Pestañas

sábado, agosto 13, 2011

De vergüenza se desangra

Hace un par de años Barricada publicó un disco que ha sido toda una novedad en este santo país. "La Tierra está sorda" (disco original en Spotify y también una excelente grabación acústica) es una obra de rock conceptual (sí, en España!) sobre la Guerra Civil española y la posterior represión del franquismo y del nacional-catolicismo, que es a lo que voy en esta entrada.


La culpabilidad de la Iglesia en las represiones, abuso de poder, injusticia social, asesinatos y demás barbaridades sucedidas en este país durante siglos es innegable, no voy a entrar en más detalles. Vamos a centrarnos en el siglo XX y en la Guerra Civil. Barricada lo resume muy bien en la canción del vídeo:
Orden, Religión y Patria, sangre ibérica y fe cristiana,
Rosario, misas y curas, cantos pueriles que amedrantan
Vigilan conciencias y las atan ahogando pechos y gargantas.
Ésta es la Iglesia de España.
Estirpa al rojo de este pueblo y hazle ver con el suplicio
Que el demonio está en su cuerpo y la cuneta es el único remedio.
[..] Su monumento a los Caídos de vergüenza se desangra,
de vergüenza se desangra... de vergüenza se desangra.
A menudo la Iglesia justifica su actuación durante la Guerra Civil (según ellos parece que todos los problemas empezaron ahí) en base al asesinato religiosos después del "glorioso" Alzamiento de 1936. Sobre esto, hay que recordar que el bando franquista también mató curas y que además, la mayoría de los asesinatos se produjeron en la situación de descontrol después del caos después del golpe de Estado y se redujeron cuando el Gobierno republicano consiguió tomar el control de nuevo. En cualquier caso, este hecho no es razón para justificar y apoyar ante el genocidio de 150.000 personas en bando republicano, una desgarradora guerra civil, la represión posterior y el gobierno de un régimen fascista que gobernó en España durante 40 años, y mucho menos desde una perspectiva realmente cristiana. No es razón, salvo que interese por razones de poder y preponderancia, aunque desde la Iglesia se venda tranquilamente que fue otra cosa y que protegían la defensa de la civilización occidental y cristiana (el mismo discurso que tiene buena parte de la ultraderecha española actual). Autoengañarse es sencillo y esta gente tiene un par de milenios de práctica.

Varias generaciones de españoles han crecido en un sistema educativo e ideológico marcado por una doctrina católica que ha dejado profundas heridas psicológicas en muchísimas personas. La doctrina de cuarenta años ha permanecido no solo en las generaciones que fueron "educadas" en el sistema, sino también en las posteriores, que hemos crecido en un régimen post-franquista, claramente influenciados por los usos, costumbres e ideas preconcebidas de familiares y personas mayores. Incluso en el caso de aquellas personas supuestamente más progresistas en lo político, las consecuencias de aquella educación acaban saliendo a la luz especialmente en términos sociales. Cierta generación de españoles sufre de cierta esquizofrenia en sus ideas políticas. Pueden considerarse como "progre-fachas": progresistas de labia y retrógrados en su comportamiento diario.

La Iglesia española todavía no ha pedido perdón por lo que hizo en este país durante el siglo XX, aunque ha habido algún amago interesado. Como última hazaña, descubierta hace bien poco, es también responsable de la compra-venta de niños recién nacidos en los últimos años del franquismo.  Este último hecho, al que creo que no se le ha dado la suficiente importancia, es gravísimo. Se habla de 300.000 afectados y un negocio de 90.000 millones de pesetas de la época. Y siempre había monjas y curas de por medio. Era un negocio de médicos y religiosos en una estructura social y política que lo permitía. Está por ver si además lo fomentaba, aunque eso seguramente no lo sepamos nunca. Al que lo investigue le espera el exilio.

La Transición española, de enorme mérito por su capacidad de realizar un transitorio cambio político en un país de mierda sin necesidad de otra guerra, es ahora una rémora que nos ha dejado graves consecuencias. Entre ellas, la importancia de sectores ultracatólicos (Opus) en los órganos de poder en España, así como los privilegios de la Iglesia en la educación, algo inaudito en un país autodeclarado aconfesional. Eso y la vergonzosa visita de un Papa como si se tratase de un espectáculo de masas postfranquista (incluido espectáculo escoltado por la Legión).

Por cierto, esto último también lo dicen muchos otros católicos. Otra Iglesia es y debe ser posible.