Pestañas

jueves, marzo 26, 2015

Malasmadres, buenospadres y el Fary

Si uno hace algo relativamente radical en contra de la sociedad imperante, es de esperar que aparezca algún tipo de reacción. Es normal, las sociedades humanas son muy conservadoras en sus postulados y funcionamientos y se comportan según la tercera Ley de Newton: acción y reacción. Pero ¿qué hay menos radical que una pareja heterosexual con niños? ¡Si es precisamente lo que se conoce como «familia tradicional»! ¿Te creías que te ibas a escapar por ser como todos? Pues no, aquí también te las dan por todos lados. Descubrir que sobre la crianza de los pequeños hay todo tipo de imposiciones, prejuicios y radicalidades es como poco llamativo. Llamativo, desde el punto de vista del padre. Desde el punto de vista de la madre es una lacra.

Sobre este tema, ayer pusieron en la tele una película llamada "Little Children". Esta película, más que nada recordada por el polvazo que se pegan Kate Winslet y Patrick Wilson encima de una secadora (NSFW), narra la alienación que sufren dos padres (los del polvo, de ahí el polvo) al quedarse en casa a cuidar de sus respectivos hijos pequeños (por cierto, que no sé quién les hace el resto de las tareas que generan los enormes palacetes donde viven). Salvando ciertos detalles, la película refleja muy bien cierto hastío vital al que puede llevar la situación de olvidarse por completo de ser persona cuando se es madre o padre.

La situación no tiene mucho que ver, porque no vivimos en la elitista, estanca y cerrada sociedad de un suburbio de Connecticut, pero hay cosas parecidas. Por ejemplo, está muy instaurado en EEUU (y cada vez más en España/Europa) el hecho de que uno de los padres tenga que quedarse en casa, abandonando su vida profesional, para cuidar de los niños. Pero cuando se habla de que uno de los padres se quede en casa cuidando de los hijos, la sociedad no se refiere a los «padres», se refiere a la madre. Normalmente, son siempre ellas las que se quedan en casa a cuidar de los niños. La cosa no acaba ahí, ya que se considera que una madre es egoísta por cualquier cosa que no sea estar completamente subyugada por sus crías. En España esto está ahora mismo especialmente marcado porque las abuelas (nuestras madres) se criaron en la cultura nacionalcatólica y la mierda les sale por las orejas a poco que se relajen y dejen fluir lo que les inculcaron de pequeñas

La presión a la que se somete las madres se inicia en el embarazo/parto («la epidural es para débiles, hay que sentir cómo nace tu hijo», «hay que parir en casa que es lo natural», «no te quejes al parir que no es para tanto», etc, etc), continua durante la lactancia («hay que dar el pecho todo lo que se pueda, que es lo que dice la OMS», «no hay que llevar al niño a la guardería», «una buena madre pasa todo tu tiempo con su hijo»,  etc, etc) y sigue más allá, especialmente con la educación («educar en la alegría» y todo tipo de mierdacas vendelibros similares, «que tengas hijos no significa que no tengas que tener un cuerpo perfecto», etc).

Ficción vs. Realidad (visto aquí)

Por descontado, la culpa de no ser perfecto siempre recae sobre la madre, nunca sobre el padre. Un padre es un buenpadre a poco que saque al niño a pasear. Una madre es malamadre siempre que no sea una superwoman. A lo mejor puede parecer que esto es cojonudo para los padres porque nos libera de obligaciones, pero no lo es, a poco que este se implique (y en el caso de no hacerlo se pierde la crianza de sus hijos). Dado que el padre no tiene ninguna aparente obligación, aquel que se implique de verdad queda como imbécil. Es decir, no es un machote, no es un vividor-follador, no es un hombre de verdad. Lo que decía El Fary sobre «el hombre blandengue» (vídeo de obligado visionado para entender el pensamiento subyacente):



Esto no es una lacra al nivel de lo que pasa con las mujeres, pero a mí al menos me molesta bastante. Si uno hace cosas de la casa y cuida a sus hijos, resulta que es un mierda. Como digo, esta forma de pensar todavía está ahí de alguna forma en esa cosa que estoy llamando «sociedad».

Para romper con alguno de estos círculos viciosos de pensamiento, cualquier persona que tenga que decir algo sobre cómo criar a los niños (en el sentido de qué debe o no debe hacerse) debería aprender desde ya que lo mejor es que se calle la boca. Eso sí, si eres mujer y te comportas como tal y no como un personaje de la DC, serás tachada de malamadre de por vida. Me da la sensación de que la generación actual de progenitores está creando una idealización de la maternidad (que no de la paternidad) que es por completo contraproducente. Además, es curioso que no se idealice la infancia, que es lo interesante, si no que se idealiza la maternidad, en el sentido de todo lo que tiene que hacer una buenamadre para ser como tiene que ser: perfecta. Así, ni se consigue que los miembros de la familia sean felices, ni va a lograr que los niños sean independientes y emocionalmente sanos, que es lo que todos pretendemos. Creo.