Pestañas

sábado, mayo 18, 2013

Lo fácil no tiene mérito (o que viva mi Atleti)

El partido lo tuve que ver por Internet, porque TVE Internacional no lo emitió
 
Hay mucha gente que piensa que el fútbol, en todo caso, es algo neutro, sin valor ni cultura. Hay gente que piensa que consiste en gritar y en demostrar un grado de forofismo irracional. Esto último puede ser cierto, en alguna situación, pero lo primero no tiene por qué. Al menos no es válido siempre, o no para todos.

Yo crecí en los años 80 en un barrio obrero de Madrid, Carabanchel, donde todavía había una cárcel de infausto recuerdo. Para los que hayan leido a Manolito Gafotas, mi Carabanchel era "Medio", ni Alto ni Bajo. Por entonces, y en un barrio obrero de la post-dictadura, donde no podíamos jugar con pelotas que no fuesen de papel y celo porque nos las robaban, el fútbol era algo de vital importancia para los niños. Tanto en el recreo como en cuanto a lo que pasaba en las competiciones profesionales.

Siempre he sido del Atleti, por herencia familiar. Y es curioso, porque a pesar de vivir en Carabanchel, y a pesar de que el Atlético tenía el estadio en el barrio y era un club cuya base de aficionados, al menos a partir de la dictadura, era de clase obrera, no había nadie en mi clase que fuese del Atlético. Era la época de la Quinta del Buitre, de las cinco Ligas consecutivas del Madrid. Era la época en que la gente empezaba a creerse más de lo que en realidad era. Prácticamente tuve que pelearme solo contra jaurías de niños que eran todos madridistas.  

Especialmente importantes eran los lunes, el día después de la competición de Liga. Las risas, las burlas eran constantes, porque el Atleti de aquella época no ganó nada entre 1985 y 1991, a diferencia del Real Madrid. Aquello era un batalla constante por reafirmarte en lo que eras, y siendo un niño eso no es fácil. Por eso aquello de "Papá, ¿por qué somos del Atleti?". 

Dicho esto, hay dos cosas que marcan el carácter de un atlético (al menos en mi caso). La primera, es que nada es fácil y que todo cuesta trabajo conseguirlo. Bien dijo esto el Cholo Simeone (ole, ole y ole) ayer:

"Somos un ejemplo para los que lo pasan mal. Demostramos que con trabajo y esfuerzo, las oportunidades llegan". 

El segundo aspecto es el de vivir a la sombra de otros que tienen el favoritismo, los medios y todas las facilidades. Uno siempre podría tirar por el camino fácil, olvidar sus orígenes, seguir a los que siempre ganan y sentarse en una comodidad aparente. Pero no, eso no tiene mérito. Eso no vale nada.

A lo mejor os parece una tontería, pero esta es una actitud de vida. Muchas otras decisiones que he tomado en  mi vida siguen el mismo principio. Y no me ha ido mal. No soy un triunfador, no soy especialmente listo ni inteligente, me harto a trabajar, pero mis pequeños triunfos los disfruto porque me los he ganado, porque nadie me ha regalado nada.


Ayer, el Atlético de Madrid ganó la Copa (la décima) al Real Madrid, en su campo, después de 14 años sin ganarles ni un solo partido y después de que ellos fallasen lo imposible (tres tiros al palo y dos paradas a bocajarro del portero del Atleti). Y además, remontando un gol inicial de la llorica de Cristina. Glorioso e inolvidable.

El Atlético, a pesar de quedar tercero este año en la Liga, es claramente un equipo mucho peor que el Real Madrid y que el Barcelona. Actualmente tienen que darse unas condiciones muy favorables para que cualquiera pueda superar el bipartidismo impuesto por estos dos equipos. No es la situación de 1992, cuando aquel Atlético de Futre y Schuster ganó la Copa por ser superior y jugar mejor que aquel  Real Madrid.

Esta vez no se ha ganado siendo superiores, se ha ganado porque el Atlético se lo merecía porque se lo ha trabajado, porque era el momento de ganarles y porque no había una ocasión mejor para demostrar que con esfuerzo y humildad, y siendo conscientes de cual es el lugar de cada uno, se pueden conseguir cosas, incluso aquello que te está vetado. Y porque lo fácil no tiene mérito.

Aúpa Atleti, ahora y siempre.

P.D. Claudito ya tiene equipación esperándole.