Cuando vemos lo que ocurre en el mundo, a menudo nos preguntamos qué es lo que se puede hacer para cambiarlo, en qué modo las acciones individuales pueden hacer que la sociedad sea más justa, más respetuosa con el ser humano y con el planeta. Desde luego, las revoluciones, que salvo excepciones, son violentas por definición, tal vez tengan un precio demasiado alto (aunque en una situación de clara injusticia, de pobreza o abuso por parte del poder sean posiblemente, la única salida posible).
Y es que, en Occidente, tenemos mucho adelantado, ya que hicimos hace siglos la Revolución necesaria. Una vez terminadas las guerras mundiales y la Guerra Fría, nos vemos en una situación histórica donde podríamos lograr que nuestras sociedades fuesen fantásticas. Tenemos la tecnología y tenemos los recursos. Podríamos acabar con el hambre en nuestros países y en el mundo, podríamos acabar con las injusticias (al menos en nuestros países), podríamos tener un sistema energético que, siendo intrusivo con la Tierra (siempre lo será), minimice los efectos de nuestra actividad, podríamos tener una sociedad dedicada al desarrollo de la cultura, de la ciencia y las artes. Podríamos tener todas esas cosas, pero ¿qué lo impide? No quiero ponerme marxista o similar (mejor no seguir el vergonzoso ejemplo de Cayo Lara) pero claramente, el problema es el afán consumista del capitalismo. Todo parte del consumo, el capitalismo necesita del consumo. Si este no existe, no hay empresas, no hay empleo, no hay riqueza, no hay impuestos, no hay servicios públicos. La sociedad, entonces, se hunde:El ansia por la producción, el consumo y el crecimiento lleva a que se hagan cosas injustas o censurables contra los derechos de las personas o del medio ambiente independientemente de las consecuencias: privatizaciones de servicios públicos, destrucción de parajes naturales, producción y venta de armamento, etc, etc. El sistema es tan perverso, el capitalismo y la maquinaria de consumo es tan importante, que hasta un Presidente de Gobierno supuestamente socialista tiene que decirle a la población que consuma porque de lo contrario nos vamos al carajo.
La pregunta es: ¿hay alternativa a este sistema? Seguramente sí, pero supondría romper con esta dinámica, algo que no está claro que sea viable sin una revolución. Y ¿quién quiere una revolución cuando tenemos pan encima de la mesa? Vivimos demasiado bien en Occidente como para ponernos revolucionarios, más cuando la gente ha olvidado el concepto de clase obrera. No queda más remedio que el pragmatismo y la acción individual, la fe en que la suma de acciones personales lleve al cambio y a la concienciación del resto de personas, de forma que, finalmente, las cosas cambien por su propia inercia.
La pregunta es: ¿hay alternativa a este sistema? Seguramente sí, pero supondría romper con esta dinámica, algo que no está claro que sea viable sin una revolución. Y ¿quién quiere una revolución cuando tenemos pan encima de la mesa? Vivimos demasiado bien en Occidente como para ponernos revolucionarios, más cuando la gente ha olvidado el concepto de clase obrera. No queda más remedio que el pragmatismo y la acción individual, la fe en que la suma de acciones personales lleve al cambio y a la concienciación del resto de personas, de forma que, finalmente, las cosas cambien por su propia inercia.Fue René Dubos quién acuñó la famosa frase: "Pensar globalmente, actuar localmente", que es una premisa esencial de comportamiento para aquellos que quieran hacer algo, por poco que sea, por cambiar el mundo. No se trata de lanzarse a las calles, de montar una revolución, de parar los tanques. No se trata de ser un antisistema, de vestir palestinas, de ir en contra de la sociedad, de recitar de memoria a Bakunin o a Marx (ay, Cayo Lara, te va a votar tu PM a ti también). Se trata de no caer en aquellas acciones que la sociedad de consumo nos impone como normales, por su pura necesidad de sobrevivir, cuando no lo son. Hay multitud de cosas que hacer y sobre todo, que no hacer, que cambiarían muchas cosas a nivel local. La afirmación negativa que utiliza tanta gente "da igual lo que hagamos porque el poder lo tienen unos pocos" es parcialmente falsa, empezando porque ese poder necesita que consumamos. La democracia del capitalismo, el poder verdadero de la gente, reside en este punto. Ya lo estamos viendo, sin consumo el sistema no funciona. Se puede cambiar, pero tienen que ser las personas quien lo hagan primero con sus acciones individuales. Podemos hacer muchas cosas, se puede colaborar con Asociaciones, ONGs, centros sociales... también podemos hacernos un blog donde soltar rollos inmundos como este a cualquier desprevenido... pero sobre todo, lo que podemos hacer es cambiar nuestras costumbres y hábitos de consumo. Por decir algo recurrente (risa diabólica: jajaja) ¿por qué no utilizar entonces en las ciudades un medio de transporte ultraeficiente?:

"Ir en bicicleta resulta ser ultra-eficiente, con un consumo calórico equivalente a un cuarto de litro cada 100 kilómetros, de modo que unos 560 kilómetros se pueden recorrer engullendo 16 hamburguesas"
No digo que todo el mundo vaya en bicicleta, pero ¿por qué tanto coche? En la gran mayoría de los casos no son necesarios, no hacen falta. Contaminan (¿para cuando el coche eléctrico? ¡enchufes en las gasolineras ya!), hay demasiados, son ruidosos, dan problemas, ocupan un espacio excesivo en las ciudades y son un gasto de dinero insostenible en gasolina y reparaciones... Para aquellos que estén de acuerdo con este argumento ("no contamina, no gasta gasolina"), y que quieran reivindicar el uso de la bicicleta como medio de transporte en Madrid, tenemos "aglomeración espontánea", también conocida como Bicicrítica, este jueves a las 20:00 en Cibeles, en esta edición con gente disfrazada por aquello de los carnavales ¿qué mejor forma de "actuar localmente"?
P.D: ¡Joer! ¿cuanta más justificación necesitáis para desempolvar vuestra oxidada bicicleta y veniros a dar una vuelta? ¡que ya se me acaban los argumentos, leches! Aunque yo no se si podré ir este mes, porque la alergia me tiene hecho un asquito (un mes entero llevo sin pillar la bici)...












