Pestañas

miércoles, septiembre 01, 2010

Copenhague y alrededores



Buenas. Este sitio regresa a las publicaciones habituales con ¡oh, qué original! un resumencillo sobre las vacaciones. Ya sabréis por el post del cuarto aniversario que Julia y el menda-lerenda estuvimos en Copenhague unos días este agosto. Y nada más que unos días, primero porque Dinamarca es muy cara y no daba para más y segundo porque ambos tenemos mucho trabajo pendiente y teníamos que volvernos pronto. Por suerte para nosotros, nos volvimos en la fecha correcta ya que unos días después de que aterrizáramos en Madrid hubo una lluvia torrencial en Copenhague que inundó buena parte de la ciudad. Y no es de extrañar, porque menudo tiempo de mierda que se gastan.


En fin, a lo que iba: Copenhague y alrededores. En otra entrada daré la matraca sobre las bicis y el ciclismo urbano y todo eso, ahora quiero escribir sobre cosillas de carácter general. Lo primero que llama la atención de Dinamarca es que es cara de los cojones. Por poner un ejemplo, una Calsberg (está bien buena la cerveza) cuesta como 45 DKK que son como 6 €. Y lo curioso es que nada baja de ese precio, del orden 50 DKK: una cerveza, un café, un té, un paraguas, una entrada a un museo, un billete de metro, etc, etc. Por suerte nos llevamos algo de comida (embutidos ibéricos) en la maleta y con eso tiramos. Subsistimos con eso y a base de comida basurilla, estilo hamburguesas y pizza (que también costaban 50 DKK). 

Hablando de las maletas, parece que en el aeropuerto de Copenhague es costumbre y tradición (y no exagero) perder las maletas del personal. Luego te las encuentran y te las llevan al hotel, pero si viajáis a la capital danesa no cometáis mi mismo error y llevad un pijama y una muda en el equipaje de mano (y un chubasquero). Otro pequeño desastre es el sistema de billetes de los trenes. Realmente el sistema de tickets es muy extraño, hay varias zonas según a donde se viaje y hay que picar un número determinado de veces según a donde se vaya. No hay paneles aclaratorios que indiquen cuantas veces hay que picar o qué zona hay que comprar. Y lo poco que hay no está en inglés.

La gente en Copenhague es en general bastante amable, sonríen mucho y la mayoría habla bastante bien inglés. Se nota que los daneses son la población más feliz y satisfecha del mundo. El salario mínimo de los daneses es de 1.800 €. Repito, 1.800 €, como para no estar contento. Ah! Miramos el precio de la vivienda en el centro de Copenhague y los pisos no eran más caros que en Madrid. El precio medio del metro cuadrado en la ciudad es de 3.000 € (un piso de 75 m2, serían 225.000 €). El precio medio de la vivienda usada en Madrid es de 3.270€ el metro cuadrado (ver PDF de idealista de Julio de este año). Además, el salario medio de los daneses parece ser del orden de 4.000 € (eso sí, les curten a impuestos y el IVA en Dinamarca es del 25%).

A veces se dice que es útil ver otros países (más pobres) para darnos cuenta de todo lo que tenemos y de lo afortunados de somos. Eso es cierto, pero también es cierto que es útil ver a otros países (más ricos) para darnos cuenta de como nos están tomando el pelo en el nuestro ¿es que el ladrillo o la mano de obra es más costosa en España que en Dinamarca? Va a ser que no, en todo caso será al revés.

"¡Vi-va Justin! ¡Vi-va Justin!" (en serio, gritaban eso)
Hay muchas, muchas cosas que ver en Copenhague, es cierto que hace falta al menos tres días intensos. Resulta más que recomendable alquilar una bicicleta e ir de paseo por los parques (no se puede ir en bici pero todo el mundo lo hace) y visitar los monumentos. Copenhague tiene la calle peatonal más larga del mundo (o eso dicen allí), llena de comercios y tiendas. Tengo aquí que hacer mención al comentario que hizo uno de los españoles que nos encontramos por allí. Descripción: jovenzuelo, delgado y cabezón, 1,70m, gafas de sol, camiseta ajustada, pelo negro con tupecillo engominado. Comentario (dígase con acento castizo): "Pero vámonooo ya a ver a las chatis a la calle de las tiendaaas". Traducción: las chatis son las rubias danesas (y es cierto que se ven pibones de los de quitar el hipo) y la "calle de las tiendas" es la calle peatonal de la que hablaba. Por cierto, que en esa misma calle hubo una manifestación de "pre-chatis" adolescentes (véase foto de la derecha) en favor de un tal Justin Bieber. Tremendísimo.

