Pestañas

miércoles, diciembre 23, 2015

Las elecciones y un recuerdo

Hace cuatro años ocurrió algo de lo que se habló mucho en su momento (y que en este egoblog de mierda marcó un antes y un después). Sí, me refiero al 15M y a aquella semana que supuso el despertar político de buena parte de la sociedad española. Sin embargo, aquel gesto democrático, que vino especialmente por parte de los jóvenes, no se cristalizó en un cambio electoral en las elecciones de 2011, en el sentido del fin de bipartidismo. En las recientes elecciones generales de 2015 tampoco se ha producido el vuelco brutal que muchos pretendían. 

Para todos aquellos decepcionados con los resultados electorales, miren este mapa (no lo pego que me queda feo). A la izquierda tenemos la distribución de voto en las elecciones norteamericanas de 2012, mientras que en la derecha dibuja los estados que eran esclavistas a mediados del siglo XIX. El parecido es evidente. Sí, lo más seguro es que no haya correlación entre una cosa y la otra, pero hay más datos, como la proporción de graduados en cada estado. Si se ha visitado EEUU, sabrán que nada tienen que ver los estados del sur (el blog de Julia de Arizona ahí sigue) con los que se encuentran en las costas (podría estudiarse cobertura social, radicalidad religiosa, etc). Es decir, la comparación que se da en el mapa tiene sentido y viene a explicar las diferencias brutales que existen entre los lugares de un mismo país, o lo que es más importante, la resistencia que tienen los países a cambiar su cultura y su forma de ver las cosas, incluida la tendencia política.

Si aceptamos que la mentalidad histórico-cultural de una región no puede cambiar tan fácilmente, nos encontraremos con que los resultados electorales en España no son ni mucho menos revolucionarios, pero sí que marcan un cambio considerable en la tendencia general de voto. No es fácil que un partido con mayoría absoluta la pierda por completo, aunque gane las elecciones. La tendencia de la población a aceptar el bipartidismo sin más ya ha cambiado. Los resultados indican, siendo cauto, un punto de inflexión claro. Y si pensamos que las inercias, una vez iniciadas, son difíciles de redirigir, es de esperar que la avalancha continué en próximas elecciones. Esto se confirma si pensamos que el núcleo duro del votante del PP son los mayores de 65 años y que el PSOE lleva décadas en constante caída. Sobre esto último, ya decíamos por aquí, allá por 2011, que en 2015 el PSOE obtendría el 25% de los votos (ha sido el 22%, aun peor de lo esperado).

Los resultados electorales han sido tan extraños que no sabemos quién será el próximo Presidente del Gobierno. Puede decirse que el único triunfador, el que ha superado sus expectativas previas, ha sido Podemos, el único partido de los cuatro con más intención de voto que algo tiene que ver con lo que se dijo y se protestó durante aquella semana de mayo de hace cuatro años. No puedo evitar acordarme ahora del comando egobloguero con el que disfrutamos y compartimos muchos de esos días. Muchos han tenido que emigrar y algunos seguramente ya no volverán. Va por ellos.

Un clásico de todo esto.