Pestañas

domingo, abril 25, 2010

Sobre las manifestaciones de apoyo al juez


Todos conocéis la vergonzosa historia, pero vamos a resumirla en un momento. Sea un juez, con gran afán de protagonismo pero cuya beligerancia le hace ser útil a diversas causas que muchos habrían dado por perdidas de antemano. Sea que este juez se mete donde no debe. Y ese lugar prohibido no son casos de corrupción, mafias, genocidio (internacional) o terrorismo. Ese lugar al que jamás debería haberse asomado es el franquismo.

La sociedad civil, en su versión más hacia la izquierda, se ha movilizado para protestar contra el hecho y posibilidad de que un grupo con un pasado nefasto en la historia de España pueda encausar a un juez por el mero hecho que querer iniciar un proceso que debería haberse hecho hace mucho tiempo. Los crímenes del franquismo se estiman en muchas decenas de miles de represaliados y asesinados. La Transición española, que no la Constitución, atajó el problema de las represalias por estos crímenes a través de una Ley de Amnistía que se antoja incluso ilegal desde el punto de vista del derecho internacional.

Esto es lo que hay. Muchos opinamos que los crímenes del franquismo deberían haberse juzgado o al menos revisado para compensar, de alguna forma, a las víctimas y/o a sus familiares. La pregunta que yo me hago ¿es ahora el momento? ¿más vale tarde que nunca? ¿sirve eso de algo?

La Transición española fue un proceso realmente singular. Cuando desde los medios extranjeros se pregunta cómo se posible que en España un grupo equivalente al partido nacionalsocialista pueda acusar a un juez por intentar sacar a la luz los crímenes de un régimen equivalente (al menos similar en la esencia) al régimen nazi, se tiran de los pelos. No lo pueden entender, especialmente teniendo en cuenta que en Alemania, por ejemplo, están prohibidos los símbolos nazis. Aunque eso sí, esto no les evita tener a grupos de ultraderecha o filonazis en sus Congresos, algo que no ocurre en España.

¿Y por qué no hay grupos de ultraderecha en el Parlamento español? Bueno, hubo uno, "Fuerza Nueva", el partido de Blas Piñar, que se disolvió en 1982 ante los malos resultados electorales. Poco después también se desmembra la UCD (1983), pasando muchos de sus miembros a formar parte de la refundación (1989) de Alianza Popular en el actual Partido Popular (Aznar ya estuvo en las elecciones de ese año). En esa refundación, el PP absorbe todos los votos desde el centro-liberal hasta la ultraderecha. No es que la ultraderecha no exista en España electoralmente, es que está aglutinada dentro del PP.

Sin embargo, antes de 1990, la derecha en España estaba muy calladita. Las mayorías absolutas del PSOE de los años 80 tenían a las derechas acongojadas, algo que cambió a partir de la refundación de AP. Durante la Transición, las cosas fueron distintas y los rumores de golpe de estado eran constantes, especialmente en los primeros años 80 (hasta que pasó, claro). Muchas de las razones que se han dado para no tocar el franquismo fueron precisamente el clima de hostilidad de los poderes fácticos: ejército, iglesia, etc.

Pero vamos a pensar cuál habría sido el momento adecuado, dicho lo anterior, para plantear una revisión completa de los crímenes del franquismo. Veamos, he comentado el problema de los golpes de Estado ¿cuándo podemos pensar que el país estaba razonablemente a salvo de semejantes cosas? En mi opinión, una situación con una mayoría del PSOE en el Parlamento (1982-1989) y estando dentro de la Comunidad Económica Europea (1986) ya es una situación de estabilidad política y económica suficiente como para asumir que se estaba razonablemente a salvo de los amigos de Pavía. Además, el momento adecuado debía haber sido antes de la refundación (1989) y asalto estratégico al poder de Alianza Popular. Es decir, las cuentas parecen claras: entre 1987 y 1988. Pienso que tal vez ese habría sido el momento adecuado para haberse metido en el berenjenal. Ni antes ni después.

Pero nada de eso se hizo y desconozco si hubo intención de hacerlo. Y ahora sufrimos las consecuencias de todo aquello. Tenemos una derecha desatada, con un ideario neofranquista que resulta repelente. Tenemos una población que justifica o a la que no le importa que sus políticos sean corruptos, porque da por hecho que todos son unos sinvergüenzas, como si de la propia dictadura se tratase. Y todo porque en realidad no ha habido una ruptura con el régimen, nuestra sociedad no es participativa, no es democrática, no tiene esos valores. Sus valores son en realidad los del franquismo, al menos en el fondo. De esto, o de algo parecido, hemos hablado muchas veces en este blog.

Ejemplos del ideario neofranquista de la derecha: muchos. Tenemos por ejemplo a Esperanza Aguirre afirmando que las concentraciones en la Complutense a favor del juez son un "aquelarre de carcamales resentidos". Además, recupera, con todo el morro, los argumentos típicos de los revisionistas de la Guerra Civil. Y lo suelta todo en la Asamblea de Madrid, sin ninguna vergüenza, como es habitual en la lideresa zombi.

Del líder la oposición y favorito para ganar las próximas elecciones podemos decir otro tanto de lo mismo. El hombre está callado, no dice nada de su programa electoral, salvo que ellos lo van a hacer mejor que ZP porque lo van a hacer mejor que ZP. Eso sí, cuando la gente se manifiesta libremente, eso le molesta y de eso sí que habla:


Su argumento es que las manifestaciones impiden o intentan influenciar la libre decisión de los miembros del Tribunal Supremo, lo mismo que dice la Falange. Es interesante repasar otras cosas que dijo en otros momentos en este sentido para ver la inherente contradicción de ese argumento.

Resumiendo, que las manifestaciones para la defensa del juez me parecen bien, importantes pero no demasiado útiles, porque el daño ya está hecho. El problema es profundo y los poderes fácticos ya están ahí. Lo que tenía que haberse hecho entre 1987 y 1988 no se hizo; aunque también es cierto que eso es fácil decirlo ahora, mirando con perspectiva. Esa es (era) mi opinión, de manera que todo este movimiento a favor del juez me parece (parecía) meritorio pero no como para moverme del sillón.

Sin embargo, el mismo día en que se convocaron las manifestaciones, vi en el telediario como el excelentísimo líder de la oposición despreciaba, de nuevo, a los manifestantes, y eso fue suficiente para animarme a ser uno más.

La manifestación de Madrid que, en principio, era de apoyo al juez, se convirtió en un entrañable homenaje a la II República y las víctimas del franquismo. Entre 60.000 y 100.000 personas nos reunimos al grito de "No pasarán" entre una marabunta de banderas republicanas y de imágenes de represaliados.

Las heridas no están cerradas. La Transición las omitió, pero ahí siguen. Ian Gibson lo dijo muy bien en la manifestación:
"Esto es histórico, no es un acto de revancha, es un acto de justicia. La derecha se equivoca al decir que reabre heridas porque nunca estuvieron cerradas"
Y ahí van a seguir hasta que alguien se decida a hacer algo. Ya no estamos en 1988, pero ahora creo que, tal vez, más vale tarde que nunca.