Pestañas

viernes, abril 01, 2011

Monstruo ordenata: motivación

Es curioso pensar que, al menos en mi caso personal y dejando de lado otros ordenadores secundarios o comprados para otras personas, tales como "el Charlie", "el bebé", "el Fitzwilly" o "el Piripitoto", mi ordenador de sobremesa siempre ha sido algo especial y el cambio en el mismo ha coincidido de alguna forma con épocas posiblemente diferenciadas de mi vida. De hecho, para vuestra desgracia y porque no tengo nada mejor que hacer en este egoblog de mierda, os lo voy a contar... más o menos. Como siempre, historia de interés nulo y encima de abuelo Cebolleta.



1988-1992

El primero de mis ordenadores fue mi más que querido Amstrad CPC 464, que mis padres me regalaron... veamos, aproximadamente en 1988.

Todavía recuerdo la ilusión que me hizo la primera vez que cargué un juego
La verdad es que pasé muy buenos momentos con este ordenador, a pesar de que ni siquiera tenía disco duro propio y cargar los juegos con casete llevaba  entre cuarto y media hora como poco. Eso sí, menudos juegacos que tenía aquel ordenador, más quisieran los programadores actuales sacarle el rendimiento que se le sacó en aquel momento a aquellas máquinas. A propósito del rendimiento del software respecto al hardware, habrá que volver a esto más adelante, porque parece que en la actualidad las tornas se han invertido.

Match Day II, una gozada.
A modo de ejemplo sobre lo que ha cambiado España desde estos años, tengo que decir que en la época en la que yo disfrutaba de este cacharro, que mis padres compraron con esfuerzo, casi nadie disponía de cosas similares en mi entorno. Y no es que yo viviese en un barrizal o en una chabola, lo mío era clase media. De Carabanchel, sí, pero la gente no era pobre, que yo recuerde, aunque tampoco se gastaba el dinero en chorradas.

Aunque ahora que lo pienso, en mi colegio no podías llevar nada porque te lo quitaban. Jugábamos al fútbol con pelotas hechas con papel de aluminio y celo enrrollado, porque si llevabas una pelota de goma te la quitaban. Ni os cuento si llevabas un balón de fútbol de "reglamento". No llegaba ni a la puerta de la escuela. Dicho ahora parece tercermundista, pero es lo que había.

Este ordenador de 8 bits se lo vendí a un coleccionista hace unos pocos años porque todavía funcionaba bien y me daba cosa tenerlo en casa de mis padres muerto de asco. Ahora creo que comparte lugar con amiguitos de la época tales como un Commodore y un Spectrum. Seguro que está contento.

Por cierto, si queréis jugar a estos juegos del Amstrad CPC online, podéis hacerlo en esta página. Está hecha con Java, hay que dar permisos al applet para que funcione. En Firefox no me funciona pero en Chrome sí. Qué gozada echarse una partida a la Abadía del Crimen del genial y malogrado Paco Menéndez. Repito, esto sí que era aprovechar las posibilidades de un ordenador.

1992-1997 (?)

Lo malo de este Amstrad es que su vida media se quedó muy corta. Para 1992 era un trasto totalmente obsoleto en comparación con los Amiga y los primeros ordenadores tipo 386. Así, empezó a dejarse de hacer juegos para los Spectrum, Amstrad, Commodore... y los que había eran patéticos ya que se hacían por compromiso. 

El Monkey Island. Pixelizado maravilloso
Esta época, durante todo el periodo de la adolescencia, encajaba no con la presencia de un ordenador, sino con su ausencia. Y creo que esto es particularmente irónico en este caso. Durante los primeros noventa me quedé sin aprender a usar el WordPerfect o a jugar a juegos tales como el "Monkey Island" o el "Prince of Persia", entre otros. Me perdí en esta época los ordenadores de 16 bits y los primeros de 32 bits. Aunque de nuevo, tampoco recuerdo que la gente de mi entorno tuviese ordenadores de estos.

