Pestañas

domingo, febrero 26, 2012

Fútbol en Roma

Dio la casualidad que durante mi segunda visita a Roma, el Atlético de Madrid tenía que jugar en el Estadio Olímpico contra la Lazio romana. Pues nada, dicho y hecho, pillo entradas que me hacía ilusión ir a ver un partido en Italia.

Las entradas podían comprarse a través de la web del club, que te lleva a una página de venta de entradas online. Mi intención, ingenuo de mí, era mezclarme entre los italianos. Ver un partido de fútbol en un asiento numerado, sin mayor pretensión, sin provocar, sin llevar bufandas o camisetas. Nada, sentarme allí y disfrutar del partido, el estadio y el ambiente futbolero.

El partido tenía consideración de "máximo riesgo" porque los del Lazio están "hermanados" con el Real Madrid y el Atlético con la Roma. Además, el grupo más radical del Lazio se caracteriza por ser uno de los grupos más fascistas y antisemitas del fútbol europeo (los demás también suelen serlo, pero estos más). Así que era de esperar algún tipo de problema, pero yo esperaba no tenerlo porque había pillado entrada el la Curva Sur, al otro lado de los radicales. Con asientos numerados y entradas con nombres y apellidos.

Pues nada, vamos hacia el estadio, al noroeste de la ciudad. Antes de llegar al estadio hay una explanada que sirve como primer control. Cuando enseñamos nuestras entradas nos encontramos que en cuanto ven nuestro DNI (que nos piden), nos apartan a un lado y nos colocan a los españoles juntos en una esquina rodeados de Polizia.

Los españolitos esperando. Muchos eran Erasmus.
Al cabo de un muy buen rato, nos empezamos a mover para ir al estadio. Escoltados por la Polizia que nos insta a que nos mantengamos juntos.


Después comenzó un interminable proceso de registros, cacheos, controles y demás, a cargo una cantidad inusitada de personas y Polizia de todo tipo, que no se ponían de acuerdo en lo que tenían que hacer o decir. Tal grado de inutilidad e ineficiencia me recordaba a las legiones romanas de Asterix y Obelix.


Que sí, muchos y tal, pero cada uno a su bola, sin tener ni idea de qué narices están haciendo allí. A ellos les han dicho que vayan a hacer bulto, y allí van, que algo de dinero sacarán con la historia.

En fin, después de al menos tres cacheos (alguno dijo que le habían cacheado hasta 7 veces) y las respectivas colas para acceder a cada uno de ellos (una atlética de 70 años se puso a llorar desconsolada por el agobio), entramos en el Estadio Olímpico, con el partido empezado:

Estadio Olímpico de Roma

Eso sí, junto con los del Frente Atlético que, además, consiguieron colar una bengala (me remito a lo de los legionarios de Asterix). Estábamos aislados en una pequeña parte de la grada, a una distancia más que considerable de cualquier italiano.


El partido en sí fue un paseo para el Atlético que ganó con mucha facilidad. Sobre eso, que se supone que era lo importante, no hay mucho más que decir. Una vez finalizado el partido era de esperar que tuviésemos que esperar para salir, ya que nos habían juntado con todos los radicales, así que nos tuvimos que esperar una hora entera dentro del estadio (con el frío que hacía). En esta foto puede verse a peligrosos infantes y a la señora de 70 años de la que hablaba antes (gorro blanco, a la izquierda):

A la izquierda los peligrosos atléticos, a la derecha la Polizia bloqueando la salida

La sorpresa final fue que nos metieron en autobuses que nos esperaban a la salida del estadio. Una vez llenos todos los autobuses nos llevaron escoltados por la Polizia (cortando el tráfico como si fuésemos la comitiva papal) hasta la estación de Termini, donde por fin nos dejaron en paz.

El partido de vuelta fue un paseo similar para el Atlético. Parece que los incidentes violentos se dieron en Madrid, con varios heridos.

Lo que está claro es que yo no vuelvo a ir a un partido así, al menos en Italia. Sencillamente me parece por completo equivocado mezclar a los aficionados normales con los radicales. Es cierto que esto hace que los radicales se moderen, pero esto a costa de todos los demás y al final eso puede causar más problemas. Parece que no se distinga a unos de otros. No sé si esto es cosa de los italianos, de (su) incompetencia, de su forma de entender la afición o de qué narices.

En fin, el fútbol es cada vez más cansino, se le tiene demasiado miedo. Cada vez se entiende menos como un simple deporte y como una afición. Como decía Menoti, "el fútbol se lo han robado a la gente". Efectivamente, se lo han quedado los especuladores y los radicales.