Ya comenté algo
sobre la financiación de la Ciencia en España y tal vez me adelanté un poco. Muchos de los lectores de este blog, o de los visitantes ocasionales no sabrá de que coño va esto del profesorado universitario, los científicos, eso que dicen de la fuga de cerebros y toda esa mierda. Voy a intentar describir la situación de la manera más sencilla que pueda. Pido disculpas de antemano si lo que voy a decir no es estrictamente y absolutamente, si y solo si, correcto. Habrá fallos y cosas que no cuento por simplicidad. Recuerdo que lo que aquí se dice está sujeto a la tontería del que escribe y que no pretendo ser riguroso.
Primero unas pequeñas definiciones: investigador es aquel que investiga (en Ciencia) y profesor el que enseña. En general, estas dos categorías se confunden pero no son lo mismo. Uno de los problemas de la mal llamada "carrera científica" en España es la confusión entre estas categorías. En España, son los profesores universitarios los que hacen investigación (quitando algunos centros como el CSIC o algún otro) y se deja de lado la posibilidad de que algunas personas no hagan docencia o hagan menos en función de sus cualidades/aptitudes. Esto contesta a esa eterna pregunta de los estudiantes: "¿por qué da clase ese profesor que es tan malo?" Pues probablemente porque sea un buen investigador, tenga un buen curriculum y haya podido acceder a una plaza estable. Puede haber otras razones, claro, pero vamos a ser positivos.
Ahora mismo, la "carrera investigadora" puede resumirse, más o menos, en este cuadro que he hecho. Hay que tener en cuenta que el siguiente gráfico es a lo que nos enfrentamos los que empezamos en esto ahora mismo, y no ha sido siempre igual para todo el mundo:
Es un poco esquizofrénico, lo se. He intentando simplificarlo en lo posible. Hay muchas cosas que comentar. Lo primero es la fase predoctoral que es el gran bache, el escollo, el pozo. La tesis doctoral permite dar el siguiente paso, intentar acceder a algún puesto de profesor o irse al extranjero con algún puesto de postdoc.
Si se elige (bueno, si sale) la carrera estrictamente del profesorado universitario, empieza un proceso inacabable de concursos públicos y acreditaciones. Las plazas de profesor se convocan en concurso público, si se gana una de ellas, para poder ascender de categoría hay que convocar otro concurso, donde se puede presentar cualquiera. Cuanto más alto sea el puesto más posibilidades hay de que se presente alguien mejor que uno. Además, cada puesto requiere una acreditación que hay que pedir a la Agencia de evaluación del profesorado
ANECA (hay otras agencias, de cada comunidad). Y esas acreditaciones se consiguen a base de méritos, especialmente investigadores. Esta medida, la de las acreditaciones, fue idea del PP y la verdad es que no fue mala, ya que impone un mínimo al profesorado, algo que antes no existía. Por ponernos en números, el primer contrato indefinido es el de Contratado Doctor, al que se suele acceder a los 35 años, más o menos, según el curriculum o posibilidades de cada uno. El sueldo de un Ayudante (4 años) es de unos 19.000 € anuales, el de un Ayudante Doctor (4 años) de unos 24.000 y el de un contratado doctor, de menos de 30.000 €. Todo más o menos, para hacernos una idea.
Si se elige el camino del postdoc (algo así como el camino de la Fuerza o del Jedi), hay varias posibilidades para volver a España: los contratos
Juan de la Cierva (para un postdoc de dos años fuera) y los
Ramón y Cajal (para gente que lleva más tiempo). Estas figuras son de hace muy poco, y son el nexo (repito, que hace nada no existía) entre la carrera estrictamente investigadora y lo que sea que se haga en España. Son contratos temporales (sin posibilidad de renovación) y los sueldos son del orden del del Ayudante Doctor y del Contratado Doctor respectivamente.
