Pestañas

miércoles, junio 08, 2011

Ciclismo urbano en Ámsterdam

Complicado el tema de esta entrada. Tal vez mi opinión de la ciudad más emblemática en cuanto al ciclismo urbano sería distinta si no llevase unos años pegándome con el tráfico en Madrid o si no hubiese estado en Copenhague antes. Pero como es lo que es, pues doy mi opinión, que no es muy entusiasta que digamos. Lo primero es lo primero, un poco de descripción de qué es lo que se encuentra uno en la capital holandesa.

Para empezar: uno se encuentra con personas montadas en unas bicis enormes, sin frenos salvo el de contrapedal (las famosas bicis holandesas) y con una cara de mala ostia que alucinas:

Os podéis imaginar: este va a "piñón fijo"



Hay muchísimas bicis en Ámsterdam, pero la gente no tiene donde aparcarlas, (los aparcabicis están llenos) así que se amontonan por todas partes. A mi me parece bonito, pero vaya, esta es una ciudad donde hay robos de bicicletas en masa


Sobre los carriles bici y por donde circulan las bicis... En fin, a ver cómo lo cuento. Es que hay de todo. Pero lo más sorprendente son las direcciones contrarias. En casi todas las calles las bicicletas pueden circular en dirección contraria a la de los coches:

Si un peatón pretende cruzar, tendrá que mirar a todas partes

Bueno, pues esto que puede ser cómodo para las bicicletas, si es que se acostumbran, pero es un suplicio para el peatón, porque no sabe por donde le vienen los vehículos (no quiero ni imaginar la tortura china que tiene que ser conducir un coche en esa ciudad, pero esto me da igual). Dado que los holandeses no destacan por su amabilidad ni por su "flexibilidad" (tampoco en sus bicicletas, por mucha fama de grandes ciclistas que tengan) pues aquí hay un conflicto permanente con los peatones, especialmente cuando se trata de turistas. Por descontado, los ciclistas no se suelen parar en ninguna parte, si acaso en algún semáforo en un cruce que les afecte (creo que esto es debido al estilo de conducción con las bicis holandesas, demasiado rígidas como para pararse con comodidad). De hecho, si vas en bici, más te vale seguir la corriente y saltarte normas como hace todo el mundo porque si no el resto de ciclistas te apabulla.

Es curioso darse cuenta de que lo que habitualmente criticamos los ciclistas en las ciudades donde somos menos, que es la actitud agresiva e impaciente de los conductores, aquí se da precisamente con los ciclistas, que son la mayoría reinante sobre todos los demás. Esto es una lección, la gente es como es, no depende del vehículo. Los ciclistas no son mejores por el hecho de serlo. Si los son es por la reivindicación, cuando esta deja de ser necesaria, tenemos a las mismas personas de siempre. Esto por cierto, se aplica a muchas otras cosas. 

Los cruces, que siempre son particularmente problemáticos, no es que estén particularmente bien señalados. 



Vamos, mucho mejor que la mayoría de las ciudades, claro, pero lo normal comparado con otras ciudades europeas y poco en comparación con la sofistificación que vimos en Copenhague.

Algunos de los carriles bici de Ámsterdam son demasiado estrechos para el número de bicicletas que hay. Esto es algo que tienen que cambiar, en muchos casos no es necesario tener a las bicis segregadas porque es más cómodo y sencillo que estas circulen un poco más integradas en el tráfico, especialmente cuando son muchas. Y si tienen que ir segregadas, porque sí y porque la gente lo prefiere o por la razón que sea, pues los carriles deberían ser muy anchos (prácticamente ciclocalles) y los desvíos deberían estar bien señalizados. Para empeorar más la situación, resulta que en Ámsterdam las motos pueden ir por los carriles bici y son unas cuantas. Esto ya es el colmo porque hay carriles estrechos en donde te adelantan motos a 40 km/h. Aunque como me comentó Álvaro, que vive allí y al que juliacgs y yo tuvimos el gusto de desvirtualizar, hay una iniciativa para intentar que cambien esto.

Pero no quiero dar una imagen equivocada: en buena parte de la ciudad las calles son exclusivamente ciclistas, especialmente alrededor de los canales. Véanse algunas de estas imágenes como ejemplo: 










Y cuando uno pasa por estas calles en bici, ya se siente más cómodo. Salvo que algún estúpido turista de mierda intente cruzar sin mirar, claro está. Putos extranjeros ignorantes y tal.

En fin, no me equivoquen la opinión, queridos lectores, estoy comparando Ámsterdam con mi otra referencia de máximos ciclistas (que yo conozca), que es Copenhague. A diferencia de Ámsterdam (más fotos aquí, todas obra de juliacgs), me dio la impresión de que la capital danesa era mucho más cómoda y placentera para desplazarse en bici rodeado de ciclistas. La más que agradable sensación de encontrarse rodeado de (amables) ciclistas en Copenhague (una especie de Bicicrítica continua) no la tuve en Ámsterdam ni por asomo en ningún momento. En realidad no sé si esta impresión tiene que ver con la infraestructura o más bien con el carácter (y tipo de bicicleta) de los locales. Por supuesto, Madrid está fuera de lugar en posibles comparaciones al respecto.

PD: Eso sí, echo muchísimo de menos el freno a contrapedal en mi bicicleta en Madrid. Pero que conste que mi bici alquilada de Copenhague también lo tenía.