Pestañas

martes, junio 24, 2008

La venganza de Luis Enrique.

La última victoria contra Italia en partido oficial fue hace 88 años. Esa estadística todavía no se ha roto, a pesar del que ya es un partido inolvidable: el 0-0 de este domingo contra Italia en los cuartos de final de la Eurocopa de Austria y Suiza. Este partido no es una victoria, aunque se haya ganado a los penaltis, pero supone que España se sacuda los fantasmas y que una generación de españoles, por primera vez, vea a la selección absoluta de fútbol en unas semifinales de un gran torneo. El partido contra Italia no ha sido un baño, ni un burreo, ni una goleada, ni siquiera España ha demostrado ser infinítamente superior, pero por una vez la selección ha salido seria, responsable, y no ha caído en la trampa del juego escaso y tramposo de los italianos. Y a pesar del árbitro, por una vez, la suerte (y San Casillas, claro) estuvieron de nuestra parte. Creo que Luis Enrique puede darse por vengado, sobre todo si España llega a la final (¡una final!), y ahora lo tiene más fácil que nunca.

4 comentarios :

Ruth dijo...

Eulez va a flipar!!! Yo comentando en una entrada de futbol!!!!

Lo primero, menuda foto más desagradable has puesto en esta entrada. (Comentario femenino que no puede faltar en cualquier conversación futbolera o no).

Lo segundo... porqué en España siempre se llora de que los arbitros le pitan mal a la selección? ¿Siempre tienen esa mala suerte? ¿O es que les gusta mucho ir de llorones incomprendidos?
Es una pregunta seria, en todas las competiciones esas de las que se habla en las que España no ha pasado de cuertos, siempre se echa parte de la culpa a los arbitros... ¿es cierto que pitan mal? ¿por qué?

eulez dijo...

Efectivamente, flipo Ruth, flipo. Me gusta que comentes en esto.

Bueno, la foto es la nariz rota de Luis Enrique es de cuando España fue eliminada por Italia en el mundial de EEUU en 1994. Esta era de las fotos menos desagradables. Era necesaria porque todos los que nos acordamos de ese partido queríamos una revancha con Italia. Y aquí la hemos tenido, un poco descafeinada, pero les hemos echado de la Eurocopa, y son los campeones del mundo.

Sobre lo de los árbitros no es exageración. En EEUU pasó lo de Luis Enrique y era penalti a favor y expulsión. En Corea y Japón también la tuvimos con el árbitro. Me parece que la eliminación de Méjico 86 (en cuartos) contra Bélgica también tuvo algo. Aunque es cierto que ha habido eliminaciones que no ha tenido la culpa ningún árbitro como la del último Mundial, la de la pasada Eurocopa, etc.

Y en el partido contra Italia, el árbitro dejaba a los defensas italianos hacer lo que quisieran. También es cierto que los italianos son muy cucos y saben hacer faltas y que parezca que se la están haciendo a ellos.

juliacgs dijo...

Mmmm, Ruth, yo también vi el partido y tengo que decir, desde un punto de vista totalmente objetivo, que el arbitro era un hijoputa con cara de cafre, de verdad.

Es cierto que la afición española, en general, que tanto se precia de ser la mejor de las mejores (esto lo oí ayer en la tele, na más llegar a Espiña), es más bien estúpida: el resto de las aficiones, miran que maman como esponjas, los cabrones, son muchos más deportivos, y suelen ir al fútbol a pasárselo bien y no a sacarse de encima inferioridades nacionales... Pero es que en general, vivimos en un país que se indigna con el Chiki-chiki... ¿Qué más se puede esperar?

Por lo demás, es cierto que si los aficionados al fútbol aquí son lo peor, también lo es que lo de los jugadores italianos es de juzgado de guardia. Si bien es verdad que se les ha quitado un poquito la pinta de arrabaleros agitanados que tenían en la época de Luis Enrique, aún así hacen de la falta un arte: pegan patadones y puñetazos y los árbitros, misteriosamente, no lo ven (y esto no es sólo contra España, sino contra todos los demás igual)...

Pues eso, que acabo de ver que lo ha escrito ya eulez... ¡Qué lenta soy con los comentarios!

videodromo dijo...

He de reconocer que fue muy emocionante porque pensaba que nos iban a ganar en el último segundo, así qeu la alegría fue mayor, hasta Monsieur Copépodo no salía de su asombro y estaba viendo el partido.