jueves, enero 24, 2013

Estáis muy politizados

El muy grande Manel Fontdevilla publicó esto las pasadas navidades en el Diario.es:


La tira es magnífica por las muchas cosas que refleja. Es curioso lo del humor, porque esto es literal, y sin embargo tiene gracia. Me gustaría comentar un poco los detalles de la tira, porque da mucho de sí.

Dejando de lado los detalles del dibujo (atención al no-politizado: pecho palomo, pelo corto rizado, cuello de camisa sobre jersey), hay que centrarse en lo más evidente: hay cierta parte de la población española que censura las opiniones políticas. Ellos dicen que no creen en la política y que los políticos "son todos iguales" mientras confunden sin rubor el gobierno democrático con los políticos (electos) que lo llevan a cabo. Por cierto, este tipo de argumento no es solo propio de la derecha rancia española, también lo realiza gente que en principio no lo es.

Parte del discurso franquista consistía en renegar de la política. "Haced como yo, no os metáis en política", que decía el Generalísimo, a la vez que dirigía con mano firme su consejo de ministros. No meterse en política significa no contrastar opiniones con nadie que no sea de los tuyos y hacer lo que te plazca como si el país fuese tuyo. Aquellos que no opinen de la misma manera que los tuyos son poco menos que enemigos del Estado. Eso, por supuesto, no es politizar.
 
Otro de los puntos fuertes del fascismo es la "muerte a la inteligencia". Esto significa que cualquier razonamiento (o creación artística) que atente contra el sistema es censurable. La elaboraciones lógicas basadas en argumentos bien fundados al final siempre va a tirar por tierra, o al menos van a matizar mucho, las conclusiones obtenidas de ideas absolutas tales como la Patría, la Nación, Dios, la Iglesia, la relación rico-pobre y similares. La solución del fascista es simple: no se puede argumentar, si se opina de forma elaborada se puede llegar a conclusiones peligrosas. Por tanto, si se opina o se argumenta, es que se está politizado, lo cual es censurable. Dos pájaros de un tiro: a la vez se censura la libertad individual y la cultura democrática.

Con todo esto deberíamos tener la perspectiva histórica necesaria, algo que también nos falla mucho a los españoles. Buena parte de la sociedad de este país ha heredado, quiera o no, un discurso franquista que se introdujo con virulencia en ellos mismos o en sus padres a lo largo de cuarenta años. Contra eso nunca se ha hecho nada y ahí se ha quedado en la cabecita del españolito. Una de las consecuencias es que no tenemos cultura democrática, algo omitido (también) por la Transacción. La tira de Fontdevilla es un ejemplo más de lo que hay.

Debería entonces quedarnos claro que en España no existe la derecha, lo que existe es el post-franquismo oligarca y nacional-católico. Eso supone que será complicado encontrarnos con un español que tenga un discurso de derechas razonable, de corte europeo, que admita matices. Es por esto que la base de votantes del PP no cambia, hagan lo que hagan estos. Y que todo lo demás sea politizar.

Actualización:  "Sí, soy un inculto, pero gano mucho más que tú. ¿Qué pasa? ¿Eh?"

sábado, enero 05, 2013

La feliz Navidad atlética de 2012

A estas alturas del año suelo hacer un resumen de la actualidad del Atlético de Madrid. Normalmente se suelen llamar "Desastres Atléticos" o algo por el estilo (ver por ejemplo esto o esto). Pero ahora, en este 2012 que casi para todo lo demás ha sido un calvario, no puede decir nada por el estilo en el caso de la actualidad rojiblanca, todo lo contrario.

martes, enero 01, 2013

Feliz antaño nuevo

Viñeta de JRMora

El año pasado empezaba como una incógnita. Era el año maldito y no estaba claro qué nos iba a regalar, pero no defraudó, no señor, salvo tal vez porque el mundo no se acabó como nos prometían los mayas, una pena. Tal vez sería mejor no hablar de 2013, pero se supone que es lo que toca. Me disculpo de antemano por el malrollismo de la entrada, ya me gustaría disponer del estado de ánimo que muy meritoriamente desprenden otros.

Cuando hay que hablar del tiempo pasado y reflexionar sobre lo que dejamos atrás siempre hay dos aspectos en los que fijarse: lo sucedido y tus planes (esperanzados) de futuro. Lo pasado, pasado está, pero lo importante siempre es lo que está por venir. Sin eso no te levantas de la cama por las mañanas, cosas de nuestro evolucionado cerebro.

Lo malo del futuro es que depende de otros, a menudo de la sociedad en su conjunto. Nos encontramos en 2013 con una España sumida en un caos político-económico y en una especie de depresión colectiva, algo que sólo puede conducir a la desesperanza. Es decir, a no querer levantarse por las mañanas. Algunos dirán que somos el 99% o que hay que fijarse en Islandia. Medias verdades lo uno y lo otro. Por descontado, la estafa existe, pero lo de España, o más bien lo de los habitantes de esta península, viene de lejos, de muy lejos. Poco podría hacerse más que recopilar y esparcir los incontables problemas históricos encima de la mesa, plantear soluciones aproximadas y refundar el país a todos los niveles. Y a ver qué pasa. No sirven mensajes propios del parvulario (o de un Estado autoritario) como el de Campofrío.

Salir de la depresión colectiva no es posible con una sociedad adormecida, sectarista, formada por colectivos que protestan, si es que lo hacen, de forma aislada y sólo cuando se les toca directamente. No es posible tampoco si sólo le echamos la culpa a otros. No tenemos planes de futuro, sólo actitud defensiva. Parece que lo único que pretendemos es que se nos deje tal y como estábamos, porque lo de antaño debería ser maravilloso, supongo. Deberíamos al menos tener esperanza en qué tipo de mundo queremos para el futuro. Pero qué va.

A nivel personal, mi consuelo ahora mismo son el cactuscillo cabreado, el trabajo (lo mismo me paso la mitad del 2013 en Suiza) y las aficiones (que no son pocas). Al menos no me han echado del curro todavía (cuando llegue el rescate que dice Rajoy que no necesita, veremos). No hay mucho más y lo poco que hay se vuelve cada vez más importante ante la falta de esperanza en la mayor parte de lo que me rodea. 

Pues eso, feliz antaño nuevo a todos.