Pestañas

miércoles, octubre 06, 2010

Comentario de texto: "Me hago doctor"

Tenéis que ver el vídeo, si es que no lo habéis hecho ya. El gran "Me hago doctor" forma parte de "Tesis: el musical". Lo vi por primera vez en Sonicando


Por descontado, esta es una entrada en homenaje al amigo Copépodo, de cuando hacía cosas como ésta. Desgraciadamente, el comentario de texto no va de cachondeo (al menos en el fondo). Ahí vamos.



"Me hago doctor!"

Ya hay que tener moral para querer hacerse doctor en España. Luego se explica un poco más, porque es cierto que con lo mal que está el patio, tampoco es tan mala cosa.

"Por fin soy un licenciado,
lo tengo que celebrar.
La carrera se ha acabado,
estaba harto de estudiar."

Joer, está harto de estudiar y se mete a hacer un doctorado, con dos cojones. Un poco de descanso del rollo académico tampoco viene mal. Creo que es muy recomendable buscar un trabajo en la empresa privada antes de meterse en estos jaleos. Yo lo hice, vaya, y me vino bastante bien a nivel personal.

"Pero el tema está muy feo,
en el mundo laboral.
Y a falta de un buen empleo,
la tesis no está tan mal."

Que sí, que el mundo laboral español es y está horroroso. Lo de "La tesis no está tan mal" pues es más o menos cierto si es que se consigue una beca/contrato de investigación. Ahora mismo esto está muy difícil. Muchos grupos de investigación tienen contratos propios para ofrecer, pero son los menos. La mayoría de los doctorandos tienen que buscar una beca por los cauces oficiales: FPU y becas de comunidades autónomas o propias de las universidades (por cierto, la Comunidad de Madrid canceló las suyas ¡bravo Espe!). 

Pues eso, que si se consigue una de estas becas (de 4 años, que entre que se piden y te las dan, pasa más de medio año), se cobra como 1100 € durante el periodo de beca (2 primeros años) y poco más de 900 € (durante los dos últimos años). Vaya, que sí, que mejor que estar en el paro es. Y mejor que ser violador también.

"¡Me hago doctor!
¡Me hago doctor!
Teniendo en cuenta la situación es un mal menor.
Me quedo en la universidad,
no cambio ni de facultad.
Lo tengo claro (es esto o el paro), ¡me hago doctor!"

Pues lo mismo que antes. Pero lo de no cambiar ni de facultad es algo muy habitual y poco recomendable. Pero vaya, es como todo, en tu facultad te conocen, a lo mejor has hablando con algún profesor... es lo más fácil, desde luego.

"Estudia bien tus opciones,
serías un buen comercial.
O prepara oposiciones
(tu horario sería ideal)."

Estas frases son de las mejores del vídeo, las de la conversación entre la madre y su hijo. A la madre sólo le falta decirle al retrasado de su hijo que se deje de gilipolleces, se meta en una hipoteca, que se case y que le dé nietos de una puta vez, asqueroso jipi de mierda.

"Todo eso es muy complicado,
se lo dejo a los demás.
Niño, tú eres retrasado.
Madre, no me insistas más."

Momento memorable.  Es cierto que esas cosas de ser comercial o hacer oposiciones son muy complicadas. Joer, con lo fácil que es chaparse quinientos de artículos de investigación. Para un doctorando como Doraemon manda darse de cabezazos con un equipo que no funciona en un laboratorio guarrindongo o entender un código sin comentar en un lenguaje de programación infumable es mucho más sencillo que hacer unas oposiciones o ponerse a vender coches usados. Eso que lo haga otro, joder, di que sí. 

Además, la incomprensión de la sociedad hacia eso de "investigar" (el qué, ¿asesinatos?)  es notable. Parece que ahora con el rollo ese de cambiar el modelo productivo y todas esas chorradas que dicen los políticos, eso de hablar de investigación parece algo menos extraño. Pero aún así, las personas normales, no "retrasadas", lo que tienen que hacer es tener un trabajo de verdad, hombre ya.

"¡Me hago doctor!
¡Me hago doctor!
Cobraré poco, pero mamá, robar es peor.
Sólo hay ventajas, ¿no lo ves?
Tendré libre un domingo al mes
Me dan taquilla, y hasta una silla, ¡me hago doctor!"

Robar será peor, pero es la única forma de ganarse la vida bien en este país. Eso las madres lo saben, y como quieren lo mejor para sus hijos, prefieren que roben a que hagan doctorados. Esto hay que entenderlo y perdonarlo, es así. Pero como los científicos somos unos idealistas, eso de robar no nos va. Preferimos tener libre un domingo al mes. 

"La ciencia no espera a fines de semana", que oí decir a alguien. Esto es cierto especialmente si eres un puto becario, porque para una gran cantidad de profesores funcionarios la ciencia espera a todos los fines de semana, especialmente en los puentes, y a casi todos los días de la misma. Pero para un puto becario, no, claro.

