquello era magnífico: carriles bici separados del tráfico por toda la ciudad, todo lleno de aparcamientos de bicicletas ¡cientos de mujeres en bicicleta! ¡Buf! ¿Para cuando lo mismo en Madrid? ¡En España se está implantando en muchas ciudades y no solo en Barcelona! Una imagen vale más que mil palabras, mirad un carril bici como tiene que ser, separado de los coches y de los peatones (eso sí, se comparte el trayecto con los autobuses):

1 comentario :

juliacgs dijo...

Pues sí, la verdad es que nos dio muchisíma envidia la gente en bici... ¡¡¡Hubiéramos aprovechao un montón de haber podido cogerlas!!!

En fin... Lo que nos tocó las narices fue el puto chauvinismo del tipo de la Oficina de Turismo... Se notaba que el tío estaba hasta el culo de que todos los turistas sin el maldito chip preguntaran por lo de las bicis, pero digo yo: si tanto te jode, ¡haberlo montao de otra manera!

Después, al hacer turismo aquí en Madrid con mis amigas alemanas, me he dado cuenta de que los parisinos a veces se pasan de gabachos (supongo que lo de las bicis es lo que tu dices, intereses de los bancos), pero aquí también se trata a los turistas con un desprecio, que es la leche, de verdad...

Hablando de lo de las bicis otra vez, a mí me da muchísima envidia que tanto en París, como en Londres, como en Barcelona y Sevilla y otras ciudades españolas estén llegando poco a poco las bicis... Aquí parece que en Madrid la cosa es un poco más difícil (mucha gente pone la excusa de que Madrid es una colección de cuestas, pero eso no es impedimento, ¡joder! ¡Y en Sevilla hace más calor que en el infierno, y ahí están las bicis!)... Pablo me va a regalar una bici por mi cumple, y yo aspiro a poder utilizarla en el futuro para desplazarme y no sólo para emplearla con fines deportivos...