Pestañas

lunes, noviembre 04, 2013

Cholo, el chucho

Hace ya un par de años mis padres decidieron dejar Madrid e irse a vivir al pueblo. La historia sería larga de contar y no viene al caso en un egoblog de mierda, de manera que vamos a dejar así el hecho de que mis padres ahora viven en una casa de dos pisos en El Tiemblo, en Ávila, de donde es originario mi padre. 

Una de las primeras cosas que hicieron fue adoptar a un perro recién nacido. El perro, por iniciativa mía, fue bautizado con el apodo del actual (y esperemos que eterno, aunque sabemos que eso no es posible y menos en fútbol profesional) entrenador del Atleti: el Cholo Simeone. Sí, el chucho se llama Cholo:


A Cholo le gusta cazar bichos. Si se le dice "Cholo, ¡pájaro!" o "Cholo, ¡mosca!" sale corriendo a buscarlos entre dentelladas y saltos. Le gusta comer solo, si se le molesta mientras come, te gruñe. Mis padres lo malcrían porque le dan de comer cualquier cosa, incluida todo tipo de comida de humanos no apta para chuchos.

A Cholo no le gusta toda la gente. Hay gente que no le gusta nada. A esos los desprecia y no deja que se le acerquen. Otra gente le gusta mucho. Julia le gusta mucho, o al menos le gustaba cuando estaba embarazada. Cuando me ve a mí se emociona y se tumba para que le acaricie la barriga. Lo malo es que de tan nervioso que se pone, se suele mear encima si se te ocurre tocarlo, así que prefiero decirle: "no, Cholo, que me meas". Le gusta jugar a la pelota conmigo. Usamos un balón de futbol sala antiguo, de cuando yo era pequeño, que de tanto uso y de viejo ya no conserva el cuero. Yo se la tiro alta y él se estira cual Thibaut para pararla y luego devolvérmela.

Cholo es el dueño de la casa y controla a todo el que entra y a todo el que sale. Te acompaña por donde vayas, como si te estuviese enseñando sus aposentos. Le gusta tener a todos los miembros de la familia controlados y se pone muy triste y nervioso si alguien se va, aunque sea un momento (como le pasa al perro de Oatmeal).

Cholo solo tiene un año, que es el equivalente a siete de un humano (o no). Esperemos que aguante y le dé tiempo a jugar con Clauderas dentro de unos años. Seguro que se harán amigos.

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Y hasta aquí el post ñoñas de este mes. En la próxima entrada ya me cagaré en la puta madre de alguien, que a ver qué se han creído ustedes que es esto.