Pestañas

domingo, septiembre 18, 2011

Sobre la tetera de Russell (y la existencia de Dios)

Muchos conoceréis el argumento de la tetera de Russell acerca de la creencia en Dios (o similar). Richard Dawkins lo explica bien en este vídeo (cómo se gusta el tipo):


Básicamente, la analogía de la tetera parte del supuesto de que hubiese una tetera orbitando en alguna parte entre la Tierra y el Sol. Nadie podría refutar la validez de esta aseveración porque no sería posible detectar esa tetera al ser demasiado pequeña en comparación con el espacio donde podría observarse. Al no poder detectarse, nadie podría decir con seguridad que no existe.

Uno descartaría en principio como una chorrada pensar que hay una tetera en órbita en alguna parte, pero si se enseñase a los niños que hay una tetera "divina" (qué buen té tiene que hacer), si viniese su existencia "documentada" en libros sagrados de hace dos mil años, etc., etc., pues no se pondría en duda su existencia. Nadie afirmaría que no hay una tetera en el espacio (y cuidadito el que se atreva a semejante herejía).



Este argumento, y su analogía acerca de la creencia en Dios, se da por cierto sin más entre los ateos y "escépticos". Y es curioso que nadie diga que, a pesar de ser una hipótesis loca, podemos intentar detectar una tetera en el espacio entre Marte y la Tierra. Ya sé que, en realidad, da un poco igual, pero ya sabéis que pienso que los detalles, cuando hablamos de conocimiento científico y de su distinción de las creencias irracionales, son extremadamente importantes y marcan la diferencia.

La hipótesis de que a alguien (un viajero extraterrestre excéntrico o un diseñador de sondas espaciales majareta) le dé por soltar una tetera en el espacio es notablemente improbable. Pero supongamos que estamos nosotros tan locos como para intentar comprobar si esa dichosa tetera existe (una civilización marciana como la de Mars Attack sin duda lo haría) ¿podríamos hacerlo? Pues sí, rastreando el espacio entre la Tierra y Marte con telescopios espaciales en órbita, con sondas espaciales o usando rayos láser. Yo qué sé, pero se puede hacer, aunque la posibilidad de obtener un resultado positivo sea nula.

Alguien puede contestar que en los tiempos de Russell (entreguerras) era totalmente imposible pensar en detectar una tetera entre la Tierra y Marte. Pero es que el ejemplo da igual. Actualicemos la posición de la tetera y pensemos que se encuentra en órbita en torno a un agujero negro en el centro de la galaxia. Ahora sí que nos resultaría imposible pensar en un método de detección. Aun así, podríamos imaginar que una civilización suficientemente avanzada sería capaz de hacerlo. Perdón, de intentarlo.

Alguien me dirá que la clave del argumento de la tetera de Russell es la palabra "refutar". Según Popper, las teorías científicas deben ser falsables, pero esto en la práctica no ocurre casi nunca. Existen multitud de conocimientos, teorías y estudios que se consideran ciertos o válidos y que no son estrictamente falsables. La no falsabilidad se acepta sencillamente porque se considera que la teoría "real" subyacente (y falsable) está en desarrollo. Nadie puede decir: "No existe una tetera de Russell", pero sí que se puede decir: "Puedo intentar encontrar la tetera de Russell" o bien: "Se ha barrido el 10-10% del espacio donde debería encontrarse la tetera de Russell con resultado negativo". En el desarrollo científico hay grados. Además, la estupidez también tiene cabida (momentánea, al final siempre sale algo con sentido) en la ciencia, que no deja de ser una actividad humana más.

Es decir, la tetera de Russell se puede (o podría en el caso del agujero negro) buscar. Habría que hacer las cuentas, pero, suponiendo que hubiese una tetera ahí fuera, ¿qué sería más improbable? ¿Encontrar la tetera o descubrir una señal de radio de una civilización extraterrestre en la galaxia mediante el proyecto SETI? Desde luego, la hipótesis de una civilización inteligente más allá del sistema solar, con todo lo improbable que es, es más plausible que la de la tetera de Russell, pero ambas son hipótesis concretas en el mundo real, por estúpidas o no que sean, sobre las que se pueden intentar decir algo. 