Más adelante ya jugué a estos juegos y otros, y todavía se puede disfrutar de ellos ya que muchos han quedado como "abandonware". Si queréis saber más sobre esto podéis consultar varias páginas como Ellosnuncaloharian.com o La Isla del Abandoware. Existe software para poder correr estos juegos en los ordenadores actuales (y móviles), como por ejemplo el DOSBox o ScummVM

1997-2003

El asunto cambió al entrar en la universidad. De repente y por primera vez en mi vida, en el primer año de licenciatura en Física, me encontré cara a cara con un  PC tal y como los entendemos ahora. De hecho, tenía miedo de que me cargasen "Análisis Numérico" de primero porque nunca había tenido contacto con un PC de verdad. Ahora sí, me encontré con gente que no solo tenía ordenadores sino que encima ¡hasta sabía programar en ellos (en Basic, como el Bellotas)! El asunto cambió radicalmente y se vio claro que aquí hacía falta hacerse con un ordenata propio a la de ya, aunque fuese para tener la independencia suficiente para poder analizar los datos, aprender un poco de programación y redactar los informes de las prácticas de laboratorio. En el segundo año de carrera, mis señores progenitores se dejaron 200.000 pesetas de la época para comprarme un ordenador, que era la leche en su momento, pero que no era más potente que mi móvil actual, el cual ya está desfasadísimo en comparación con lo que regalan las empresas de móviles a cambio de puntos.

No sé que fue de aquel ordenador, bastante bueno para la época, (ya 32 bits, un Pentium II si mal no recuerdo),  y que me duró desde 1997 hasta 2003, casi todo el periodo de la carrera y hasta que conseguí mi primer sueldo. Es curioso que ahora ese intervalo de tiempo parezca incluso corto, pero ahí pasaron un montón de cosas y aprendí una barbaridad. Me parece sorprendente que solamente esté hablando de un periodo de 6 a 7 años (ay, el tiempo logarítmico). También hay que mencionar que en esa época era complicado el intercambio de información, programas, música, juegos, etc. Los grabadores de CDs eran carísimos y casi nadie tenía uno. Internet funcionaba a golpe de módem y cable de teléfono y siempre recordaré que tardé varias semanas en bajarme el "Ok Computer" de Radiohead con el Napster. 

2003-2011

¡Ordenata antiguo!
Como digo, con mi primer sueldo (bueno, casi mis dos primeros sueldos), cuando todavía vivía en casa de mis padres, me los gasté en un ordenador nuevo. Aprendido del otro ordenador que lo importante era tener un procesador potente y que lo demás se podía ir cambiando con cierta facilidad, me agencié un equipo con un Pentium IV a 2.8 GHz.  Me lo compré en App Informática, que es una franquicia relativamente famosa, no muy barata pero con una atención al cliente más o menos buena. Por alguna razón que no recuerdo, no tenía mucha intención de emplearlo para jugar, así que el equipo no tenía una gráfica demasiado decente. Costó lo típico, unos 1200-1300 €, donde lo más caro fue la minúscula pantalla plana que podéis ver en la imagen de la derecha (creo recordar que sólo ella fueron 375 €. Eso sí, ahí sigue).

Con los años fui cambiando cosas: el ventilador del procesador (que al cabo de unos años hacía un ruido infumable), aumenté la RAM, le coloqué una grabadora de DVDs, añadí una tarjeta gráfica de 256 Mb (para jugar a los FIFA y PES de la época), le puse un disco duro SATA interno (que todavía no me explico como conseguí que funcionase con una placa base tan antigua).

Poco a poco, apaño a apaño, el bicho ha ido sobreviviendo bastante dignamente estos años y ha hecho un montón de cosas, tal vez menos novedosas que el anterior, pero más interesantes. Hasta ha dado para escribir una tesis doctoral y un egoblog de mierda. Ahora esta por ver que utilidad le doy porque sigue funcionando bien. Tal vez algo de esto.


2011-?

Pero todo tiene un final y estamos en 2011. Mi querido último ordenador ya no puede con según que cosas y aplicaciones (no tira ya ni con el FIFA 2011 ni con ningún juego medio complicado, probablemente por un problema en la alimentación). Era el momento de cambiarse además a los 64 bits y de conseguirse, ahora sí, un equipo para jugar a saco a juegos modernos (hombre ya, no me critiquen un gusto que me doy). Esto, por cierto, es ahora posible ya que, al estar tan de moda los portátiles, los equipos de sobremesa están bastante baratos de precio.

Dicho y hecho, de este nuevo ordenata, bautizado como "Monstruo", hablaré en próximas entradas. Pero lo que quería contar aquí era la coincidencia de los periodos vitales del menda con el periodo de uso de mis ordenadores personales. En este caso, ¿este nuevo ordenador introduce un nuevo periodo? Tiene pinta.