Sobre lo de la taquilla y la silla, esto es claramente un problema de dinero, de espacio y de categorías. De lo del dinero, ya sabemos todos que no hay. Sobre lo del espacio, es que las universidades españolas son un poco antiguas así que muchas están en ruinas o se caen en pedazos. Consejo: si os podéis meter en una universidad nueva que tenga bolígrafos y papel de sobra, espacio, que cumpla las normativas de seguridad  y que tenga techos que no se caigan, casi que mejor. Y en cuanto a lo de la categorías, pues puede ocurrir que el catedrático tenga un despacho de 40 metros cuadrados por el cual se pasa una vez al mes (si es que vive en la misma ciudad). Por contra, el becario que está allí todos los días, fines de semana inclusive, y que hace la investigación que el  catedrático firma no tiene ni silla. Categorías.

"¡Me hago doctor!
No sé de ciencia, pero en paciencia soy el mejor."

Aquí se da en el clavo de lleno. No hace falta ser Einstein, Darwin o Chomsky (por cierto, tengo pendiente escribir sobre el síndrome EDC) para hacer investigación. Hace falta motivación, perseverancia, imaginación y sobre todo, paciencia. Mucha paciencia. 

"Y si me quieren explotar
lo aceptaré sin rechistar."

Lo de antes, si uno quiere llegar a algo en el sistema científico-universitario español hay que buscarse a algún catedrático y llevarse bien con él y con los acólitos de alrededor. Y si lo quieres bordar, puedes hacerles toda su docencia, toda su investigación, ir a los congresos por ellos y ya que estás les preparas el café. Que, oye, en cualquier momento sale una plaza y si se acuerdan con cariño de ti, lo mismo hasta te la dan. Si es que tienes las acreditaciones pertinentes, claro. Que esto no es el chollo que era antes para los pelotas, ahora hay que publicar.

"Soy mal docente, pero obediente, ¡me hago doctor!"

Yo aquí es que no puedo parar de reir. Me siento de lo más identificado. Qué triste.

"Y si ahora la crisis sigue a peor y crea un conflicto internacional
y estallan las bombas, reina el terror, ¡tercera guerra mundial!
Y al final mueren todos menos yo en el consiguiente horror nuclear
podría ser entonces que a lo mejor ¡tenga plaza titular!"

Gran momento. La única forma de conseguir una plaza de profesor titular es un holocausto nuclear (o zombi). Explicación: los profesores titulares más viejunos no se prejubilan (para qué, si están tan a gusto en la uni) y cuando se jubilan (obligados a los 70 años) su plaza es amortizada y desaparece sin que nadie la vuelva a ocupar. No hay dinero para nuevas plazas y las universidades están intentando recortar de donde pueden sin hacer despidos en masa. Complicado, vaya.

"¡Me hago doctor!
¡Me hago doctor!
Voy a perder salud y dinero pero no amor."

Momento optimista. El vídeo va dedicado a una compañera que leía la tesis. La quieren mucho, desde luego, para liar la que han liado. Bueno, es un lapsus emotivo que se perdona.

"Lo que me falte en vocación,
me sobrará en resignación."

Otro punto importante: la vocación. Pues no he visto yo vocaciones destrozadas gracias al mundo académico (la mía, por ejemplo). La resignación juega aquí un gran papel, porque es necesario entender lo más rápidamente posible como funciona esta historia, para resignarse cuanto antes a que las cosas no son como nuestra "vocación" nos exige que sean. La realidad siempre supera a la ficción, y eso de la "vocación" no es ficción, es que es un cuento chino. Una vez admitido esto, y habiéndonos dado cuenta de qué es lo que hay, podremos recoger los cachos destrozados y esparcidos por el suelo que queden de nuestra vocación, para a continuación intentar modificar el entorno y hacer algo que merezca un poco la pena.

"Siempre es mejor que ser violador, ¡yo me hago doctor!"

Punto surrealista. Cuando alguien os diga que porqué hacéis eso de investigar, ya tenéis una contestación. A ver quién os la niega.

"Son sólo seis años de desengaños, ¡me hago doctor!"

¿Acaso creíais que las tesis doctorales son de 4 años? Eso son las becas, amigos. Primero está ese año de transición en que se pide la beca y te la dan. Eso si te la dan a la primera, que a lo mejor es a la segunda. Luego está el año de escritura de la tesis que se hace justo cuando se te acaba el contrato. Entre que se consigue un contrato para después de la tesis también pasa un tiempo.  Y eso si es que consigues finalizar tu trabajo (o que tu director de tesis considere que lo has terminado) en esos cuatro años, que no tiene porqué. Esto es investigación, no tiene porqué salir a tiro hecho. Y además tu director puede que sea un perfeccionista (si es así, la has cagado).

Vamos, que sí, que seis años.  Seis años de desengaños, sí. Si os creéis que eso de ir a la universidad, hacer la tesis y hacer investigación es bonito y precioso, no va a ser desengaño lo que vais a sufrir, es que os vais a pegar una ostia de tres pares. 

"Y aunque más tarde me saldrá caro
hoy tengo que pasar por el aro.
Lo tengo claro (es esto o el paro), ¡me hago doctoor!"

Que sí, que hay que tragar. Aunque eso siempre hay que hacerlo en cualquier trabajo, especialmente cuando se empieza desde abajo. Lo de los desengaños, vaya. Pero todo tiene un límite: no trabajéis gratis. La investigación es un trabajo, con todo lo que eso significa o debería significar. Eso es lo primero que hay que aprender cuando uno se hace doctooor.

He dicho, hala.