Pestañas

miércoles, febrero 12, 2014

Hijo de puta y maricón



Dos empleados de una tienda en Carabanchel están cerrando el establecimiento, cuando uno le dice al otro:

- Puto Zapatero, menudo hijo de puta cabrón...
- Que no, que no, que el que está ahora es Rajoy...
- Ah, bueno. Pues lo mismo, menudo maricón de mierda...




Este es un extracto de una conversación real, escuchada por la atónita juliverX. No nos creamos que esta charla es una reflexión castiza que critica el bipartidismo imperante usando aquel manido argumento del «todos son iguales». No, lo importante de esta conversación es que uno de los empleados ni siquiera sabía quién es el Presidente del Gobierno actual. Es más, el trabajo realizado por la ultraderecha mediática contra Zapatero ha calado tanto que incluso se ha saltado su última legislatura. Todos las medidas del Gobierno contra la clase trabajadora y los pringui-curritos en general, todos los atentados contra los derechos y la salud de los ciudadanos son culpa, todavía, de Zapatero. Aunque los esté firmando una y mil veces el Gobierno actual y no tengan absolutamente nada que ver con eso que llaman «herencia recibida».

Eso sí, cuando uno de nuestros queridos dependientes, el que no sabe quién es el presidente del Gobierno actual, se acuerda de Rajoy, sí que tiene claro lo que todo el mundo sabe.

El nivel cultural de estos dos ciudadanos, este analfabetismo funcional, es más habitual en la sociedad española de lo que pensamos. La antes denominada clase obrera ha perdido la batalla por completo: no tiene interés por el mundo en el que vive ni en saber por donde le vienen las ostias como panes. Por descontado, estas personas tienen el mismo derecho al voto que cualquier ciudadano medianamente informado.

Mientras tanto, los que intentamos estar un poco más al tanto de lo que ocurre nos seguimos relacionando con la misma gente de siempre, que opina lo mismo que nosotros, que lee las mismas fuentes de información, que dice lo mismo en tuiter. 

Pero la realidad está ahí fuera y esa realidad vota. O no, porque al fin y al cabo son todos unos hijos de puta maricones.