martes, febrero 12, 2008

Ya he vuelto de Pamplona.

Este es un post resumen de mi viajecito a Pamplona. Entre exámenes y exámenes los profes nos organizamos para librar alguna sesión y así hacer algo de turismo. En este enlace podéis ver el algunas de las fotos que he hecho, la mayoría de los enlaces de este post son fotos. Acerca de los dos temas que me interesaban de Pamplona, los dos me han defraudado. El servicio de alquiler de bicicletas NBici parece que ha estado estropeado durante la semana. Tampoco he encontrado referencias a los romanos ni a Pompeyo.

Lo primero ha sido un poco decepcionante. Yo esperaba una ciudad con más bicicletas y la verdad es que no hay tantas (aunque haberlas haylas). Pamplona esta repleta de grandes avenidas peatonales, las pocas bicicletas que circulan por la ciudad circulan por estos lugares sin problemas. Hay algún carril bici, pero solo en zonas en donde hay hueco, al borde de los parques (ver foto de abajo).

No se si eso tiene mucho mérito en cuanto a esfuerzo urbanístico, aunque el Ayuntamiento pamplonica (o quien sea) se tira el moco y hasta pretende hacer una exposición (me parece de risa, pero bueno). Sobre el servicio de alquiler, se pasó estropeado toda la semana, aunque parece que se arregló el sábado. Solo vi a dos personas utilizar las bicicletas de alquiler. En realidad, lo de que hubiese pocas bicicletas circulando por la ciudad es relativo, porque da la impresión de que lo que hay en Pamplona son pocos habitantes. La ciudad, excepto el fin de semana, es una ciudad bastante muerta. Parece que todo está como en hibernación hasta que lleguen los San Fermines.

Lo de falta de referencias a los romanos puede que se deba al nacionalismo vasco. Uno de los argumentos que sostienen los nacionalistas vascos es que ellos no se encuentran contaminados por cultura externas, aunque la "polémica" se centra más en la dominación visigoda que en los romanos. Claro, eso es porque estos últimos hablaban claramente de los vascones que poblaban Pompaelo. Los que no concemos demasiado de la historia de ciertas regiones españolas tenemos como referencia la actual, un tanto artificial y sacada de la manga división de la Constitución de 1978 en Comunidades Autónomas. Esto fue, desde luego, una decisión política motivada por la situación del momento y por la Transición, y no esta tomada por motivaciones históricas o populares. El hecho es que todos los carteles que hay en Pamplona están escritos en castellano y en vasco, pero casi nadie habla el euskera en la ciudad. Durante cuatro días no escuche a nadie hablar en vasco, hasta el jueves cuando un par de amigos que estaban entregando los exámenes se saludaron en euskera. Recordemos que Navarra no tiene un Estatuto de Autonomía como tal, sino que, como dicen en la Wikipedia:

"...la institucionalización de la Comunidad Foral de Navarra se realizó mediante la Ley Orgánica de Reintegración y Amejoramiento del Régimen Foral de Navarra de 1982, que implicaba una vuelta al status de 1841 y la pervivencia de sus seculares Fueros."

La foto de la derecha es el Monumento a los Fueros de Navarra, que se construyó después de la Gamazada. El Estatuto Foral de Navarra indica que el vasco será oficial allí donde se hable el idioma. Pero es que el problema es histórico y proviene de, como no, los intentos de la II República de hacer las cosas bien. Resulta que en 1932, durante la II República, se votó en Navarra en contra de un Estatuto Navarro-Vasco, y eso es la causa de que ahora mismo Navarra no sea una provincia más de Euskadi. Lo explican muy bien en este artículo llamada la Encrucijada Navarra. Todo un temazo, la verdad.

Esto también tiene que ver con lo que comentaba en el otro blog acerca de las pijas. No he visto tantas "perlones" como yo creía que iba a ver, al menos no tantas como "abertzales" (ya sabéis, pelo corto, pintas antisistema, independenztia y cara de malas pulgas). De hecho, cerca de la Puerta de Francia, pegando a las murallas de la ciudad, podemos encontrar una de esas famosas Herriko-Tabernas, aunque de aspecto más moderno y vanguardista, tanto que parece un restaurante de diseño. Por cierto, ya que estoy, muy poca gente sabe que Sabino Arana, el gurú del nacionalismo vasco, pretendía conseguir la independencia de Euskadi a través de la anexión a Inglaterra. Curiosamente, el diseño de la ikurriña, que se debe también a Arana, recuerda a la bandera de Gran Bretaña.

En resumen, que en Pamplona, pocas bicis, pocas pijas, pocos romanos, poca gente y mucha comida. Que bien come esta gente y que bueno estaba todo. Yo no se porque se complican tanto con la política con lo bien que se come allí. Claro, que supongo que de algo hay que hablar mientras uno se pone hasta las trancas. Ah! Sobre lo de las pamplonicas y los tríos (con dos tíos, no os emocioneis chicos) me parece que debe ser algo que sucede solamente en la locura y las borracheras de los San Fermines, porque con la poca gente que hay en esa ciudad y lo formalitos que parecen los que hay, me parece poco probable que estas prácticas sean demasiado habituales.

2 comentarios :

copepodo dijo...

Muy chulas las fotos. Siempre he pensado que Pamplona tiene que ser un buen sitio para vivir (excepto en Sanfermines, claro). Y en lo de la comida tienes toda la razón, aún me acuerdo el croquetón que me comí cuando estuve allí, ¡leches, que casi me deja cenado!

eulez dijo...

Sí, la gente de allí se queja mucho de los San Fermines, pero me parece que si no llega a ser por los ingresos que generan en esas fechas no iban a vivir tan bien. Lo de los pintxos esta muy bien (croquetas incluidas) pero son carísimos. A poco que te comas tres pintxos con unas cervezas te endosan los 10 euros y te quedas con hambre, yo por lo menos. Y encima te tienes que pelear en el bar con la gente y con los camareros para que te los den... no se, donde estén las tapas y raciones de Burgos para abajo...