Pestañas

viernes, mayo 16, 2008

Las generaciones en España (III y final)

Continúo con la "saga", los dos post anteriores son este y este. Ahora a por los viejunos y termino.

La generación de la posguerra (española). Tienen más de 60 años y menos de 80 (nacidos entre 1930 y 1940). Creo que en la descripción que voy a hacer voy a mostrar una parcialidad que no estoy muy seguro que sea del todo racional. Desde ya quiero pedir disculpas a los posibles ofendidos, es cierto que generalizar no es siempre lo más adecuado, pero creo que hay un serio problema con esta generación, la de los actuales viejos insoportables. Se les reconoce por su mala hostia, su cara de amargados y censuradores y por los empujones y codazos que meten en los autobuses. En los hombres, los rasgos distintivos suelen ser la chapita en la chaqueta, el bastón, el bigote y las gafas de sol "falange style". Si el médico no les hubiese prohibido fumar, llevarían el cigarro hacia fuera, a lo Humphrey Bogart (pf! más quisieran!). Las mujeres pueden reconocerse con facilidad porque llevan en la cabeza un "arbusto", como suelo decir (en alto) cuando paso al lado de un grupo de semejantes especímenes ("arbustooo, arbustooo"). El peinado es la versión del estilo Jackie Kennedy devaluada y sin pelo, fijaos en las calvas que tienen, no son difíciles de ver, estos espécimenes no miden más de 1.60 y se les puede observar desde arriba. Pero lo peor de ellos es su tendencia natural a censurar todo aquello que no entienden. Es decir, cualquier cosa, porque no entienden nada. Su costumbre, dentro de la ignorancia que les suele caracterizar, es mirar de arriba a abajo y luego poner una cara de desprecio. Da igual lo que miren, todo es despreciable, porque nada es lo que entienden. Nadie les educó para entender.

Se puede disculpar a esta gente si pensamos que se criaron con los valores más duros del franquismo, durante los años de la posguerra. Fueron jóvenes con aquellos valores y en su embotada cabezota se quedaron. Sus prejuicios, incultura y moralidad nacional-católica perduran en ellos, a pesar de todos los cambios que ha sufrido España en todos estos años. Esto es importante porque se ha observado que la masa cerebral solo crece hasta los veinte años, así que las neuronas se les formaron con el nacional-catolicismo que se quedó insertado allí para no salir nunca. Lo mismo pasa con
la descripción anatómica (¡es la única generación suficientemente uniforme como para tener una!), el franquismo también impuso una uniformidad en este caso, contra la que esta generación nunca se rebeló.

Y es que el franquismo fue muy mala cosa. Ya no solo en el aspecto político, sino en los valores innatos (los que se quedan en la neurona y no salen conscientemente) que inculcó a tres generaciones de españoles. Por ejemplo, la generación jipi en España también tuvo que tragarse lo de cantar el "Cara-col" (con-la-casita a cueeestas...). Lo explica muy bien Javier Cercas en su artículo "El microchip" (que es lo que aquí llamo "la neurona"), aunque más enfocado solo hacia lo católico (me vale):
"Quien ha sido educado en el catolicismo es católico aunque reniegue del catolicismo, y además es culpable desde la cuna o desde antes de la cuna: en eso consiste el pecado original. El problema no es que no nos sintamos culpables de nada, sino que nos sentimos culpables de todo. De niños nos injertaron un microchip en el cuerpo y ya no hay manera de extirparlo: nos levantamos por la mañana, felices y extraños, y hasta que no encontramos un motivo para sentirnos culpables y el microchip se activa como una grapa en la garganta, no volvemos a sentirnos infelices; sólo entonces recuperamos la normalidad. Ese microchip es el instrumento más exquisito de tortura y dominación jamás inventado."
Aunque el escritor pertenezca más a la generación de la movida (nacido en 196x), eso no le ha evitado crecer en un colegio de curas. Esta tercera generación (la de la movida) también criada en el franquismo, al menos esquivó las épocas más duras de la educación nacional-católica-falangista, algo que no pudo hacer la generación de los viejos insoporta... digo, de la posguerra. Uno de los grandes problemas del país es que esta generación de la posguerra y sus fascistas neuronas (microchips) siguen ahí, manifestándose en masa por la "familia" (ver foto de arriba a la derecha del usuario 122, original aquí) y, por descontado, con el mismo derecho a voto que cualquier otro (esto no es algo que me parezca justo, pero es lo que tiene eso del sufragio universal). Es cierto que no todo el mundo es igual, que siempre hay gente que no entra en clasificaciones tan estancas, pero creo que, hablando de la mayoría de la gente que compone esta generación, no ando demasiado equivocado. Incluso aquellos que parecen más abiertos de mente, o rechazan abiertamente lo que ha sido el franquismo, conservan sin quererlo costumbres innatas a su generación: amiguismo, mediocridad, conformismo, dogmatismo, hipocresía, cobardía.

