sábado, marzo 03, 2012

Bicis en Roma

¡Oh, madrileños, siempre lamentándose de su ciudad para ir en bici, quejándose de sus cuestas, del estado del pavimento, de los conductores! ¡Vayan a Roma y aprendan de los numerosos y expertos ciclistas urbanos romanos! ¡Fíjense en su tráfico, en sus locos conductores! ¡Flojos!

Pongo un ejemplo:


Atención a la situación: la furgoneta por la izquierda a toda ostia y justo delante un par de despistados viandantes ocupando la calzada justo delante del ciclista ¿Cómo salió el intrépido ciclista romano de la situación? Pues no lo recuerdo pero tuvo que salir bien, porque no hubo accidente. Los ciclistas romanos se caracterizan por una extraordinaria sangre fría. Estén donde estén, ellos van por su derecha, despacio, muy despacio. Si es necesario hacen gestos con las dos manos (alcachofas e insultos incluidos).



Otro ejemplo: las glorietas. El ciclista romano pilla una glorieta como si se comiese un plato de pasta, sin inmutarse. Se meten ahí, hace gestos con las dos manos si es necesario, y salen como si tal cosa. Los coches o se frenan o les esquivan: 


Cuando digo que la conducción ciclista en la ciudad es peligrosa, no estoy exagerando. Un caso conocido es el de la muerte de Eva Bohdalova, atropellada por un taxista en la via del Foro Imperiali. Allí pudimos ver la bicicleta blanca que recuerda su accidente y su muerte:

 


De hecho, la situación de los ciclistas en Italia es tan grave que se ha realizado una propuesta de ley "salva ciclistas".

A pesar de todo, la población ciclista romana es relativamente muy numerosa. Siempre se ve a algún ciclista por las calles y hay bicicletas aparcadas por todas partes. En el metro es posible llevar bicis:




Las infraestructuras ciclistas brillan por su ausencia. Hay un servicio de alquiler público de bicis, pero que me parece que está totalmente abandonado:


 

Sobre los carriles bici, nada en el centro, con la excepción del carril bici del río Tiber:


 


que, como podréis imaginar, no usa nadie en los días de diario. Un domingo vimos a unos pocos ciclistas por allí, que ya es algo. No vi ningún otro carril bici, salvo uno cerca del cementerio acatólico donde hay una discreta acera-bici que tampoco se utiliza:


Y no tengo nada más que contar (más fotos aquí). No pude experimentar la sensación de circular en bici por Roma por la sencilla razón de que no me atreví. Tal vez viviendo allí algún tiempo, estudiando la ruta a hacer, poco a poco... pero va a ser que Roma no tiene pinta de ser ciudad para ciclistas cualesquiera.