La analogía de la tetera se refiere a la existencia de Dios. ¿Puedo acaso planificar un experimento loco que, de alguna manera mínimamente científica, permita intentar (al menos intentar) detectar la presencia de Dios? Sencillamente no, porque ese ente no pertenece al mundo real, mensurable. Gente como Dawkins afirma que las consecuencias de los actos de Dios en la Tierra (según las creencias religiosas) pueden medirse y, por tanto, permitirían inferir la existencia de este ente. Esto es también falso, porque no existe ningún punto de partida en el cual medir. Los milagros, por ejemplo, no son hechos científicos en los términos habituales de reproducibilidad, predictibilidad, falsabilidad, etc. Algunos estudios han tratado de analizar la influencia en la mejoría de enfermos en función de cuantas personas recen por ellos (sí, lo han hecho). Esto sí es un acto que puede medirse, pero parte de una premisa equivocada, porque sabemos que Dios (si es que existe) no atiende a los rezos y a las plegarias de forma, digamos, metódica. Es lo que los propios religiosos llaman "inescrutabilidad", que es la forma que tienen de justificar los resultados negativos. Es decir, si los enfermos mejoran ¡milagro! Pero si fallan es que los motivos de Dios son inescrutables. Así, ellos lo explican todo. Esto no es científico (ni medio razonable) en modo alguno.

Lo que quiero decir con todo esto es que, a diferencia de la tetera de Russell, y por mucho que algunos insistan, la idea de la existencia de Dios no puede estudiarse de forma científica. La mayoría de los espacios de ignorancia que tradicionalmente se han rellenado mediante la existencia o acción de dioses de un tipo u otro han sido explicados por la ciencia, al menos a nivel fundamental. Es de suponer que el resto de preguntas que quedan pendientes serán explicadas científicamente en algún momento de alguna forma, dentro de nuestras limitaciones, y a pesar de las enormes dificultades. Dios, en la forma que lo entiende la doctrina oficial de las grandes religiones monoteístas, no tiene cabida en el mundo real porque, en la práctica, no es necesario para explicar absolutamente nada. Otra tema es la necesidad emocional de muchas personas de dar sentido a la muerte (o a la vida), o la herencia cultural de cada cual.

A esta forma de ver este asunto, que supone inaccesible todo conocimiento de lo divino, se la suele denominar como agnosticismo. Hay una rama llamada agnosticismo fuerte, que afirma lo que se dice en el último párrafo. Sin embargo, creo que la postura subyacente en esta forma de pensar es más radical de lo que en principio pueda parecer. Desde cierto punto de vista, podría decirse que estamos ante un ateismo radical ya que se ignora por completo la posibilidad de un ser supremo que interfiera en los actos del Universo o de cualquier cosa que tenga cabida dentro de este. Cuando algo no es necesario, se ignora y desaparece a nivel efectivo. No es que Dios no exista; es que aunque existiese, sería innecesario. Mucha gente, incluso muchos supuestos creyentes, viven su vida como si ese Dios no existiese. Vayamos un paso más allá y reconozcamos que no nos es necesario para nada.

La verdad es que no sé porqué insistimos tanto en estos temas, si Nietzsche y tantos otros ya dieron la lata con todo esto hace mucho tiempo. Por cierto, la idea del Dios que desaparece por innecesario (aunque exista), la plasmó magistralmente el dibujante Ralf König en su obra "Prototipo":


La serpiente roja con cuernecillos es Satán y las letras góticas son la palabra de Dios (al que nunca se ve directamente). Ambos son íntimos amigos. La persona a la que se refieren en la conversación es Adán, que ha comido el fruto del árbol de la Ciencia y ya no quiere saber nada de Dios, y al no creer en Él, este deja de existir.