Pestañas

sábado, mayo 15, 2010

¡Volvimos!

La ceremonia de inauguración desde nuestros asientos. Los del Atleti estaban al fondo.

Ya lo sabéis de sobra, catorce años después, el Atlético despierta a Neptuno después de ganar en Hamburgo ante el Fulham londinense el segundo título europeo de su historia. Como también sabéis, juliacgs y el menda-lerenda nos fuimos para allá a ver el partido con unas entradas conseguidas en la reventa, situadas al ladito de la zona donde estaban de los ingleses. No voy a contar mucho, porque Julia dice que va a escribir una entrada en su blog hablando con mucho detalle todo lo "acontecido" en el "terreno de juego" (dice que va a escribir su post con ese lenguaje, estilo Matias Prats padre).



Bueno, ¿qué puedo decir? Prórroga, con 1-1 y la tanda de penaltis que se huele. en el ambiente. De repente, el Kun Agüero monta una jugada para Forlán (hasta le señala a este con la mano donde debía desmarcarse). El remate del uruguayo inmortal, de espuela, magnífico. El momento, inolvidable:



Atletico Madrid 2-1 Fulham - Europa League final... por pakokelso2010

El devenir del partido (aquí algunas imágenes de El País), antes del último gol, lo veía un poco negro. Como buen atlético, empecé a lamentarme, perdí la fe en la victoria final, creyendo que la leyenda del pupas volvería a repetirse (si llega a marcar el Fulham en el minuto 90, lloro). Mi opinión es que el Fulham jugó mejor gran parte del encuentro, especialmente después de que Quique Sánchez Flores quitase a Simao y a Reyes para sacar al figurín Jurado (al que los ingleses silbaban como si fuese una chica guapa pasando delante de una obra) y al desaparecido Salvio (digo desparecido porque el hombre parece que no sabe ni a que deporte está jugando). La prórroga comenzó igual que la segunda parte, con la incertidumbre que provocaba el ordenado juego del Fulham, que daba la impresión de que en cualquier momento podría provocar el gol a su favor. Pero no. De repente aparecieron los dos magos del equipo, Agüero y Forlán, para montarse una jugada de videojuego y darle al Atlético este título, el primero en 16 años. De alguna forma este partido pone fin de la leyenda del pupas ya que, por una vez, el Atlético tuvo suerte ganando una final como tantas veces lo hacen los equipos que son considerados "grandes": jugando peor que el contrario.

Panorámica del HSH Nordbank Arena después del partido.

Hay que decir que a pesar de que estuvimos sentados en la zona de los ingleses (al final no conseguí cambiar las entradas), no tuvimos ningún problema con ellos ni nada. Nos miraron muy de mala manera cuando celebramos el primer gol, pero luego ya se acostumbraron. También hay que decir que el menda-lerenda es un hincha muy moderado y nada ostentoso, al menos de puertas para fuera, y eso ayuda en este tipo de situaciones. Vaya, que estos londinenses eran gente bastante callada, salvo alguno que de vez en cuando se levantaba y soltaba un gruñido que decía algo así como "AJDHJAHSDJASFUCKTHEIRASSHOLE!!".

Antes del partido cantaron el himno del Atleti y grabé este vídeo. Está gracioso por el "¡aupa!" final, que me quedó la mar de vasco y sobre todo porque Julia nos muestra que es una atlética de pro y que ya nunca podrá dejar de serlo:




Hice también un vídeo durante la entrega de la Copa a los jugadores pero no se ve mucho, aunque ahí queda de recuerdo. Curiosamente, el momento más especial de la noche fue cuando nos juntamos con los atléticos a la salida del estadio. Camino hacia la estación de Metro más cercana había un túnel bajo las vías del tren y miles de aficionados cantábamos y saltábamos más felices que si nos hubiera tocado la lotería. Hay momentos de felicidad plena que uno recuerda para siempre. La felicidad, a diferencia de lo que nos venden algunos, es una cosa instantánea, es un estado espontáneo, transitorio. Son momentos puntuales en la vida de cada persona. Para mí, este ya es uno de ellos:




Entiendo que esto que he dicho antes no lo comprenda todo el mundo, especialmente en la blogocosa, lugar lleno de gente tan intelectual, tan culta, tan leída, tan "escéptica" y tan independiente. Seguramente yo tampoco entendería el origen de algunos de los momentos en los cuales vosotros habéis sido transitoriamente felices. Pero es que lo importante no es el motivo porque, a nivel personal, lo importante es el sentimiento en sí. La aparición de esa sensación es algo suficientemente importante (ya que no ocurre muchas veces) como para criticarla vanamente o para tratar su recuerdo con ligereza. Especialmente si esto se hace a través de topicazos como, por ejemplo, el de ponerte marxista.

Aunque claro, si miles de felices personas colapsan el centro de Madrid, es normal que esto le cabree a alguien, sobre todo si se demuestra que, además de ser feliz, eres gilipollas. De todas formas, si os molestan las personas felices, gilipollas o no, no os preocupéis, relajaos, no os agobiéis. No hace falta cerrar el puño izquierdo o alzar extendida la mano derecha, ni siquiera hace falta echar en cara la superficialidad de los motivos que conducen a la gente a tan fugaz sentimiento. Recordad que la felicidad es transitoria y seguramente, después de unos momentos, ellos volverán a ser tan infelices como cualquiera y entonces dejarán de molestaros.

No tengo mucho más que decir. Al día siguiente del partido, ya que estábamos en el norte de Alemania, dimos un paseo por Bremen, ciudad que para Julia y para mi es especial porque pasamos allí algún tiempo (con muchos momentos felices) hace algunos años. El viernes volvimos para casa temprano. Volvimos. Ya hemos vuelto. Como el Atleti.