Pestañas

martes, marzo 19, 2013

Transición española para dummies

Fontdevilla. Visto aquí

Vamos a dejarlo muy clarito.

En los primeros años 70 del siglo XX, algunos tienen claro que no pueden mantener sus privilegios dentro de la dictadura de Franco. Ya se había limpiado el país del peligro rojo y no había necesidad de ser diferente del resto de democracias occidentales, al menos en teoría. Por supuesto, habría que esperar a que el Caudillo falleciese, faltaría más, con todo lo que había hecho por la Patria lo mínimo era respetar su sagrada figura.

Se realiza la modélica Transición. Detalles y problemática aparte, España pretende modernizarse y europeizarse sin tener el material ni el contenido necesario, ni a nivel social, ni en el laboral, ni en cultura democrática, ni en nada. Había pues que rellenar y crear estructuras necesarias y modernas con lo que se pudiese. Por supuesto, los que mandan de verdad antes y durante la Transición continúan siendo los mismos.

Transcurren 35 años.

Más de Fontdevilla. Es que este dibujante lo tiene muy claro

Los mismos que estaban en los puestos de los primeros 80 siguen ahí. Los miembros de la casta política y económica son los mismos. Los que están aposentados en el sillón viendo pasar las nubes, los mismos. Ni rastro de una sociedad transparente y  solidaria, ni rastro de un modelo económico razonable. Por no existir, no existe ni el libre mercado.  El amiguismo, el chanchulleo, el cutrismo y el pasillismo son los componentes reales de la marca España, además del desempleo y el caciquismo, tal y como siempre ha sido.

Los jóvenes que nacieron con la democracia y que fueron educados para encontrarse con un país moderno y desarrollado no encuentran su sitio. La política, la banca, las grandes empresas, los organismos públicos y cualquier organización jerarquizada del país está dominada por la misma gente, que no va a perder sus privilegios, ni va a moverse del orden establecido en el que han prosperado. Las reformas políticas, tanto por parte de la llamada derecha como de la llamada izquierda, siempre se realizan pensando en los nuevos que entran, pero nunca en tocar a los que ya están acomodados. Salvo para los más débiles, claro está. Esos se joden.

Aparecen la crisis financiera internacional y la crisis del euro que se convierten en la excusa perfecta para quitarle lo poco que tenían a los que tenían algún derecho. El Estado del Medioestar es prescindible e inviable y de ahí algunos parece que pretenden sacar una última tajada. Se expulsa a aquellos que molestan, a aquellos que tengan un exceso de formación o de miras, porque no hay sitio para ellos en el sistema.

La gente se tira por las ventanas, los niños no tienen para comer. Tal y como siempre ha sido.

Fin. De momento.

Extra. El Roto, hoy mismo: