Pestañas

martes, diciembre 23, 2014

Resume tu año (2014) en tres palabras (extendido)

Esto de #ResumeTuAñoEnTresPalabras es una de esas cosas minimalistas que se hacen en tuiter. Aquí van las frases que puse yo para celebrar 2014, pero como esto es un egoblog de mierda y lo que mola es escribir gilipolleces en detalle, pues lo explico:



YA ESTÁ TOSIENDO:

Clauderas nació con neumotórax espontáneo. Aún así, eso no explica la excesiva facilidad que tiene para pillar catarros y no conseguir superarlos. Durante unos cuantos meses, no conseguía estar dos semanas sin tener tos que, como buena tos, se acrecienta por las noches. Tal vez haber entrado demasiado pronto en la guardería (ahora llamadas «escuelas infantiles») tenga que ver, porque aquello es un nicho de enfermedades y no solo para los niños, sino también para los padres (yo nunca he tenido tantas gastroenteritis en un mismo año). Pero el problema de la conciliación no tiene solución en este país, hay que intentar trabajar en algún momento del día (y digo intentar) y sus padres no somos tan ricos como para tener una niñera. En este país las bajas por paternidad son mínimas: 4 meses para la madre y 15 días para el padre, nada que ver con lo que ocurre en el norte de Europa. A pesar de la bajísima natalidad que hay en España, no parece que haya ninguna intención en ayudar a las familias. Parece que en este país tengas que ser rico y del Opus para poder tener hijos. Hay que añadir aquí que a Clauderas siempre le ha gustado (incluso necesitaba) ir a la guarde.

NO SE DUERME:

Claro, si hay tos no se duerme. Y no duerme nadie, da igual que se hagan turnos o no (no vivimos en un chalet insonorizado de dos plantas). A esto hay que añadir que el vástago se despierta, aun con buena salud, al menos dos veces cada noche para gritar como un poseso ("poseído") de pie en la cuna. La única forma de calmarlo es darle un biberón de leche. Alguna pediatra nos ha dicho que le dejemos llorar para que su cuerpo se acostumbre a no comer por la noche. Debe ser que ella vive en un chalet (de dos plantas) en la Moraleja porque si nosotros hacemos eso, a la mañana siguiente aparecen los vecinos de la puerta del piso con teas ardiendo. De nuevo, parece que tengas que ser... etc.

¿VAMOS AL HOSPITAL?:

La eterna pregunta. Después del constipado viene la tos y luego la fiebre que sube y sube y sube. Y claro, luego al hospital, donde ya nos conocen: «¿Hola-qué-tal-Claudio-malito-otra-vez?». A mediados de abril, la cosa fue tan mal que estuvo ingresado en la UCI porque casi se ahoga en sus propios mocos (aquella escena fue una de esas imágenes que ya nunca se te van de la cabeza). Algunos meses después, está con un tratamiento con aerosoles que parece funcionar. En el momento en el que escribo llevamos un mes sin incidencias hospitalarias, lo cual es inédito durante 2014.

CABEZAZO CONTRA PARED:

Uno no sabe lo que es la privación de sueño hasta que lo vive en sus carnes (llevado al extremo, es uno de los más crueles métodos de tortura). El carácter cambia, se dispara la irritabilidad, la desidia y tantas otras cosas. Además, hay que añadir lo imprevisible en la interrupción del sueño, porque si los cortes fuesen regulares (todos los días, por ejemplo, a las 2h y a las 5h) la cosa se lleva mejor, como cuando el niño es recién nacido. Pero no, en nuestra situación no sabemos cómo va a ser la noche. Un par de interrupciones breves de biberón/agua son a estas alturas una bendición, pero eso no es lo habitual. Es increíble que diga esto, pero ahora mismo la situación a ratos es peor que en los primeros meses, supongo que es el cansancio acumulado. La falta de sueño y la desesperación por no conseguir calmar al niño (muchas veces no sabemos lo que le pasa, en muchos casos parece que son los dientes que están saliendo) hacen que estés muy cerca de querer tirarte por la ventana o, de forma más productiva y de aplicación menos irreversible, darte un cabezazo contra la pared. Supongo que esto mejorará en el momento que empiece a hablar y nos pueda decir lo que le pasa.

TRAUMA DE LISBOA:

Cambiando de tema, el Atleti hizo durante 2014 la mejor temporada de su historia, consiguiendo llegar a la final de la Champiñones en Lisboa. Yo incluso llegué a sacar dos entradas para el partido (después de una agotadora cola de 11 horas), pero al final, con muy buen criterio, pensé que era mejor no ir. Lo que pasó en aquel partido fue traumático y de haberlo vivido en directo me habría llevado un señor cabreo y disgusto, algo que ahora mismo no me hace ninguna falta. En cualquier caso, la temporada fue fantástica y el campeonato de Liga y la posterior Supercopa de España fueron sendas alegrías.

¡CONSEGUÍ PUBLICAR ALGO!:

En el terreno profesional estoy en postura de mínimos. Es decir, hago lo mínimo que puedo y tengo que hacer (que aun así suele ser más de lo que hacen muchos). He tenido que preparar otra asignatura nueva para este curso debido, de nuevo, a jubilaciones que no se reponen. El que se me acumulen asignaturas significa que poco más puedo hacer con las que tengo salvo mantenerlas y poco más, nada de innovaciones o mejoras. En cuanto al "hobby" de la investigación, eso que en la universidad española parece que sólo lo hagan (o lo puedan hacer) aquellos que tienen tiempo libre, he conseguido publicar un artículo (un Physical Review E) con parte de lo que medí en Suiza. No ha sido un Physical Review Letters, que era lo que pretendía, pero está bien. El artículo ha sido muy trabajado, con una primera versión en abril, mandado en agosto y publicado en diciembre. Necesito todavía publicar otro artículo de impacto alto (en su categoría) para poder conseguir el segundo sexenio de investigación, algo que me está costando un dolor.

Y esto es todo lo importante de 2014. Habría que añadir que este año ha sido también el de mi adios a Carabanchel, el barrio donde he vivido toda mi vida hasta ahora. No ha sido un año fácil, pero hay que decir que todos hemos salido adelante, Clauderas incluido. Tengo que remontarme a mucho tiempo atrás para encontrarme con un año que me haya costado tanto en lo personal. Esperemos que 2015, si no mejor, sea al menos más fácil. Y que, además, nos proporcione alguna que otra alegría extra.