Teníamos planeada hacer una excusión a Helsingor en bici, pero llovía tanto que pillamos un tren, con la consecuente sablada, por supuesto. Helsingor es una ciudad del norte de Zelandia (la isla que contiene a Copenhague) en donde se encuentra el castillo de Kronborg donde se desarrolla  la obra Hamlet. Allí hay un museo que cuenta la historia de aquel castillo y de Holger el danés. Se supone que Holger debe despertar de su letargo para defender Dinamarca en caso de que el país se encuentre en peligro. Curiosamente no despertó cuando los nazis se pasearon por allí en su día.

Holger, el sobao.
También estuvimos en Odense (otra magnífica ciudad ciclista), ciudad natal de H. C. Andersen. Allí visitamos el museo dedicado al escritor. Andersen era amigo íntimo del físico H. C Oersted que en cierta ocasión, con mucho ojo, le dijo a Andersen:
"Tus novelas te harán famoso, pero tus cuentos te harán inmortal"
H.C. Andersen
Efectivamente, la mayoría conocemos a Andersen por sus cuentos, no por el resto de su producción literaria (que fue mucha y variada).

Hablando de los cuentos, la estatua de la Sirenita de Copenhague estaba de viaje por China así que no la pudimos ver. Aunque tampoco hay mucho que ver, porque le pasa como la Gioconda, que tiene más fama que chicha:

En esa pantalla se ve un vídeo en directo de la Sirenita en China
Tengo que decir que el recuerdo de Oersted no me es grato, ya que la unidad que lleva su nombre, el Oe, es del sistema CGS y me toca las narices cada vez que alguien la utiliza en lugar de emplear el Sistema Internacional (SI) de unidades. No se si hay algo peor en el mundo que transformar unidades de campo magnético de un sistema a otro. Eso sí, hay un parque en Copenhague muy bonito (con un lago en el centro) en honor al científico danés.

De vuelta a Copenhague, visitamos la Rundetårn, donde hay un observatorio astronómico que es el más que más tiempo ha permanecido en funcionamiento en Europa ya que data de 1630 y todavía hay gente que lo utiliza. De alguna forma, no se porqué, se relaciona en la ciudad a este observatorio con  el astrónomo danés Tycho Brahe, que murió en 1601 y que además fue expulsado del país por el rey Christian IV en 1597.

Siguiendo con cosas de Física, estuve mirando a ver si en Copenhague había algo dedicado a la forma oficial de explicar la Mecánica Cuántica que lleva el nombre de la ciudad: "La interpretación de Copenhague" y que surgió en los años 20 de las manos de Neils Bohr, otro danés y copenhaguense (¿copenhagueño?) genial. No encontré nada, aunque tampoco lo busqué mucho, seguro que hay algo por ahí.

Una de las curiosidades de Copenhague es Christiania, un enclave "alternativo" situado casi en el centro de la ciudad. Curiosamente, la barriada tiene un punto turístico que resulta chocante. Hace unos años se permitía la venta de drogas blandas, pero en 2004 se prohibieron. No tenemos ninguna foto porque en todas partes había pintadas con mensajes de "No Photo". Nos hizo mucha gracia el comentario de un típico niño pijo español que andaba por allí con su familia (padre-pijo, madre-pija y supongo que la novia-pija-perlones andaría por allí) al que oímos decir algo así como: "No entiendo como alguien puede querer ser tan pobre". Yo no entiendo como alguien puede querer ser tan gilipollas.

Terminamos las vacaciones haciendo una excursión por fin en bici a Dragør, que es un antiguo pueblo de pescadores situado en el sur de Zelandia. Un poco decepcionante por lo turístico del pueblo, pero el paseo en bici hasta allí mereció la pena, ya lo comentaré más en detalle.

Para terminar una foto de Julia (todas las fotos de esta entrada menos dos son suyas) que es de premio de concurso:

"Gaviota reflejada en la Skuespielhuset"