miércoles, diciembre 19, 2012

La ciencia, el güingüin y el noujau

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El otro día estuve en una jornada sobre patentes que daban en mi universidad. El objeto de aquello era dar unas pequeñas nociones acerca de en qué consisten, qué es patentable y qué no, cómo buscar en bases de datos de patentes, etc. Mientras que los datos de la ciencia española son buenos en términos de publicaciones, son bastante mediocres en cuanto a lo que ahora llaman "transferencia del conocimiento". Parte del problema, si no todo él, es debido a la falta de comunicación entre la empresa y la universidad.

No voy a dar más detalles de las charlas porque ya sería demasiado para un egoblog de mierda anónimo, pero querría comentar algunas de las cositas que soltó por su boca una de las personas invitadas a la jornada. Esta persona es la directora de una asesoría jurídica sobre temas de propiedad intelectual cuyo nombre no mencionaré aquí. Bueno, pues esta persona, perdida en un mar de noujaus, güingüins y posturas ensayadas delante del espejo, soltó lindezas tales como que, en el futuro inmediato, no habría financiación para proyectos que no puedan garantizar "su viabilidad y efecto innovador" y que había que pasar de investigar porque sí, a hacerlo para obtener un "beneficio para la sociedad". Por supuesto, aclaraba que no tenía nada en contra de la investigación básica, que era tremendamente importante, pero que había que cambiar la mentalidad. Que no había que quejarse tanto de los recortes, que ya estaba bien de esa actitud plañidera. Que a partir de ahora no había más remedio que transferir. Que durante mucho tiempo habíamos estado haciendo ciencia básica y publicando y todo eso, pero que a partir de ahora hay que transferir todo ese conocimiento y todo ese noujau a las empresas, que eso es lo que nos pide Europa. Que sin eso, los investigadores no seremos nadie. 

Estrategia güingüin aplicada a un postdoc. Solo gana uno, y dos veces. Por PhDComics

Pues bien, este es un reflejo más de estos tiempos tan maravillosos que nos ha tocado vivir. Se pueden comentar mucho sobre esto. Tal vez lo primero sea aclarar que ese "beneficio para la sociedad" del que nos hablaba nuestra querida amiga se refiere a ingresos monetarios, de los cuales se benefician, por descontado, los de siempre. Es cierto que, en teoría socialdemócrata, a más beneficios para una empresa, más impuestos se recaudan y que eso debería ir destinado al bien común. Esto sería cierto si no fuese porque es mentira. Como comprenderá el lector, el "beneficio para la sociedad" que representa la investigación no es debido solamente a su potencial capacidad para generar algo que se pueda vender, sino que puede suponer un beneficio en términos de conocimiento, cultura, salud y en general en el bienestar del ser humano, aunque nada de eso sea comercializable de inmediato. Pero es más, es que esto también es mentira ya que no existe la ciencia "vendible" y la que no lo es. La investigación científica no funciona así. No funciona con alguien diciendo: "voy a inventar algo y me voy a forrar". Si eso ocurre, es que no es ciencia. Las invenciones derivadas de la investigación surgen, más que se inventan. Si quieres que la ciencia genere cosas que se puedan vender, tienes que invertir mucho en ciencia, en general, y luego a lo mejor se puede ir dando prioridad a los campos que más interesen. Lo que no se puede hacer es cortar el grifo sin haber siquiera cambiado el modelo de ingresos y exigir que el dinero se saque de otro lado. Detrás de esto no hay un interés en mejorar la "transferencia de conocimiento", lo que quieren es destruir un sector para seguramente hacer negocio con él, como ya se está haciendo con la sanidad. De güingüin no tiene mucho.

Como digo, este tema da mucho de sí, porque de la charla de nuestra amiga se deducía que la problemática en cuanto a la falta de transferencia en España es debida exclusivamente a los investigadores y a las universidades. Es cierto que la universidad española requiere una modernización, pero no es el único sector del país anquilosado (ni el que más lo está). Más cuando las ostias ya no las están dando a través de universidades arruinadas, de recortes brutales en proyectos científicos, así como en salarios, contratos disponibles y demás. Es curioso que en este sentido nadie mencione que el empresario español prototipo es lo más alejado que existe a nada que tenga que ver con "emprender", salvo para generar contabilidades ocultas y evasión fiscal de alto nivel. En España llamamos "emprendedor" a cualquiera que tenga 3.000€ y que dé de alta una actividad empresarial. Da igual que esa actividad sea exactamente la misma que la que desarrollan miles de empresas en el mismo país. Eso no es emprender, eso es hacer lo mismo que los demás. Y cuando se hace lo mismo que el resto, la única forma de salir adelante en la selva capitalista es bajar los costes (donde no están incluidos tus privilegios como "emprendedor", por supuesto), porque tu producto sólo puede competir siendo muy barato. Es decir, la empresa española es una maquinaria de producir precariedad laboral y explotación. Eso por no hablar de que en España no existe la iniciativa privada, el libre comercio o ese tipo de quimeras neoliberales. Lo que existe es el cortijo, las castas y las familias bien, que perpetúan el legado familiar a través de sus hijos, de sus estudios en ADE, sus lacostes y sus kilos de gomina. Toda esta gente no "emprende", lo que hace es mantener su estatus histórico. Por supuesto, así no se les puede pedir que inviertan un millón de euros en un proyecto experimental para un fármaco contra alguna enfermedad extraña. 

Luego hay otro tema que me preocupa bastante, que es esa manía de los españolitos de convertir en oficio el arte de decirle a los demás lo que tienen que hacer. En España hay demasiadas personas que no trabajan, que no quieren trabajar, que lo que quieren hacer es ser jefes para mandar y que trabajen otros. Hay más jefes que indios, como se suele decir. El trabajo base, ese que es sustento de los especuladores, ese que realizan agricultores, mineros, escritores, artistas, profesores, mecánicos, médicos, científicos y curritos pringados en general, está totalmente desprestigiado. Lo suyo es ponerse un traje, tener un buen aspecto, leerse cuatro manuales de autoayuda y decirle a los demás como triunfar en una estrategia güingüin. Da igual que no tengas ni puta idea de qué cojones estás hablando.

Lo de "que inventen otros" va a haber que actualizarlo a "que trabajen otros", que iba a ser más apropiado.

Actualización: entrada meneada. Sin mucho éxito, como es habitual.