Pestañas

miércoles, mayo 05, 2010

Ya soy Ayudante Doctor.




Comenté, ya hace unos par de años y pico, que había conseguido una plaza de profesor ayudante y que unos meses antes había leído la tesis doctoral. Luego, según la actual (aunque de dudosa existencia) carrera académico-científica aspañola, era de esperar que en algún momento promocionase a la siguiente categoría de profesorado, la de "Ayudante Doctor", que así se llama y que necesita acreditación de la ANECA, eso que algunos pedimos que se le exija igualmente a los políticos.

Con esta nueva categoría ahora cobro un poco más y, por fin, he dejado de ser mileurista, lo cual es todo un hito en este santo país. Querido mileurismo, espero (espero) no saber nada más de ti en mi vida, que ya te he aguantado suficiente. Y ahora que soy rico, lo primero que voy a hacer es pedir un préstamo para comprarme un coche ¡ciclistas jipis muertosdehambre! y ya que estoy ¡qué más da!, me voy a meter en una hipoteca. Y, como no podía ser de otra forma, al ser propietario empezaré a votar al PP ¡putos rojos sociatas! ¡Viva Esppppiña!

Mmm... esto último era broma, que algunos se lo creen todo.

Sobre el chascarrillo de la viñeta de arriba: la historia de la frase "la docencia embrutece" proviene de los tiempos de la licenciatura donde teníamos un profesor, al que apodábamos "Segura" por su inmenso parecido con el actor. La historia, según recuerdo, es que el hombre se pasaba seis meses investigando en Canadá (el "Segura", no el actor) y cuando tenía que volver a España a dar clases se le caía el alma a los pies y afirmaba vehementemente que cada año se encontraba más embrutecido que el anterior. Por la poca experiencia que tengo, razón no le faltaba. Especialmente ahora, con la reforma de Bolonia y los nuevos grados y másters, que implican muchas más asignaturas y trabajo; todo realizado a coste cero por el mismo profesorado que había anteriormente, ni uno más e incluso con alguno menos ("plaza amortizada" se denomina el eufemismo).

El tema de las cuchilladas viene de la intrínseca política universitaria, llena de amiguismos y enemistades mortales, de intrigas y cotilleos, de zancadillas y empujones (en las dos direcciones), de dimisiones y dimitidos, de incomprensibles intereses departamentales y personales, de elecciones, juntas, sindicatos, convenios, y miles de horrores más que no hacen otra cosa que embrutecer. Y de locos y locas, que la universidad esta llena de gente, como poco, peculiar; pero de eso no conviene hablar aquí, aunque tal vez alguna cosa se me haya escapado.

¿Lo siguiente? Algún día, "Contratado Doctor", que ya es contrato indefinido y equivalente a Profesor Titular solo que sin ser funcionario. Eso siempre que la competencia (son plazas de concurso público) y la crisis (hace falta dinero para transformar una plaza en otra de rango superior) lo permitan, porque si llegamos a lo de Grecia lo mismo vuelvo al mileurismo o a algo peor. Aunque siempre quedaría el exilio, que no sería ni el primero ni el último que lo ejerce en este oficio.