Existen miles de problemas en este esquema. Así puesto parece organizado, bien pensado y eficiente. Pero nada más lejos de la realidad. Unos cuantos problemas son los siguientes:
- Las becas de los predoctorales. Actualmente, aquellas personas que quieran hacer una tesis doctoral, de forma profesional (ganando dinero por su trabajo) tienen que conseguir alguna beca de la universidad donde van a trabajar o del ministerio (FPU, FPI) o asociada a algún proyecto (esto es más raro). En los dos primeros casos el modelo, obligado por el Estatuto del Personal Investigador en Formación es de 2+2: dos años de beca y dos de contrato. La Unión Europea recomienda que se contrate a todo el mundo desde el principio, pero en España esto no se cumple. Mucha gente no entra o deja la carrera investigadora porque desde el principio los inconvenientes son demasiados, empezando por esos dos años de beca incomprensibles, porque no hay diferencia entre los dos primeros años y los dos siguientes (se trabaja igual y en lo mismo), por no hablar de los casos de siniestralidad entre becarios y similares y terminando porque conseguir una de estas becas supone ¡un año entero! Desde la licenciatura hasta que se consigue empezar a cobrar esta beca pueden pasar perfectamente 10 meses (julio-abril). Mucha gente en ese periodo, al final, acaba encontrando otras cosas, otros trabajos o se va al extranjero.
- Enlazando con lo anterior, acceder a los distintos contratos (postdoc, Ramón y Cajal, Juan de la Cierva, etc) ofertados por el Ministerio español de turno (ahora es el de Ciencia e Innovación) supone unos tiempos de espera de meses. Las convocatorias salen una vez al año y pueden tardar 6 meses en decidirse, si el contrato anterior que tiene el candidato se ha terminado hace nosecuanto tiempo, pues se jode. Y así todos los saltos de categoría.
- La denominada "fuga de talentos". Mucha gente que consigue un postdoc no se vuelve: en el extranjero se cobra muchísimo más y se trabaja mejor y con más y mejores medios. El problema viene cuando esa gente con perfil investigador quiere volver a España. Tienen que pedir una Ramón y Cajal y de ahí tienen que saltar a la sección de la izquierda del esquema, al profesorado a través de un concurso como profesor titular o como contratado doctor. La pregunta es: ¿por qué no existe una figura investigadora paralela a la del profesorado? No siempre es posible hacer este salto y muchas veces la persona en cuestión tiene que dejar una labor provechosa en investigación y un buen sueldo en el extranjero. Ese es uno de los problemas de irse, que la mayoría no vuelve, no porque no quieran, sino porque pierden demasiado.
En resumen,
investigar es llorar. Esta es una profesión supuestamente bien valorada, el Gobierno español no para de afirmar que el futuro es el I+D, que
se necesitarán 55.000 científicos en los próximos años, etc, etc. Pero con este modelo es imposible hacer nada porque poco menos que tercermundista. La precariedad de los investigadores es tal, que hasta el Gobierno, a través del Ministerio de Vivienda
va a conceder a "investigadores" las mismas ayudas que a divorciados con hijos y con problemas económicos, a víctimas de malos tratos o a personas mayores. Mas claro, agua, o el chiste de Manel:
Es cierto que las cosas han mejorado bastante en la última década, pero vamos demasiado lentos. El modelo económico del país debería estar basado en el I+D y no en el ladrillo. Y ahora tal vez sea demasiado tarde, y
se haya perdido el último tren del I+D, lo que había que hacer tenía que estar hecho hace una década. Ahora mismo, el
recién estrenado Ministerio de Ciencia e Innovación tiene intención de aprobar, en los próximos meses, un Estatuto para el Personal Docente e Investigador (PDI, o sea todo el mundo comentado aquí, incluidos titulares y
catedráticos) y la definición de la carrera del PDI. Además, tienen intención de "hacer evolucionar el actual modelo con función mayoritariamente docente a uno más flexible donde la función de transferencia e Innovación se integre en el conjunto de la enseñanza". A ver en que queda todo esto.