Pestañas

viernes, marzo 28, 2014

#22M: un resumen


Por empezar fuerte, las tres concentraciones más grandes a las que he asistido han sido las siguientes: 
Creo que sólo con esto queda patente la importancia del pasado 22 de marzo.

Hay que aclarar que estos eventos no son manifestaciones, donde hay una cabecera y la gente se pone detrás. Más bien son concentraciones ya que no hay punto de inicio ni final del recorrido. Hay tanta gente que el trayecto planificado se llena antes de que se inicie la manifestación.

Otro punto importante, especialmente en comparación la concentración de la guerra de Irak (obviamos la fiesta del Mundial, las diferencias son evidentes), es que las Marchas de la Dignidad han sido organizadas exclusivamente a través de asociaciones, colectivos sociales y partidos y sindicatos minoritarios (CNT, CGT, Equo, Izquierda Anticapitalista, Frente Cívico, PAH, etc, etc, etc). La gran victoria de la concentración es que allí no había nadie (o casi nadie) que estuviese relacionado con el status quo. Esto solo ha tenido similitud en España con el 15M, aunque aquellas protestas no aglutinaron diversos movimientos (algunos de ellos ni siquiera existían por entonces) y además tuvo muchísimos menos asistentes.

Por supuesto, como siempre, hay que hablar de la manipulación del Gobierno. En 2003 estábamos en las mismas en cuanto a reducir el número de asistentes (esto ha sido así siempre). Pero es que en las Marchas de la Dignidad han rebajado la cifra de asistentes en un orden de magnitud con respecto a lo que dijeron en la manifestación de la guerra de Irak. Si miran el enlace que he puesto sobre lo de la guerra de Irak, verán que la información de TVE es mucho más parcial y objetiva que la que se da ahora mismo. En este sentido estamos mucho peor que hace diez años.


Hay que mencionar también la táctica del Gobierno para no abrir los noticiarios con fotos de una concentración masiva en su contra. Parece claro que los antidisturbios tenían órdenes de reventar la concentración para que hubiese incidentes violentos que copasen las noticias en lugar de la masiva asistencia. Es más, a la vista de ciertos vídeos, resulta muy extraño el aislamiento de ciertas unidades de antidisturbios cuando el Gobierno había movilizado a casi dos mil efectivos. Parece que quisieran que les pegasen. Esto es una especulación, claro.

Lo que sí se puede decir es que los antidisturbios, a través de infiltrados, reventaron la concentración (esto tampoco es nuevo) incluso antes de que esta terminase. Para ver elementos sospechosos tenemos esto o esto, así como este vídeo donde aparecen los famosos encapuchados de banderas negras y rojas que nadie sabe quienes son. También se puede decir que los antidisturbios siguen incumpliendo la ley al lanzar pelotas de goma sin que estas reboten antes en el suelo. Debido a esto un chaval ha perdido un testículo y otro la visión de un ojo y es un milagro que no haya muertos, a pesar de la recurrente violencia policial. Aunque es cierto que está vez, a diferencia de otras, los antidisturbios también recibieron más de un golpe.

El resultado de las tácticas gubernamentales ha sido el esperado. Los medios oficiales han obviado o manipulado la información sobre la que ha sido una masiva y pacífica concentración durante el 99% del tiempo que duró. Han obviado que ni PSOE, ni UGT, ni CCOO estaban detrás de la misma. Han obviado que hay un sector de la sociedad que despierta y que se está organizando, al margen de los de siempre. Está claro que el Gobierno, de nuevo, ha sabido manipular a casi todo el mundo para conseguir sus objetivos. Lo único que ha quedado del millón de personas en Madrid han sido los golpes de última hora (que siguen, porque en los últimos días los antidisturbios se dedican a entrar en la universidad y a pegar a ciclistas).

Como comentario personal tengo que decir que yo fui un rato a la concentración y me sentí bien. Me sentí aliviado después de la decepción por las últimas manifestaciones a las que había asistido. Respiré hondo y por un momento pensé que tal vez algún día las cosas puede que lleguen a cambiar. Y eso no me lo puede quitar ningún psicópata manipulador del Gobierno. Aún así, me parece sorprendente que semejante exhibición no tenga ningún tipo de repercusión más allá del convencimiento de que no todo el mundo compone la «masa silenciosa de Rajoy».

Esta foto es mía, el resto no (y no sé de quién son).