Pestañas

viernes, noviembre 27, 2009

Der Deutsche Donauradweg (día 11: Passau y fin)



Nuestro último día de bici por el Danubio consistía en un pequeño recorrido entre Vilshofen y Passau, ya en la frontera con Austria. Por cierto que toda la zona, incluida Passau, tiene un pasado romano bastante interesante y por allí transcurre la llamada Via Danubia, otra ruta ciclista. Nuestra etapa la hicimos por la mañana tranquilamente y por la tarde cogimos el tren para volver a Munich, donde íbamos a pasar el día siguiente. El paseo de aquel día fue bastante cómodo porque había un buen carril bici a la salida de Vilshofen. Otro carril bici que me gustó mucho era uno que transcurría al lado de la carretera, separado por una valla. Después de pasar por otro caminillo de tierra típico del recorrido, llegamos a las afueras de Passau.



Ver mapa más grande

La entrada a la ciudad se realiza a través de una curiosa presa, y continuaba por un pequeño paseo rodeando la ciudad para llegar al final al "paseo marítimo", donde terminaba nuestro viaje. En Passau el Danubio se junta con el Inn, formando el gran Danubio que recorre Austria y llega hasta el Mar Negro (podrían haberlo llamado al río de otra forma, porque el Inn es tan grande como el Danubio antes de su unión, ver esta imagen). Podría decirse que el Danubio que recorrimos nosotros es un riachuelo en comparación con lo que dejamos sin recorrer.

Exactamente dejamos el recorrido en este punto:


Si por mi hubiese sido, habría desde aquí hasta el Mar Negro. Pero había que volverse. Queda para otro año hacer la ruta del Danubio austríaca desde Passau hasta Viena que según dicen, es incluso mejor que esta. Sin embargo, es posible que nuestro próximo viaje cicloturista sea el del valle del Loira. Ya veremos.

Después de comer por allí y de encontrarnos (de nuevo) con los compañeros franceses, dimos una vuelta por la ciudad y nos fuimos a la estación de tren para volver a Munich. La penúltima gozada bicicletera alemana fue poder ir en bicicleta hasta la misma puerta del vagón para bicicletas del tren. Lo voy a repetir más claro porque a lo mejor no se entiende: en Alemania puedes ir montado en la bici por los andenes y por toda la estación como si fuese la cosa más normal del mundo. En fin, mejor no pensar en lo lejos que estamos en España de algo así. A modo de despedida, yo no me bajé de la bici hasta que llegué a la puerta del vagón.

El viaje hasta Munich lo hicimos con un Wochenende Ticket que es un billete válido para 5 personas y que permite hacer viajes todo el fin de semana por Alemania. Cuesta como unos 35 € en total más las bicicletas, o sea, todo un chollo y, por cierto, una magnífica manera de promocionar el turismo interior. A ver si toman nota los de Renfe. Otra cosa más.

Bueno, la cuestión es que este ticket da para mucha pillería. Hay gente en las estaciones que pide a los viajeros el billete por si no lo van a utilizar o incluso te lo intentan comprar a un precio más barato que el oficial. Mucha gente se sube al tren y mira a ver si ve a grupos de menos de 5 personas y se acopla, a veces incluso sin pagar. Esto nos pasó a nosotros en este viaje, un chico se subió al tren agobiado y se nos acopló, pero nos ofreció pagarnos un tercio del billete (más o menos). Hasta aquí ningún problema, hasta que, pasada una hora o así desde que salimos de la estación, apareció una señora jubilada que empezó a echarle al muchacho una bronca alemana en plan Hitler en "El Hundimiento". Julia se enteró algo de lo que pasaba (yo nada de nada). Básicamente la señora le estaba chillando al muchacho que era una vergüenza que subiese al tren sin billete. El chico le dijo que es que había perdido a sus amigos y no había tenido más remedio, que para nosotros no era ningún problema y que era una cosa de lo más normal. Pero la señora seguía con la bronca porque según parece había una normativa del año pasado que decía que no se podía subir al tren sin billete. En fin, al final la bronca se acabó y el chico puso cara de resignación, de como "esto es lo que hay". Muchas veces he dicho aquí las cosas buenas de los europeos, pero hay cosas, como el cumplimiento obsesivo de las normas, que sería mejor no importar.

Una vez de vuelta en Munich todavía nos quedaba un día hasta devolver las bicis. Buena excusa para comprobar la movilidad ciclista en la capital bávara. De eso irá el próximo y último post sobre nuestra ruta en bici del Danubio alemán.

3 comentarios :

juliacgs dijo...

Pos mu bien, pero ya has escrito este post en plan corto, se nota que ya te quieres quitar de encima lo del cuentecillo del Danubio... ;-)

Sí que es cierto eso de que la cuadriculez de los alemanes es uno de sus rasgos nacionales de lo más deplorables. Qué pedazo de bronca que le pegó la vieja aquella al chico (que tenía una pinta bastante rara, aunque no era ninguna milonga que sus amigos le hubieran dejado colgao, porque le llamaron al móvil, preguntándole que dónde se había metido y el otro les contó toda la historia): y lo peor de todo fue que la muy petarda se esperó casi una hora para echársela, o sea, que estuvo todo ese tiempo rumiando qué le iba a decir... Viejos idiotas los hay en todas partes, por lo que parece.

Una cosa un poco negativa del Wochenende Ticket es que sólo vale para segunda clase, y como otro de los rasgos más negativos de los alemanes es la racanería, pues resulta que en segunda clase íbamos todos con Wochenende Ticket apiñaos como vacas y los dos enormes vagones de primera clase iban totalmente vacíos (que digo yo: la vieja imbécil podría haberse ido a 1ª clase si tanto le molestaba lo que hicieran los demás). La consecuencia de aquello fue que el tren se retrasó casi media hora porque todos los que entraban con bicis a lo largo del recorrido del tren iban a 2ª clase, claro, y llegó un momento en el que ya no cabían más bicis ni más gente, así que llegamos tarde y apiñaos a Munich.

eulez dijo...

juliacgs, joe, tampoco lo he hecho aposta lo de escribirlo corto, es que solo fue una mañana de paseo y no creo que hubiese nada más que decir, no? Supongo que lo mejor de este día fue la satisfacción que tenías tu por haber llegado a Passau ¡que creías que no ibas a llegar!

Lo de la racanería alemana es algo que la gente desconoce. Muchas veces la prestigiosa "eficiencia alemana" es en realidad "racanería alemana"

Chuparuedis dijo...

Racanería alemana y que inventen ellos que ya nosotros nos encargamos de reinventarlo de forma mas efectiva, se lo he oido confesar a mas de un germano, jejejejeje...

Ademas de cuadriculados la mala leche no es exclusiva de los españoles, sobre todo a ciertas edades, debe ser eso.