La generación perdida: la generación de la II República, la de los exiliados, la de que nació durante los "maravillosos años 20". Pero también los del otro bando, los de las dos Españas, la del extremismo, al fín y al cabo la Guerra Civil fue la guerra de todos. Actualmente están desapareciendo, tienen más de 80 años y muchos ya murieron en la Guerra Civil o en el exilio. Es algo general en las siguientes generaciones, el sorprenderse de la apertura de mentes de muchos de los ancianos de esta generación que aún continúan entre nosotros. Al fin y al cabo, fue en su tiempo donde se gestó el siglo XX. Lo explica muy bien Almudena Grandes (generación hippie) en esta entrevista:
"Yo escribí Malena es un nombre de tango porque mi madre me contó que mi abuela había visto espectáculos con bailarines desnudos en Madrid. Ella lo explicaba con naturalidad, pero para mí era una sorpresa descomunal: se suponía que mis abuelos tenían que ser muy antiguos; mis padres, un poco más modernos, y yo, mucho más, pero de repente ese rasgo de modernidad en la generación de mis abuelos no encajaba con nada. Uno de los mayores delitos del franquismo fue hacer que los nietos no nos pudiéramos creer la vida de nuestros abuelos."

7 comentarios :

juliacgs dijo...

Mmmm... Yo una cosa con la que no estoy de acuerdo es con lo que dices de los peinados arbusto de estas mujeres florero: creo que son más de Lucille Ball, que de Jackie Kennedy. Al fin y al cabo, por mucho que Jackie fuera la esposa perfecta, no era el florero de las matrimoniadas de la insoportable Lucille... Qué curioso es esto de los pelos: sólo con un simple peinado o un bigote de ná, uno puede precisar qué periódico compra cada cual, a quién vota o qué cadena de televisión ve...

Últimamente, lo hemos estado comentando mucho: creemos que el éxito de nuestra querida TeleEspe -también conocida como Telemadrid- viene de que toda esta gente, que es legión, aún siente una necesidad imperiosa de que alguien les diga en todo momento qué pensar... Y eso es exactamente lo que hace Telemadrid. Si no lo creéis, poneos el telediario de cualquier hora... ¡y flipad!

Por último, me siento muy identificada con lo que cuentas de eso que esta gente te mira de arriba a abajo con cara de asco... ¡A nosotros, sobre todo, cuando vamos en bici! (Qué jipiosos repugnantes somos... Nada que ver con la gente de bien)...

Ah, y otra cosa: ¡Odio que me toquen! ¡¡¡¡Señora!!!! ¿Por qué me tiene que pegar pellizcos de monja, hincarme el dedete en el costado o agarrarme el brazo tipo pinza de cangrejo a la mínima? ¡No la conozco de nada! ¡No me toque, joder! (Os juro que a la próxima, le suelto todo esto).

copepodo dijo...

Muy interesante este capítulo, igual que los dos anteriores, sobre las generaciones españolas. Efectivamente la penúltima te ha quedado un poco sesgada, pero entiendo lo que quieres decir.

Tremendo el comentario de Almudena Grandes, debería hacernos reflexionar a todos ya que damos por hecho que todo tiende a mejorar. Hay que andar ojo avizor ya que nada nos exime de que nos quiten las libertades conquistadas.

eulez dijo...

