Pestañas

miércoles, mayo 01, 2013

Pequeñas frustraciones (suizas)

Metro Laussane-Gare (foto vista aquí)

Pues voy a seguir el ejemplo del Copepodo con sus "pequeñas frustraciones" yanquis y voy a hacer algo parecido con lo que pasa en Suiza. Por supuesto todo esto es lo que el propio Cope comenta: problemas del primer mundo sin mayor importancia. Pero a lo mejor estas diferencias dicen más de lo que parece.



Quiero describir aquí diferencias relacionadas con la actividad diaria en el Metro de Lausana en comparación con el Metro de Madrid. Los comportamientos de los viajeros dentro del Metro son particulares y hay un cierto código de conducta que se suele cumplir, más o menos. Pero es que en Lausana las cosas son un poco distintas en comparación con Madrid. También es cierto que en realidad nunca he usado de forma regular el Metro de otra ciudad que no sea el de Madrid.

La primera diferencia es acerca de cómo los usuarios ocupan el espacio disponible. Uno no encontrará ni a un solo habitante de Lausana que se digne a quitarse la mochila o el bolso al entrar en el vagón. Da lo mismo que vaya lleno, que no haya espacio o que todo el mundo esté pegado. Te tragas la dichosa mochila. Un subtipo especialmente desagradable de este comportamiento es la gente que lleva bolsos o bandoleras, objetos que suelen tener la sana cualidad de que sus partes más puntiagudas a menudo coinciden con las partes más delicadas de la anatomía del menda. Y me cago en sus muertos.

Otro ejemplo de esto: cuando entra muchas personas en el vagón, la gente no ocupa el espacio de manera que se mejore el rellenado del vacío disponible. Es más, se colocan en la zona donde más pueden molestar. Cuando entra gente en el vagón los que están dentro no se mueven, aunque estén molestando claramente. Y como no se pueden tocar, al final lo que ocurre es que la desesperación por entrar provoca empujones maleducados e innecesarios, y solo es entonces cuando se mueven.

Por supuesto, nada de "dejar salir antes de entrar" y tampoco nada de ceder asientos a embarazadas o personas mayores. Julia el otro día vio a un tipo que cedió un asiento a una persona mayor... bueno no, lo que hizo el tipo en cuestión fue darse cuenta de que había una persona mayor cerca, se levantó del asiento sin decir nada y cuando vio que la persona mayor no utilizaba el asiento libre, se volvió a sentar donde estaba. Todo esto por no dirigirse una palabra. 

¡Las escaleras mecánicas! ¿Saben ustedes eso de ponerse a la derecha para dejar paso a los que suben andando? Pues nada, eso no se lo saben. Pero es más, si alguien bloquea la escalera, la gente se queda detrás (justo detrás) sin decir nada. ¿Tan difícil es soltar un pequeño "excuse moi, pardon" para poder pasar? Pues no. Y luego cuando consiguen seguir su camino, pues bufan o maldicen en arameo. Ah, y si la escalera mecánica de subida está estropeada no se cambia el sentido de la de bajada, no.

En resumen, es un poco incómodo ir en Metro en esa ciudad, sobre todo en hora punta. Lo mejor es encontrar una esquina cómoda, sacar el paper que toca leer y no fijarse en nada más. Me parece que este no va a ser el único post que voy a escribir en este sentido porque sigo indagando en el carácter profundamente pasivo-agresivo de esta gente...