Pestañas

sábado, octubre 08, 2011

Son los jóvenes, estúpido

Casi todo el mundo acepta que Internet ha sido algo revolucionario. Para muchas personas, especialmente las menores de 30 años, Internet, los blogs, los foros y las denominadas "redes sociales" son una forma de comunicación perfectamente establecida. La forma de comunicarse entre las personas en este entorno es claramente distinta a la que se tiene habitualmente: la opinión de todo el mundo cuenta igual, es necesario dar buenas referencias que apoyen lo que se dice o se opina, el argumento de autoridad no se respeta, se puede discutir con cualquier persona del mundo. Esta tecnologías (que no voy a llamar "nuevas") son las causantes de un salto generacional importante entre aquellos que son "nativos" tecnológicos (nacidos en los finales de los 80 como muy tarde) y aquellos que no lo son. Algunos de los que no somos "nativos" nos hemos adaptado más o menos bien a los nuevos tiempos, pero otros muchos no, de forma que es posible ver una diferencia importante en usos y costumbres y formas de pensar entre personas que no se diferencian en más de 5 años. Es más, algunas personas con 35 años parecen abuelos ("¿Y eso qué es? ¿Y eso para qué sirve?").

En algún momento era de esperar que estos comportamientos diesen el salto del mundo de Internet al mundo real. Al final todo esto se tiene que reflejar necesariamente en el día a día. Los "nativos" en algún momento se iban a hacer mayores. Ya tienen 20-23 años. Han descubierto cómo es el mundo real que hay ahí fuera. Y no les gusta.

A mí tampoco.

A mucha gente tampoco le gusta, sea "nativa" o no.

Pero son los jóvenes los que siempre han llevado la iniciativa en los cambios, son ellos los que no se acostumbran al mundo de los viejos, de los pragmáticos, de los que se han acostumbrado a la mediocridad y la injusticia. Ellos no quieren ese mundo, quieren uno nuevo, uno que puedan entender según su forma de ver las cosas, según su forma de organizarse y de pensar. El mundo (real) actual es analógico, está pensado en forma de urnas, de papel electoral, de representatividad delegada, de participación diferida. Es un mundo del siglo pasado y hay que cambiarlo.

Las revoluciones árabes (en especial la de la Plaza Tharir) fueron y son el principio, especialmente por su carácter emblemático. Durante los últimos meses ha habido otras protestas, en parte similares, en Londres, Grecia, Italia, Túnez, Islandia o Chile. El movimiento del 15M en España adaptó la metodología de actuación de la Plaza Tharir a Occidente. Y ahora le toca a New York (declaración de principios): 


El otro día se juntaron por allí 20.000 personas. Los parecidos entre diferentes países son increíbles. La nueva cultura que se está creando en este nuevo siglo trasciende fronteras, los modos son los mismos: actuación no violenta, acampadas multitudinarias en un lugar emblemático, movilización mediática a través de Internet, organización horizontal sin líderes ni partidos políticos, reivindicaciones generalistas basadas en los problemas de la gente. Estas son las cualidades de un movimiento que es global, a la imagen de lo que es Internet, pero proyectadas sobre el mundo real y sobre la problemática en cuestión de cada país. Por supuesto, en sus virtudes encontramos sus defectos, pero ¿qué más da? Por primera vez en mucho tiempo la gente del mundo está despertando.

Tenemos delante de las narices el siguiente paso de la evolución de las sociedades humanas, no lo desaprovechemos porque hay muchas cosas que arreglar, seas joven o no. El 15 de octubre hay una convocatoria por el #globalchange. Como dicen en New York, nosotros somos el 99%. Y como decía Bob Dylan:
"Come mothers and fathers all over this land
And don't criticize what you can't understand
Your sons and your daughter are beyond your command
Your old role is rapidly aging
Please get out of the new one if you can't lend a hand
For the times they are a changing"