No se si habéis visto los reportajes sobre un monumento que han estrenado en Madrid sobre una víctimas de un atentado. Los que se concentraron allí abuchearon a Gallardón y aplaudían a Aguirre, incluso pidiéndole a esta última que hiciese un nuevo partido. Cuando la cámara enfocaba a este participativo público, con sus banderotas de espppiña ¿sabéis a que generación pertenecían? Pues eso.

Este es el problema. Ya se que la descripción es bastante sesgada, pero es que no lo puedo evitar. Y que conste que me he moderado en lo que he escrito. Mi opinión real (no pública) es aún más radical.

Lo que dice cope de que creemos que todo tiende a mejorar es cierto. Es toda una lección darse cuenta de lo que fue la "generación perdida". Pero es que ninguno somos independientes de nuestra circunstancia, y el franquismo hizo mucho daño al joder la cabeza a tres generaciones. Ese fue uno de sus mayores crímenes.

copepodo dijo...

Sí, ví esas imágenes y son del todo lamentables. Más que nada por los abucheos al alcalde, que pese a no ser, ni mucho menos, santo de mi devoción no le veo merecedor de esas atenciones habida cuenta de que estuvo a favor del monumento y toda la gresca.

En fin, cría cuervos... y tendrás muchos

Lo del sesgo lo digo porque me niego a creer que todos los que pertenecen a esa generación se asimilen a ese tipo de comportamientos y no porque comparta contigo la opinión sobre esa... turba.

eulez dijo...

Sí, esta claro que todas las generalizaciones son equívocas matemáticamente hablando: siempre hay un contraejemplo. En cristiano, que siempre hay excepciones. Seguro que hay abuelos de esta generación que son majos, agradables, que sonríen, que no juzgan, que no son unos paletos, que no son de la rama dura del PP, que no dicen "con Franco esto no pasaba" o "la que esta liando Zapatero". Estoy seguro de que alguno debe haber.

Ruth dijo...

Yo la verdad es que de esos tolerantes de los que hablas conozco pocos.
Otro de los problemas que tiene esa generación es que no tienen una cultura del ocio como tenemos las demás generaciones. Para ellos el ocio ha sido siempre trabajar y el espiritu de sacrificio, no entienden qué es eso de gastarse el dinero en cosas no imprescindibles, y lo de viajar... eso es tirar el dinero a manos llenas. Como no sea que te has comprado un apartamento (inversión) en la playa.

Hace poco lo hablaba con una amiga porque su padre se ha jubilado hace un año más o menos. No sabía que hacer, iba a comprar y compraba para toda la semana, volvía cargado como un mulo, hacía las cosas como si no tuviera tiempo, como si siguiera trabajando. Ahora ha descubierto que le gusta ir al mercado, darse una vuelta, ver que le apetece comer ese día, elegir entre todo lo que hay, comprar lo de ese día, fresco y cocinarlo. Todo en plan ocio. Personalmente yo odio ir a comprar, pero el lo ha tomado como un entretenimiento, y está aprendiendo a disfrutar de su tiempo, a "malgastarlo" hablando media hora con el de la pescadería porque le apetece, o cun una vecina.
Creo que una de las cosas que le robó la guerra y por lo tanto Franco a toda esa generación es la capacidad de disfrutar de su ocio, y por eso están siempre de tan mala virgen.
Aunque sean insoportables, en el fondo dan un poco de pena.
Pero yo soy la primera que me desespero con ellos, y con esa mentalidad de que todo les es debido.

juliacgs dijo...

Sí, creo que tienes razón Ruth... Además, yo creo que otro principio fundamental para esta gente es que durante toda su vida han estado mamando eso de "Cuando seas padre, comerás huevos" en el sentido de que se pensaban que cuando fueran viejos, iban a ser los reyes del mambo... Tanto esperar y al final resulta que han despediciado toda su vida esperando algo mejor que nunca les llegará, ¡porque ahora ya están achacosos para comerse a gusto los huevos!