
¿Es posible que exista una capital europea en donde quieran menos a las bicicletas que en Madrid? Pues sí, para mi sorpresa existe, y se llama Lisboa. Dejando aparte el tema de las bicis, hay que dejar claro que la capital portuguesa es una ciudad preciosa, en eso esta de acuerdo cualquiera. Y como todo el mundo lo sabe, pues no insisto más en eso. Yo voy a criticar un poco, tema principal de este blog-chorra (aparte del tema de las tetas, que está en progreso).

Aprovechando que estuve en la capital portuguesa unos días la pasada semana santa, este post se iba a titular "movilidad ciclista en Lisboa" e iba a tratar de como está el tema del ciclismo urbano en la ciudad, al igual que hice con otras ciudades como Munich, Basilea o New York. Pero va a ser que eso de "movilidad ciclista" es demasiado decir en este caso, porque apenas se ven bicis. Sobre lo de ir en bici en esta ciudad, lo primero que viene a la mente son las cuestas lisboetas. Está claro que las cuestas son un inconveniente pero no son una razón suficiente para no moverse en bicicleta. Lisboa es una ciudad muy grande y no toda ella está en cuesta. Además, se pueden poner elevadores para bicicletas, permitir bicis en tranvías y autobuses, emplear bicicletas eléctricas, etc. Las cuestas son un punto en contra, pero no son ni mucho menos el peor de los factores. Mucho peor es el endemoniado tráfico de la ciudad, las grandes avenidas de varios carriles que parecen autopistas y el empedrado de la calzada (y de las aceras). No hay ni un solo detalle dentro del centro de la ciudad hacia las bicicletas, aunque sea una acera-bici inútil que no vaya a ninguna parte, un trozo de calzada sin piedrolas o un límite de velocidad (aquí una opinión parecida).





