viernes, octubre 12, 2012

El vuelo del copépodo

Un copépodo. Parece que pueda volar, sí

Un copépodo es un invertebrado acuático y no puede volar. Esto lo sé hasta yo, que ando pez en Biología (sí, que ando pez, sí, me dicen en los comentarios que algunos pueden volar). Cuando hablo del copépodo, me refiero al Cope, al autor del excelente egoblog "Diario de un Copépodo" y futuro co-autor del Manifiesto Egoblogofecal. Este fue uno de los primeros bloJs en los que comenté asiduamente, atraído en principio por aquellas entradas que el autor escribía sobre su acuario (del que ahora se despide). Luego ya fue lo demás, que si Lucho y Tayler-Pepe, que si críticas cinéfilas despiadadas, que si premios de Academia Copépoda, etc, etc.

El Cope en la vida real es un tipo bastante genial, muy inteligente e incisivo, tal y como refleja en su bloJ. Pero tal vez peque (ejem) de un par de cosillas que te pueden dar muchos problemas en este país. De inicio le falta (o le ha faltado) "caerse del guindo" en más de un aspecto. Además, y lo digo con todo el cariño del mundo, tal vez sea un poco rígido y creo que tiene tendencia a pensar que lo que hay alrededor debe adaptarse a sus talentos y no al revés.

Esto último algo tiene que ver, aunque no del todo, con lo que le ha ocurrido. El Cope aceptó una plaza de profesor de Ayudante en una determinada universidad madrileña mientras hacía el doctorado, pero no pensó qué suponía esa plaza, creyó que le iba a ir bien porque sí. Se dio cuenta tarde de que en su universidad, por muy bueno que seas, no había posibilidad de promoción de Ayudante a Profesor Ayudante Dr. y de ahí a Profesor Contratado Dr., que es una posición indefinida. Además, el peligro de aceptar una de estas plazas cuando se está todavía trabajando en la tesis es brutal. Debido a la necesidad de gente que haga docencia, al final a los Ayudantes se les involucra en la docencia más de lo debido (aunque sea ilegal) con la pérdida de tiempo que eso supone. El que ocupa la plaza piensa "Bah, si tengo cinco años todavía" y eso es un gran error: la tesis doctoral hay que leerla cuanto antes. No vale nada, no sirve para nada, excepto para tenerla (lo importante son los conocimientos y los artículos).

La sorpresa para el Cope llega cuando se da cuenta, sin lugar a dudas, de que no hay posibilidades de estabilizarse profesionalmente en España y de que no hay más alternativa que emigrar. Conviene aclarar que aquellos que nos dedicamos al rollo académico en España solemos pasar por lo siguiente: consigues una beca/contrato de investigador predoctoral, lees la tesis, te vas de postdoc al extranjero un número indeterminado de años y, si acaso, algún día vuelves a España. Pero en realidad esto no funciona así o no tiene por qué. Mucha gente consigue un puesto de Ayudante antes o después de leer la tesis y luego, con el tiempo, promociona a una categoría indefinida (mi caso),  mientras que otra mucha otra gente se va para no volver. No hay un sistema de carrera científica definido ni un tejido laboral estable para científicos, estás siempre en el aire y lo que te suceda depende mucho más de la casualidad que de tus propios méritos. [Actualización: No lo he dicho porque ya lo he comentado muchas veces y ya está en los enlaces, pero lo repito por si es necesario: aunque diga que depende mucho de la casualidad, para conseguir un puesto decente ahora mismo en cualquier universidad española hay que tener un mínimo de calidad y cantidad investigadora y docente. Hay que publicar mucho y bien, irse al extranjero, pasar por las acreditaciones correspondientes, ganar concursos públicos, etc, etc.]

Es decir, el Cope al final se ve abocado al duro camino del postdoc, el de los mercenarios de la ciencia. Es una pena para los amigos y familiares que ya no le veremos tan a menudo y también para el sistema universitario español que va a perder a un profesor de gran talento y vocación. Pero el Cope se va a los EEUU a hacer investigación de primer nivel, algo que no parece que ni posible ni deseable (por parte de las autoridades) en España. Abandona un sistema universitario anquilosado y anacrónico, repleto de pequeños virreyes de despacho que se creen algo en su diminuto cortijo departamental. Abandona la caspa, el inmovilismo y la mediocridad. Abandona un sistema de ciencia y de educación superior (vean la situación actual de la UCM) sin futuro, que parece que va a algún sitio cuando nos llegan las migajas del dinero de los pelotazos y que sobra cuando no hay dinero para nada. No es él quien pierde algo, perdemos los que nos quedamos y el país en su conjunto.

Esto no solo le está pasando a él, le está pasando a mucha más gente y es posible que nos pase en breve incluso hasta los que tenemos una posición algo más estable. Este país no nos quiere. Nos formó, pero nos está echando para beneficio de otros. No hay futuro en España para buena parte de los españoles, especialmente para los más jóvenes. Creo que resulta bastante apropiado decir todo esto en el día de la Hispanidad. Ojalá que el término "españolizar" significase algo distinto de lo que en realidad significa.
 
Pero a pesar de todo, la vida sigue y evoluciona, que es lo suyo. Como el mismo Cope ha dicho: "hay que intentar disfrutar del camino, disfrutar del día a día e intentar recordar por qué queríamos trabajar en esto". Vuela, copépodo, vuela alto, que por aquí seguiremos pendientes de lo que haces y de lo que egoblogueas.

Actualización: El Cope cuenta la historia él mismo, que es lo suyo.